31 de julio de 2017

EL DISCURSO DEL MÉTODO




“Las leyes proporcionan muchas veces excusas a los vicios, de manera, que un Estado esta mucho mejor regido cuanto tiene pocas de ellas, pero muy estrictamente observadas”. - Renes Descartes, (2015, p. 49).


René Descartes nacido en la Haye-Francia en 1596 (padre de la filosofía moderna y de la revolución científica) en el Discurso del Método (1637) impreso en Leyden anónimamente, seguido de los ensayos de dióptrica, los meteoros y la geometría, expone despues de “Reglas para la dirección de la mente” (1628) romper con toda relación con la escolástica de ese tiempo. “Pienso y dudo, luego existo” (cogito ergo sum) sin duda alguna se convirtió en el lema de la duda cartesiana, aunque fueran denunciadas por Pierre Daniel Huet posteriormente, al plagiar supuestamente a Gómez Pereira y Francisco Sánchez, "todo lo que conoce existe, luego yo existo". luego de este texto. El matemático publicaría más tarde Las Meditaciones metafísicas (1641), que seria un desarrollo del capítulo cuarto del Discurso del Método en que pretende demostrar la existencia de Dios y de la inmortalidad del alma, trata de justificar su conocimiento e inmortalidad del alma.
¿Por que es importante leer y aplicar el Discurso del Método de René Descartes?
Porque seria el arranque para la enseñanza y el espíritu de la investigación en aquellos animados por el desarrollo científico, esto como forma de conducir bien la propia razón y buscar la verdad en las ciencias, por eso que haya dicho, “Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro”. trató este texto como Discurso y no como un Tratado para poner de manifiesto que no tenía intención de enseñar, sino sólo de meditar.
Este Discurso consta de seis partes, en el que aclara: (i) los pininos de su método y la teoría del conocimiento -ciencia-; (ii) las reglas del método como forma de abrir la mente y de allí que radique su frase “pienso, luego existo”, que significa que puedo dudar de todo, pero no puedo por lo menos que yo existo, y que soy un ser que piensa; (iii) los principios éticos provisionales; (iv) “prueba la existencia de Dios” -metafísica-; (v) teoría de la universalidad, de la medicina, el alma y los animales y; (vi) la utilidad de la ciencia, como forma de enaltecer al hombre -investigación de la naturaleza-. A través de la duda metódica -constructiva- se busca encontrar las conversaciones perdidas con la filosofía pasada (sin que esto se convierte en escepticismo -destructiva- no es dudar por dudar, sino de encontrar la roca viva, (p. 64) para poder llegar a la evidencia como verdad.
Descartes parece estar decepcionado de los estudios realizados de cuando estuvo joven, siempre estuvo ávido de aprender cualquier cosa, pero ciertamente cambió de opinión, una vez se enfrentó con la realidad, porque fueron más las dudas que las respuestas. Cada vez que insistía en encontrar una solución hallada era una duda, y ampliaba más su ignorancia (p. 30). La potencia de bien juzgar y de distinguir lo verdadero de lo falso, que es lo que propiamente se llama buen sentido o razón, es por naturaleza, igual en todos los hombres (p. 27). Un hombre que utiliza el razonamiento en su mayor esplendor puede conseguir mejor persuasión que aquel que no conozca la retórica, en esto se basa en utilización de matemáticas y lógica por su evidencia y certeza. (p. 34).
Con el paso del tiempo, abandona el estudio de las letras, para pasar a estudiar evidencias (procedimiento matemático), por tanto se dedica a viajar, recorrer el mundo, entrar al ejercito, conocer diversas sociedades, recoge experiencias y comienza a reflexionar sobre la vida misma, ya que el razonamiento para este estaban en cada uno de las personas que frecuentaba, la verdad no se encuentra en la gaveta al estar uno encerrado acerca de especulaciones que pueden estar alejada incluso del sentido común fuera de lo verosímil, lo que había que aprender era distinguir lo verdadero de lo falso. Y esto se hace estudiando asimismo y adquiriendo experiencia.
Fruto del trabajo realizado, sin haber nunca salido de las sendas su país y de sus libros (p. 36-37). Es casi imposible, que nuestro juicios sean tan puros como habrían sido si hubiésemos tenido el juicio completo de nuestra razón desde el momento de nuestro nacimiento y no hubiéramos sido nunca dirigidos sino por aquella. (p. 44). Descartes comenzó a conseguir su madurez a los 23 años de vida (1619-1620) en adelante, en la que concibe toda mala opinión anterior a ella época, dice que con la experiencia y ejercitándose con el método que se había prescrito se podría hacer fuerte el mismo. (p.54).
