1 de mayo de 2016

LA FUNCIÓN NEOCONSTITUCIONAL DE LA DIGNIFICACIÓN PRIVADA EN COLOMBIA: ANTÍTESIS DE LA POSTURA CRÍTICA DE SCHWABE.



El carácter fundamental que posee el Derecho Constitucional como principio y valor fundante de los Estados y las Personas sobre la simple legalidad, parece indicar una aparente separación entre el Código Civil, la Constitución, la doctrina constitucional integradora y la hermenéutica neoconstitucional. En estos términos la norma constitucional sería un mero "límite" o "barrera" para la norma civilista o iusprivatista, los enunciados normativos civiles asumirán autónomamente sentido y fundamento como expresiones de un sistema acabado y legítimo, si solo si, no lesionan un interés constitucionalmente protegido.

Desde esta representación la norma constitucional obraría excepcionalmente y en forma residual, pero sin incidir en la actividad interpretativa de las disposiciones privadas, siendo esta última, externa a la primera, constituyendo un sistema separado donde la unidad del ordenamiento exige reconocer en las normas constitucionales y en los valores que ellas expresan normativamente, los principios fundamentales y generales característicos de cada sector normativamente relevante del Derecho Privado. Lo claro es entender de conformidad a la anterior representación, que la norma constitucional si propone límites, pero que ésta sea, por definición, la única función de las normas constitucionales es irrebatiblemente falaz.

Por lo que una parcial inhibición del Derecho Constitucional al Privado, que prescriba que ya no cabe encontrar en aquél los criterios básicos de ordenación de la convivencia en el ámbito de protección de las principales categorías fundamentales de un sistema, y que por tanto el Constitucional debe subordinar al Privado, es completamente falsa y quimérica. Por lo que cabría entonces plantear la siguiente problemática:

¿Es sólo el Derecho Constitucional un fin-marco aspiracional para efectos de prescribir principios y determinaciones, y así simple y llanamente orientar al ordenamiento jurídico… o en lo preliminar, es sólo la función de marco-fin aspiracional, una visión meramente inexacta mas no errónea del derecho constitucional, que sólo recluye tan solo una de sus tantas funciones en el entorno fáctico?

Una primera contestación garantista, diría que todo el Derecho Privado, “es constitucional”. De hecho todo el Derecho sea cual sea su área: Penal, Laboral, Comercial, incluso Internacional, etc., sería Constitucional. En el entendido que todos, deben responder al marco jurídico planteado por la Constitución Política, visión propia del pretérito Constitucionalismo Clásico . Realidad jurídica que aunque es parcialmente cierta, no respondería al infalible marco jurídico-sustantivo planteado por el actual Neoconstitucionalismo Ideológico. Pues no implica ipso iure, estipular que aunque el Derecho responde al marco instituido por la Carta Política, involucra fácticamente un nuevo y verdadero ámbito de protección a manera de efectos normativos entre los titulares de los derechos fundamentales en el respectivo ordenamiento, pues si así fuera, no existiera el “Constitucionalismo Nominal” .

Una segunda contestación, lograría estipular que el Derecho privado no ha perdido su carácter distintivo que aún apunta en fijar en que – un conflicto entre dos titulares de derechos fundamentales en el ámbito natural de su jurisdicción, no produciría propiamente, un nuevo ámbito de proyección (el privado) de efectos normativos para la creación de dichos derechos, sino que sólo es un mero conflicto entre el Estado (Juez Privatista) y el particular o entre particulares y el Estado en una decisión privada, lejos del iusfundamentalismo constitucional. Porque al ser resuelto, siempre por el Poder Judicial, la afectación del derecho fundamental que supondría dicho conflicto, sería imputable al Estado en la medida en que la autoridad judicial, forma parte de este. Bajo la preconcepción en que las reglas del Derecho Privado son tal sólo eso, “reglas” (Si es A entonces B), y la audacia básica que establece el silogismo hipotético o disyuntivo de la práctica del derecho privado, involucraría siempre a conducirse conforme a la taxativa o más clara regla constituida por el legislador.

Por lo que el Juez ordinario en esta apreciación, no proyectará ni pronunciaría decisión alguna sobre la creación efectiva de nuevas formas de proteger y entender los derechos fundamentales, pues en el ejercicio de su mecánica ordinaria, estaría lejos del campo general de su jurisdicción. Pues éste, al no regular las situaciones propias de la “Libertad o Dignidad”, en los términos del Derecho Constitucional, no trascendería en la creación judicial del derecho fundamental aplicable , a manera de ámbito de instauración y aplicación para las garantías propias de los titulares en su caso privado. Como referencialmente sucede en el Derecho Público Constitucional y su mecánica de los casos y fallos en sede de tutela y amparo de garantías .

