4 de febrero de 2017

LOS PLAZOS O TÉRMINOS EN LA LEY




Cada actuación jurídica (vale aclarar que utilizo la palabra «ley» en el articulo, en sentido material) está inmerso dentro de un término preclusivo y/o perentorio, ya sea cuando realizamos una petición ante una Entidad X, demandamos a Y persona o contestamos un recurso Z; todo conlleva plazos y términos, hasta para un cita. Pareciera que en ninguna parte se regulará el tema; pero, ¿que pasaría si queda en silencio la ley al respecto un dia en especifico? Por ejemplo, tomas un seguro (SOAT) por el término de un año ¿cuando vence? Pinilla Galvis (2013) plantea que el legislador colombiano ha venido fijando una serie de parámetros para el cómputo de que se haga mención legal de manera parcial e inconclusa, generando discusiones doctrinales, pero principalmente jurisprudenciales, respecto de su aplicación por la falta de precisión conceptual y adecuada técnica legislativa. (Breves comentarios a las reglas vigentes para el cómputo de plazos o términos de origen legal, p. 283).
Desde un punto de vista histórico, podemos mencionar que el vocablo término proviene del latín “terminus” y hace alusión al límite final en cuanto a tiempo o actividad. El termino o plazo (conceptos distintos) es el momento en el cual se debe ejecutar un acto; el artículo 366 del Código Judicial de 1931, lo definía como: “Los señalados por la Ley o por el juez para que dentro de ellos se dicte alguna providencia, se haga uso de un derecho o se ejecute algún acto en el curso del juicio”. Entonces, el plazo se refiere a un período, mientras que término se refiere a un momento determinado (específico), aunque ambos se refieren al tiempo. Todo plazo tiene término (medible), pero puede que no todo termino tenga plazo, ya que todo término es un plazo determinado (año, hora, minutos…), es decir, tal contrato X comienza en cinco años (plazo), pero el termino es hasta el 15 de febrero.
La doctrina nacional y extranjera ha entendido, ab antiquo, que el plazo es el lapso, el periodo o el intervalo de tiempo que corre entre dos momentos, mientras que el término es el límite que culmina ese plazo. de esta manera el plazo es el lapso de tiempo que transcurre hasta un término y el término es el momento cierto o determinado en el que culmina un plazo; en otras palabras, el "término es, pues, un punto límite, en cambio el plazo es un lapso (Ramírez Gronda, Diccionario Jurídico, p. 273). Por el contrario el concepto de término no se encuentra expresamente definido en la ley, no obstante lo cual ha de entenderse que hace parte del concepto de plazo de lo hasta aquí expresado se concluye sin hesitación alguna que plazo y término son parte de una misma figura jurídica, pues existe entre ellos una inescindible relación jurídica (Plinio, Breves comentarios a las reglas vigentes para el cómputo de plazos o términos de origen legal, p. 285).
En el capítulo de la observancia de las leyes y su promulgación del Código Político Municipal (Ley 4 de 1913) se regula el tema, como lo hizo el Código Civil, y el Código de Comercio en el que indican las reglas generales en el derecho privado. Lo primero que se debe expresar es que la ley no obliga desde su expedición sino en virtud de su promulgación, entendida desde su publicación en la gaceta oficial (página web de la entidad, puede ser); en este sentido los artículos 59 al 62 de la citada norma y 829 del Decreto 410 de 1971 fundamentan el temas de los plazos y términos.
Ambos normas hacen claridad en fechas pactadas entre particulares de los días que se cuentan como calendario y hábiles, lo mismo que hace el Código Civil referente a los temas de prescripción (artículo 976 y 1007), rescisión (artículo 109 y 1750), para provocar juicio sobre incapacidad (artículo 601), para alegar excusa en la guarda (artículo 608), asignaciones testamentarias (artículo 1138), donación entre vivos (artículo 1473), entre otros.
En el Código Civil señala que las leyes, los decretos del Poder Ejecutivo, de los tribunales o juzgados, se comprenderán los días feriados; a menos que el plazo señalado sea de días útiles, expresándose así, pues en tal caso, y cuando el Código Judicial no disponga lo contrario, no se contarán los días feriados. Lo mismo que predicen los nuevos textos, así todos los plazos de días, meses o años de que se haga mención en las leyes o en los decretos del Presidente de la Unión, de los Tribunales o Juzgados, se entenderá que han de ser completos y correrán, además, hasta la medianoche del último día de plazo; igual que en los códigos mencionados.
Siendo que estas reglas se pueden aplicar a toda figura del ordenamiento jurídico, como a las calificaciones de edad, y en general a cualquier plazo o término prescritos en las leyes o en los actos de las autoridades nacionales (contratos, convenios, conciliaciones, arreglos…), salvo que en las mismas se disponga expresamente otra cosa; los términos procesales que tiene el Estado para proferir las decisiones correspondientes son perentorios pero no necesariamente preclusivos. Es decir que, así esté vencido un plazo, la decisión correspondiente resulta válida y eficaz, salvo que el legislador expresamente haya consagrado otra disposición como cuando estipula la preclusión del término en el sentido de indicar que la Administración pierde competencia para decidir y que, en su lugar, surja el acto ficto o presunto favorable al administrado. (El anterior criterio está expresado en la Sentencia de octubre 29 de 2009, exp. 16.482, C.P.: Hugo Fernando Bastidas, como en las Sentencias de octubre 21 de 2010, exp. 17142, de noviembre 11 de 2010, exp. 17283, de diciembre 2 de 2010, exp. 17871, y de junio 16 de 2011, exp. 17467, C.P.: Carmen Teresa Ortiz de Rodríguez).