Escribe sobre la moral, indicando que son provisionales representado máximo en tres o cuatro máximas, tales como (i) obedecer las leyes y las costumbre de un país (puesto que no tenía en cuenta sus opiniones propias queriendo someterlas a todo examen, ya que considera alejarse a los pensamiento de los demás pudiendo llevar a excesos que suelen ser malos del camino verdadero); (ii) hacer de las acciones tan firmes y decidido como pudiese y no seguir las opiniones más dudosas (no se trata de tomar principios al azar); y (iii) procurar siempre vencerse asimismo (no hay poder mayor que el de nuestros pensamientos, cultivando la razón y el conocimiento de la verdad), (p. 57-60).
En la cuarta sección, manifiesta de una vez que no sabe si deba hablar de meditaciones metafísicas (en relación a Dios), porque no sabe también que les guste a todos los hombres, y que no es de gusto de todo el mundo (cuestión que desarrolla, como ya dijimos ut supra, en su texto, Meditaciones Filosóficas). Los sentidos nos engañan a veces, hay hombres que se equivocan al razonar, rechaza todo que no sea demostrativo. En cuanto a los pensamientos que tenía de otras cosas como el cielo, la tierra, luz, calor… no se preocupa de dónde venían, si bien las veía como verdaderas, eran dependientes de la naturaleza -debido a su perfección-, (p. 72). Expresa contradictoriamente esta vez a nuestro juicio, que como supone la existencia de astros que pueden ser menos cierta que la misma existencia de Dios, y que esto lo podemos concebir solamente porque el ser superior procede de el, si existe el sol, sabemos que esta ahí, pero no conocemos sus dimensiones, pero esto no quiere decir que sea verdadero, empero si nos dice que nuestra ideas o nociones han de tener algún fundamento de verdad; porque no seria que Dios que es perfecto y veraz las hubiese puesto sin eso, (p. 80).
En la quinta sección pretende seguir con la justificación de la existencia de Dios, pero viendo que esa no era lugar de reflexión, expresa que no quiere incomodar con su dialogo a los demas personas, porque seria indisponer, a lo cual no esta seguro de decirlo, solo arguye que Dios es perfecto y es infinito. Luego en la sección sexta trata de encomendarse nuevamente a la razón en la que resume que quiere que sepan de lo poco que ha aprendido hasta ahora no es casi nada en comparación de lo que se ignora y no desespera de poder por aprender, porque a lo que descubren poco a poco la verdad en la ciencias ocurre casi lo mismo que a lo que comienzan hacerse ricos a lo que le cuesta menos tener más dinero, hacen inversión a menor escala, porque verdaderamente al entablar batallas al tratar de vencer todas las dificultades y errores que nos impiden llegar al conocimiento de la verdad es perder una batalla al admitir opiniones falsas, (p. 112).
El filósofo francés indica que no se deja fiar casi nunca de los primeros pensamientos que se le ocurren, sin embargo, de las objeciones que tiene debido a las experiencias, le impide esperar de ellas nada provechoso, porque ya ha tenido la  oportunidad de hacerlo en juicios ajenos; pensaba que quienes le critican lo hacen por envidia, malignidad, y no, eso ha permitido que objeten cosas que en el no hubiese previsto por mi mismo, (p. 114). En suma, este es un diálogo en el que explica del porque la razón es importante en la actividad intelectual, del cómo el pensamiento propio es la roca edificante que debe tener cada quien para construir su distinguido criterio ajeno a lo que expresan los demás, con excepciones de las críticas que se aleguen, pero siempre siendo decisivo y veraz, de allí que de el se prediquen cuatro normas universales en su pensamiento, (i) no admitir como nada que no fuera evidente -análisis-; (ii) dividir cada dificultad en tantas partes como se pueda y como sea necesario para poderlas resolver mejor -problema-; (iii) ir siempre de lo simple a lo complejo -procedimiento matemático-; y (iv) hacer enumeraciones tan complejas y recuentos tan generales que se tenga la seguridad de no olvidar nada -síntesis-.


REFERENCIAS


Descartes, R. (2015). El discurso del método. Bogotá: Editorial Fontana.


*Abogado de la Universidad del Norte, especialista en Derecho Administrativo y candidato a la Maestría de Derecho Público de la misma universidad. Me puedes seguir en Twitter e Instagram como: mariodaza.