En definitiva, el caso rescindiría en que sólo la igualdad, buena fe y otras calidades de las partes y sujetos del derecho privado, se presumirían anegadas en la relación y en la Litis o situación fáctica. Señalado el juez ordinario, que no obstante el caso no se profiere sobre las garantías fundamentales en serio, si guardaría “respeto por el orden público”, como le llama el derecho privado en el entorno de todas sus relaciones conforme al marco constitucional. Pero ni esta noción generaría la existencia de algún efecto o nueva forma de protección de garantías fundamentales en el derecho privado, pues se estaría puramente aplicando la regla comúnmente aceptada en los códigos, solo teniendo ese “mero límite”, de la norma constitucional, llamado orden público. Por lo que la teoría en que “todo es derecho constitucional “es una falacia iusfilosófica.

Es claro también comprender que la técnica de aplicar la regla correcta en la litis privada responde de conformidad al marco establecido por la Constitución Política, pero, ¿Dónde queda la creación de nuevas formas de protección de derechos fundamentales en la labor constitutiva del derecho privado? ¿Será meritorio siempre investir de otra atribución “la constitucional” al juez civil para que pueda ampliar su competencia y proyectar nuevas formas de protección para con las garantías fundamentales en los casos entre particulares? ¿Prevaricaría el juez ordinario si constituye, crea y decide sobre la protección de derechos fundamentales en el ámbito de su natural jurisdicción ordinaria frente a los casos entre particulares?

Tesis que en efecto, ha sostenido en muchas ocasiones la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia Colombiana, sin dejar de un lado, los considerables fallos formalistas de los jueces ordinarios de inferior instancias, a la cual la Corte Constitucional ha delineado líneas jurisprudenciales a manera de estrategias para su expatriación de la actual intepretacion Neoconstitucional del sistema jurídico.

Aunque existamos en medio de un escenario Jurídico a portas de un Neoconstitucionalismo Ideológico que amplía sus caminos en Colombia a través de la interpretación de la Corte Constitucional, se debe incidir en generar una relectura de los fundamentos de la increíble pero existente interpretación del derecho privado y las leyes civiles a la luz de la Constitución y el Neoconstitucionalismo. Con la finalidad de demostrar que existe cierta ambigüedad y recelo por la doctrina neoconstitucional de la interpretación jurídica, requiriendo una adecuada reflexión sobre el comprensivo papel que, en la teoría de las fuentes del derecho, reviste a la Carta Constitucional, y al ámbito de proyección (el privado) de efectos normativos de derechos fundamentales en casos del Derecho Privado, -nueva fuente formal de la interpretación del derecho según el ideológico Neoconstitucionalismo-.

Se debe prever entonces, que lo anterior no es más que la existente influencia de LA POSTURA CRÍTICA DE SCHWABE en la interpretación ORDINARIA del derecho colombiano, la cual ha subsistido desde el régimen constitucional-formal de 1886. La cual está profanando nuevamente la hermenéutica nacional. Traspapelando el verdadero espíritu del principio de interpretación armónica y suprema de la Constitución en todas las relaciones jurídicas. Reviviendo la escolástica de la hermenéutica propia del Estado Formalista de Derecho (…Una debe ser la Interpretación Legal y otra la Constitucional), cuando en efecto de frente a la proyección y extensión de los efectos normativos a particulares en la declaratoria de sus derechos fundamentales, incluso sobrevenidos de la Ley, la interpretación es una, y siempre es y deberá ser la Constitucional, -pues todo es derecho constitucional por responder a los principios de la carta política-. Postura última, que adquiere prescribirse como incongruente con el moderno Derecho Constitucional, logrando eminentemente en Colombia el señalado populismo de la teoría constitucional, que definen -Las colisiones alzadas entre trenes jurisdiccionales-.

El Derecho Privado, y de él, las Relaciones Familiares y sus formas, como rama autónoma, imbuida de técnicas y métodos de los últimos decenios aun traza y fundamenta su interpretación sobre escenarios limitados desde el punto de vista de la proyección-extensión de garantías fundamentales de frente al estado del arte de la Interpretación Neoconstitucional. Tal como lo es el caso Colombiano y su transición jurisprudencial. De esta manera, como Ciencia Jurídica, el Derecho Privado de las Personas y la Familia tiene un método que lía colocarnos en el camino de su comprensión y aplicación práctica. Un método que logra estipular su interna jerarquía, ideas rectoras de su composición y en efecto, el material normativo que le compone. Obteniendo librar también cualquier obstáculo para la concreción de las fuentes jurídicas, el ámbito, sentido, técnica interpretativa y la propia realidad legislativa, judicial, administrativa y doctrinal de esta rama del derecho.

Pero, a lo que apunto con estos simples comentarios es vislumbrar que su método no ha conseguido objetivar ni integrar dogmáticamente dentro de sí, lo que yo denomino: “FUNCIÓN DE LA DIGNIFICACIÓN PRIVADA”, ahora de carácter público requerida por el Neoconstitucionalismo Ideológico. “Dignificación Privada” a manera de principio rector y función siempre existente en el Derecho Privado, por ser éste es el único que sugestionó desde sus orígenes, el estudio y la ordenación de un integrado sistema que pacta la regulación del individuo y la familia (Esfera Ius Privatista), donde los enfoques propios de la autodeterminación de los derechos y garantías propias del ser humano, van desde su nacimiento, hasta su muerte (Esfera Ius Naturalista). Lo que puntearía nuevamente al juerguista valor constitucional que cierta vez, tuvo el Código Civil, característica hoy reclamada por la Constitución Política que previsiblemente lo “limita”. Particulares características iusfundamentales olvidadas de un Derecho Privado originario de todas las relaciones Jurídico-humanas del Estado. Condiciones últimas que el método propio de éste descuido y no esclareció a manera de sustentos de las relaciones Jurídico-sociales frente a la Carta Política.