La Sentencia reina con relación a este tema, es la T-1165 de 2003 de la Corte Constitucional (MP. Escobar Gil), indica varias cosas, que son:
El señalamiento de plazos para llevar a cabo un acto procesal tiene su origen en el principio de preclusión. Obsérvese como, si se entiende el proceso como el conjunto de actos concatenados para la producción de una sentencia, es obvio que debe establecerse límites de tipo temporal para realizar cada una de las etapas que conducen a dicha finalidad. De suerte que, siempre que se deje vencer un término (o en idéntico sentido, éste precluya),  sin que la parte correspondiente realice un acto debido, el proceso indefectiblemente continuará su curso y deberán asumirse las consecuencias adversas en razón al incumplimiento de una carga procesal.  tengamos claro que un plazo, es un término perentorio. (Se toma como si fuese un mismo concepto).
De lo dicho, podemos argüir que la ley procesal dispone de unos términos judiciales que se cuentan por días hábiles o calendarios. Por excepción, en contadas ocasiones, la misma adopta como parámetros los meses y los años. En todo caso, la regla general de los plazos y términos en el aspecto estatal (en el que también cobija en tramo privado. en cierto punto), se puede acoger de la siguiente forma:
(i) Todos los plazos de días, meses o años, de que se haga mención legal, se entenderá que terminan a la medianoche del último día del plazo.
(ii) Por año y por mes se entienden los del calendario común, y por día el espacio de veinticuatro horas, pero en la ejecución de las penas se estará a lo que disponga la ley penal.
(iii) Cuando se exige que haya transcurrido un espacio de tiempo para que nazcan o expiren ciertos derechos, se entenderá que estos derechos nacen o expiran a la medianoche del día en que termine el respectivo espacio de tiempo.
(iv) Si la computación se hace por horas, la expresión "dentro de tantas horas", designa un tiempo que principia en el primer minuto de la hora que sigue a la última del plazo.
(v) En los plazos de días que se señalen en las leyes y actos oficiales, se entienden suprimidos los feriados y de vacantes (hábiles); a menos de expresarse lo contrario; los de meses y años se computan según el calendario; pero si el último día fuere feriado o de vacante, se extenderá el plazo hasta el primer día hábil.
En el derecho privado, exactamente, en el derecho comercial, existen unas reglas propias que dan claridad sobre cuándo inician y terminan los plazos en los convenios o contratos, por lo que se pueden pactar en horas, días, meses o años, etc, norma, que se puede revisar en el artículo 829 de este Decreto, que son:
(i) Cuando el plazo sea de horas, comenzará a contarse a partir del primer segundo de la hora siguiente, y se extenderá hasta el último segundo de la última hora inclusive.
(ii) Cuando el plazo sea de días, se excluirá el día en que el negocio jurídico se haya celebrado, salvo que de la intención expresa de las partes se desprenda otra cosa.
(iii) Cuando el plazo sea de meses o de años, su vencimiento tendrá lugar el mismo día del correspondiente mes o año; si éste no tiene tal fecha, expirará en el último día del respectivo mes o año.
(iv) El plazo que venza en día feriado se prorrogará hasta el día siguiente. El día de vencimiento será hábil hasta las seis de la tarde, en todo caso, los plazos de días señalados en la ley se entenderán hábiles.
Es importante resaltar, que los pactos se estipulan por días, cuando se acuerda el plazo no se cuenta el mismo día, por ejemplo, el 6 de febrero de 2017 se convino un plazo de quince días para una obligación X, por tanto, no se toma esa misma fecha sino que los 15 días se cuentan desde el día 7 de enero. Aunque de lo anterior se puede predicar que existe diferencias entre el cómputo de plazos o términos entre el derecho estatal y el privado, a esto le podemos encontrar también de lo que se refiere como notificaciones judiciales, recibimiento de peticiones telemáticas en el que no se tiene en cuenta “hasta las 6 pm” que predice la ley, sino hasta las 24:00 horas, ya que existen los denominados buzones de entrada, tal como lo establece el CPACA en el artículo 54 en su último párrafo: Las actuaciones en este caso se entenderán hechas en término siempre que hubiesen sido registrados hasta antes de las doce de la noche y se radicarán el siguiente día hábil”, también como el de la oportunidad de interrumpir o suspender términos (en contraste con el principio de continuidad).
