24 de junio de 2016

¿AYER FUE EL ÚLTIMO DÍA DE LA GUERRA? PÓNGASE LAS PILAS Y NO TRAGUE ENTERO


Por, @_Hermeneuta_  vía @derechopublico1


Dejando de lado la conmoción por la Brexit y en medio de la embriaguez de euforia de tantas personas con el anuncio que se hizo el día de ayer en La Habana sobre el proceso de paz, quiero tomar unos minutos de su tiempo para dejarles cuatro puntos de reflexión sobre el alcance de lo que se ha firmado. Es importante problematizar y decantar mucho las dimensiones reales de lo que se dice sobre el proceso de paz, teniendo en cuenta que ahora nos toca a los colombianos darle un aval a lo que se negoció con las FARC. Es indignante ver la trivialización de los defensores y detractores del actual proceso de paz, por lo cual quiero que este texto sirva de abrebocas para la discusión que se nos viene.


1. El Acuerdo es histórico


Difícilmente. Como señala Claudia López en su más reciente libro, Colombia ha adelantado al menos 10 procesos de paz durante las últimas tres generaciones (contando a la generación del milenio). En particular se destacan el Frente Nacional y la Constituyente de 1991. Acá no hay nada nuevo en términos de procesos de paz aunque sea motivo de júbilo desmovilizar a un ejército de criminales (calificativo que además merece ser problematizado).


2. Las fuerzas del orden terminaron equiparadas a los terroristas.


Falso. Aunque nos pese, las Farc sí tienen una ideología y un discurso, igual que los Nazis y los Bolcheviques. No por eso dejan de ser criminales. Y si de participación política se trata, claramente prefiero todas las fuerzas discutiendo en el Congreso y no echando bala en el monte, matando civiles so pretexto de derrotar al socialismo o a la burguesía. Se apagaran solos, porque sus ideas son estúpidas, demagógicas e impracticables.


De otro lado,la queja de muchos que alegan que éste proceso promueve la impunidad es irreal y es particularmente vergonzosa viniendo de personas como Álvaro Uribe Vélez, un expresidente que en su gobierno promovió un proceso de justicia transicional tan transaccional como el presente. De hecho la justicia transicional es el punto medio entre la total impunidad y la utopía punitivista de muchos y es la tendencia aceptada internacionalmente para proteger los derechos humanos de la víctimas. Que no se le olvide al expresidente y a su cardumen de autómatas en el Centro Democrático que en el proceso con los paramilitares se puso sobre la mesa de entrada que habría participación política y perdón y olvido. Que el Congreso, la Corte Constitucional y la sociedad civil le puesto tatequieto es otra cosa.


3. Este acuerdo marca el fin del conflicto


Falso. Eso sería cierto si en el mismo estuviera involucrado el ELN y si en este momento las Farc y su guerra fueran los únicos que se interpusieran para obtener cuando menos la paz territorial. No se olviden de las Bacrim. Hay que comenzar a ser conscientes de que la cosa va por otro lado.


Mientras los campesinos sigan teniendo niveles tan bajos de educación, mientras los colombianos no le pierdan el miedo a rasparse las rodillas en el mercado para que aprendan a tomar decisiones gerenciales, mientras existan barreras para hacer emprendiendo, mientras el Estado *Y* los violentos nos digan dónde podemos vivir, mientras nos sigamos tragando el cuento de que nuestra ventaja comparativa como economía está en las materias primas y no exploremos otras formas de crear valor, mientras sigamos siendo una economía extractivista, como lo éramos cuando hacíamos parte del miope imperio ultracatólico español, *mientras sigamos pensando que es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico al reino de los cielos* continuará el conflicto. Las economías ilegales como la minería ilegal, el narcotráfico o el contrabando son prueba de ello y es por eso que en este país el trabajo honesto (regulado hasta el cogote por unos tipos que nacieron con plata y en cuna de oro) no paga. O por lo menos no paga lo que pagan los negocios ilegales. Hay que dejar el fetichismo legal, el fetichismo oligopólico y darnos cuenta de lo apremiante que es darle rienda suelta a “la autonomía de la voluntad”. Hay que dejar de desconfiar de los privados ¿O es que a usted le gustaría que desconfiaran del negocio que usted tiene para sostener a su familia? El problema no es lo privado, es la gente ladrona, traicionera e inescrupulosa y de esa también hay en el sector público.


4. Le entregaron el país al comunismo.


Falso. El comunismo no va a llegar a Colombia por cuenta de este acuerdo, ni tampoco por la cercanía de este gobierno con el gobierno venezolano. Creer eso es simple y llano efecto rebaño. Por el contrario viene de la mano de cada decisión que usted toma delegandole a la parranda de políticos corruptos que regulen su cultura ciudadana, que le eduquen sus hijos en valores, pero también viene de la falta de ética de los privados en la prestación de sus servicios, de su incapacidad para hacer una fila civilizada en la puerta de un transmilenio y luego pedir más policía para que le diga cómo comportarse. El comunismo viene de su necesidad de instrumentalizar el uso de la fuerza del Estado para decirnos a los otros lo que debemos hacer sin que usted aporte su granito de arena sin necesidad de tener un policía encima.


En resúmen


La calidad del debate es absolutamente pobre y dadas las circunstancias actuales resulta de la mayor importancia que todos los colombianos con capacidad para votar en el plebiscito venidero seamos conscientes de que lo más sano que podemos hacer es desconfiar de los que nos invitan a formar parte del rebaño del si o del no e informarnos por nuestra propia cuenta. Basta ya de tragar entero.