28 de agosto de 2016

ANTINOMIAS Y LAGUNAS JURÍDICAS EN GUASTINI


Guastini (2011) en: «Contribución a la teoría del ordenamiento jurídico» conoce perfectamente que el sistema jurídico contiene normas mutables, es decir, dinámicas (diacrónica) entendidas como una secuencia conjunta. (p. 98). De hecho, escribir sobre el ordenamiento jurídico designa de por sí una ambigüedad; de allí que describa sobre la coherencia y la consistencia del derecho, como criterios que presuponen interpretación de textos en la que podrían identificarse antinomias como forma de resolución; pero también como de creación. Por tanto el conglomerado jurídico (Santi Romano lo llama sistema) no es otra cosa que el fruto de la actividad sistematizadora de los juristas (p. 102). Existen en este andamiaje dos tipos de producción normativa que pueden ser: «centralizado» (patentado por el Estado) o «descentralizado» —subjetivas— (creado por el ciudadano mismo).
Basándonos en el contenido centralizado de la producción de normas (poderes, derechos, obligaciones, normas jurídicas primarias, secundarias) propias del Estado; estas se caracterizan por contar con mayor problema que los ordenamientos descentralizados (subjetivos), lo que conduce a la carencia de una plenitud, en palabras de Bobbio; por tanto, expresar que un ordenamiento jurídico contenga lagunas y antinomias, sería llamarlo como: «incompleto, e inconsistente». Para esto, el profesor italiano hace referencia a cuatro tipos de lagunas, que son:
Lagunas normativas: se presenta cuando existe un supuesto de hecho para el que no haya consecuencia jurídica. Por ejemplo, un tipo penal que describa algún delito, pero que no tenga en esta misma descripción la sanción misma.
Lagunas técnicas: se presenta cuando falta en él una norma que es conditio sine qua non de la eficacia de otra norma. Por ejemplo, cuando se hace un llamado al "pueblo" colombiano "para acabar la guerra" con las FARC por medio de un plebiscito; sin saber lo que pasaría luego de la refrendación, tornándose el tema como inconcluso.
Lagunas axiológicas (ideológica o deontológica): se presenta cuando un supuesto de hecho, está regulado de forma "insatisfecha", ya que "falta una norma justa", en el motivo que quiera darle sentido el intérprete. Por ejemplo, la Corte Constitucional cuando declara la omisión relativa de una ley o cuando fundamenta una sentencia estructural.
Lagunas institucionales: se presenta como complejo de instituciones, cuando desaparece una institución esencial para el funcionamiento del Estado. Por ejemplo, si desapareciera la Fiscalía como órgano acusador, existiría un “déficit” en cuanto a la persecución penal.
En el tema de las «antinomias» tenemos que para Guastini existen dos tipos fundamentales de estas:
Antinomias en abstracto (necesarias): raramente se presentan, y se da cuando dos normas conectan consecuencias jurídicas incompatibles ya sea en parte o todo. Por ejemplo, cuando una norma prohíbe el aborto, y una segunda norma permite el aborto terapéutico, aquí se superponen conceptualmente.
Antinomias en concreto (contingentes): frecuentemente se presentan, cuando dos consecuencias jurídicas se contrarían sobre un mismo supuesto de hecho y no a varios. Presupone por sí una antinomia en abstracto, como cuando una norma permite y una prohíbe, pero, una tercera norma permite y prohíbe al mismo tiempo. Por ejemplo, como cuando X ley dice que debemos entrar a una biblioteca callado, y otra norma Y alega que debemos gritar cuando alguien necesite ayuda, y pues el supuesto seria si: "alguien necesitara ayuda en una biblioteca".
Por otro lado, expresa el autor que las antinomias se dividen a su vez en:
Antinomias totales: cuando se contradicen totalmente, por ejemplo, una norma permite matar y otra no (sin salvedades).
Antinomias parciales unilaterales: cuando se contradice parcialmente, una norma que prohíbe aplicar la eutanasia de todo tipo, pero otra que lo permite solo para la activa (que es una clase) pero que la prohíbe para otros tipos de no eutanasia permitida, como el homicidio piadoso o pasiva.
Antinomias parciales bilaterales: cuando dos supuestos de hecho se cruzan, pero puede que algún supuesto de hecho coincida con el otro, de la forma incompatible con la otra. Por ejemplo, una norma X reglamenta el uso de los carros en los parques, mientras que Y establece otro tipo de regulación, para el mismo supuesto de hecho sobre los carros, siendo dos regulaciones de distintas materias. La norma Y describe el uso de carros en los parques de diversión, mientras que X en los parques en general, por tanto si se menciona de parques en general o de diversión por separado no habría problema; la inconsistencia se presenta cuando se describe sobre parques y parques de diversión aplicados en un precepto sobre todo tipo de parques incluidos el de diversión, incluido en la norma X en la que Y ya tenía regulación.
Por último, el iusrealista expresa que la plenitud y la consistencia no son propiedades intrínsecas de un ordenamiento, previas a la interpretación. Por si, no constituyen un problema del ordenamiento. Por tanto arguye que las lagunas y las antinomias se pueden prevenir por medio de la interpretación, de tal forma que los textos pueden ser interpretados para que no se presenten (aunque pueden aparecer después de esta); para ello, hace énfasis en hacer uso de la interpretación adecuadora, conforme a la constitución o de segundo grados como las de: "lex posterior, y lex specialis"... siendo que la ponderación que utilizan los «iusmoralistas» no es la única técnica posible. Invita a la actividad sistematizadora de los juristas, siendo la mejor medida de interpretación, como forma de integrar, armonizar el derecho, creando derecho nuevo (pero ojo, producto de la interpretación, eliminando una de las normas para la aplicación de la otra como forma de colmar la laguna; otra cosa es la interpretación para una disposición preexistente o de formulaciones normativas).  


Referencias
Guastini, R. (2011). Contribución a la teoría del ordenamiento jurídico. En Ferrer Beltrán, J., y Battista Ratti, G. (Coord.), Realismo jurídico genovés. (pp. 81-116). Madrid, España: Marcial Pons.