La Ley 51 de 1983, conocida como Ley Emiliani, unificó el régimen de descansos remunerados para los sectores estatales y privado, señalando las fiestas de carácter civil y religioso, lo que consagró y corrió los días festivos y no laborales. Entendiéndose que esas fechas se tendrán como no hábiles. Por otra parte, el “nuevo” código de policía (Ley 1801 de 2016) que entró en vigencia el 30 de enero de 2017 expresó que todo “comportamiento contrario” (contravención) que se cometa anterior a la entrada de nueva ley, se entenderá con la aplicación del Decreto 1355 de 1970, al respecto expresa el artículo 58 de la Ley 4 de 1913: “Cuando una ley se limite a declarar el sentido de otra, se entenderá incorporada en ella para todos sus efectos; pero no altera lo que se haya dispuesto en decisiones ejecutoriadas antes de que entre a regir”. Pero, digamos que esta norma entra en vigencia luego de cierto tiempo (6 meses) se entenderá ahora desde el día siguiente a su efecto diferido, que en sentido de la norma precitado sería hasta la medianoche de ese dia (24:00 horas).
Para aclarar más las cosas; tenemos entonces que existen:
Plazos y términos en días hábiles, o sea, que si presento un recurso de reposición el 6 de febrero de 2017, debo interponerlo dentro de los diez (10) días antes que se me venza, esto quiere decir hasta su interposición que sería el 20 de febrero, término que comenzará a correr desde el dia siguiente.
Plazo en días calendarios, si la notificación se realiza un 6 de febrero de 2017 estableciéndose un plazo de (10) días calendario, para el cumplimiento de un determinado trámite, el término se acabará el 16 de febrero de 2017. Se cuenta desde el día siguiente, pero se toman los días no laborables y feriados.
Plazo en meses, años, como la anterior, la notificación se realiza un 6 de febrero 2017 estableciéndose un plazo de 3 meses para el cumplimiento de un contrato, el plazo se termina el 6 de mayo de 2017, y si fuera por un año, el 6 de febrero de 2018. Aunque expresa la ley que si se toma por ejemplo un contrato de seguro (SOAT) por un año, pero el dia que se extinga la obligación termina en un día feriado, se correrá hasta el dia siguiente (salvo pacto en contrario), como indica el artículo 829. 3 del Decreto 410 de 1971, indistamente de su toma (artículo 1057 del Código de Comercio) en el que expresa: “Los riesgos principian a correr por cuenta del asegurador a la hora veinticuatro del día en que se perfeccione el contrato”, al menos que en este se indique algo contrario.
Por otro lado, tenemos que en el ámbito internacional, España por medio de la Ley 39 de 2015 (a partir del 2 de octubre de 2016) los sábados se consideran días inhábiles a efectos de cómputo de plazos. El calendario de días inhábiles en el ámbito de la Administración General del Estado, lo publica el Ministerio de Hacienda y Función Pública, a través de la Secretaría de Estado de Función Pública, antes del comienzo de cada año, este, ha sido fijado en la Resolución de 4 de octubre de 2016, de la Dirección General de Empleo, que bien predica no cosas muy lejos de nuestra realidad.
En conclusión, es importante tener claro no solo los criterios de interpretación (general, especial, jerárquico…), los conflictos de la norma en el tiempo (retroactividad, retrospectividad..) o espacial (territorialidad, extra…), sino también la ambivalencia referentes a los plazos/términos, ya que esto puede significar perder o ganar un proceso, precisamente por parecer una nimiedad. Se considera insignificante tratar este tema, pero no lo es, debido a que son estos preclusivos tal como hemos dicho ut supra y deben ser calculados a la hora de reconocerse un derecho, declarar la caducidad de un contrato, etc. Una incorrecta interpretación o descuido puede ser muy perjudicial.
En síntesis, aunando los plazos/términos sea de cualquier ámbito, tenemos que tanto lo expresado en el Código Civil, el Código Político Municipal y el Código de Comercio (sea privado o estatal), se tiene que:
(i) Si es de “horas”, comenzará a regir a partir del primer segundo de la hora siguiente, y continuara hasta el último segundo de la última hora (en el ámbito estatal y privado).
(ii) Si es de “días”, se eliminara el día en que el negocio jurídico se haya celebrado, salvo intención expresa de las partes y se terminará hasta las veinticuatro horas de la ultima fecha (en el ámbito privado).
(iii) Si es de “meses” o de “años”, su vencimiento tendrá lugar el mismo día del correspondiente mes o año (en el ambito estatal); si éste no tiene tal fecha, expirará en el último día del respectivo mes o año, salvo que de la intención expresa de las partes señala el día anterior (en el ámbito privado).
(iv) El que venza en “día feriado” se prorrogará hasta el día hábil siguiente. Salvo norma o acuerdo contrario (en el ámbito privado).
(v) El “día de vencimiento será hábil” hasta las seis de la tarde, salvo norma legal en contrario, como la que establece el artículo 54 del CPACA (en el ambito estatal).
(vi) El plazo de “días señalado en la ley” se entenderán, hábiles, por regla general, a contrario sensu, calendario, si así lo dispone la norma (en el ámbito estatal).


*Abogado de la Universidad del Norte, especialista en Derecho Administrativo y candidato a la Maestría de Derecho Público de la misma universidad. Me puedes seguir en Twitter e Instagram como: mariodaza