Es así como la Función de la Dignificación Privada inmersa en el propio Derecho Privado, primordialmente nutrida contemporáneamente entre la siempre existente coordinación entre Código Civil, Constitución, Doctrina Constitucional Integradora y Hermenéutica Neoconstitucional que en el caso colombiano es ampliamente desplegada por el Precedente Vinculante de la Corte Constitucional frente a los casos de nuevas formas familiares en todos sus aspectos, exhibe un nuevo escenario que desafía a la visión clásica del simple silogismo hipotético a manera de interpretación del Derecho Privado impulsado por SCHWABE y evidenciable en Colombia.

De esta forma tomando como referencia las doctrina de CHRISTIAN WOLFF ,”scientifica pertractatum Methodo” propuesto como el ”Ius Gentium scientifica pertractatum Methodo”, la postura crítica SCHWABE y el Neoconstitucionalismo Ideológico de MIGUEL CARBONELL puedo fijar que lo que he construido hasta ahora como LA FUNCIÓN NEOCONSTITUCIONAL DE LA DIGNIFICACIÓN PRIVADA con base a la experiencia de la Interpretación de la Corte Constitucional, es la teoría, y principio-regla que involucra indefectiblemente la aplicación de las normas jurídicas a quienes sean los sujetos reales de derecho, todos por igual, en los ámbitos del Derecho Privado, de forma que todo el sistema jurídico se ordena en torno al individuo, como lo hizo desde siempre el Código Civil y el Derecho Privado.

Concepción que conduce al nacimiento de una Teoría que se opone al moderno método critico de SCHWABE que descalificó totalmente cualquier posibilidad de creación de nuevos escenarios de protección de derechos fundamentales a los particulares y aún más, en temas privados y familiares. Dado que esta función permite crear lo que el sistema jurídico llama “derecho subjetivo”, eje central del Derecho Privado o desde la perspectiva del Derecho Constitucional, lo que el mismo llama “derecho fundamental”. Así entonces, las anteriores concepciones no son más que los antecedentes de los conceptos de persona, personalidad, derecho subjetivo, derecho fundamental, sujeto de derecho, etc. Prescribiendo la aplicación del derecho a todas las personas por iguales, individuos y ciudadanos.

“Dignidad Humana”, lo que WOLFF denominó una vez como el Ius Gentium scientifica pertractactum, y el “Garantismo Civilista”, designado así por el Maestro CARBONELL, se funden en la doctrina de la Corte Constitucional Colombiana, para crear la llamada Función Neoconstitucional de la Dignificación Privada. Teoría y Principio-Regla de la actual interpretación neoconstitucional del derecho en Colombia, indefectiblemente desarrollada desde los casos y situaciones en materia de nuevas formas privadas y familiares del derecho, que radiada hoy a todas las relaciones del Derecho Privado. Situación que hace originaria la interpretación constitucional colombiana en este aspecto. Pues a pesar de la aparente claridad del art. 94 de la Constitución Política Nacional, el acoplamiento de la normatividad fundamental y las reglas para su exigibilidad directa en el ámbito constitucional, la hermenéutica jurídica interna aun ubica al Derecho Privado, lejos del moderno Derecho Constitucional (Postura Crítica de SCHWABE).

De esta forma, la esencia propia del iusnaturalismo racional e Ideológico, nacido del Derecho Civil y su garantismo individualista, permite comprobar la existencia de una función que el Derecho Constitucional Moderno creo y que aún de ella nada se ha dicho o se ha comunicado-debatido. Que para efectos del contexto colombiano, aparece acompañada del, “Test de Ampliación Legislativa”. Lo que hace indispensable conocer las respuestas de la única institución facultada, intérprete autorizado de la constitución política quien se ha convertido como efecto de su propia jurisprudencia, en un órgano capaz de producir decisiones con valor de “precedente judicial obligatorio” .

Lo que justifica ir a la jurisprudencia de la Corte Constitucional para efectos de constituir una guía clara y completa sobre la forma en que este alto tribunal entiende ésta institución, los instrumentos que hacen parte de ella, reglas y subreglas establecidas y el valor jurídico en el derecho colombiano. Finalmente, el problema específico les prontamente descrito con mayor rigor, cuál es el principio o regla desde la hermenéutica jurídica que ha creado la Corte Constitucional respecto a la figura de esta función, visto desde el tópico del reconocimiento de las nuevas relaciones Personales y de Familia en el contexto colombiano. Y por ende el objetivo que pretendo lograr, es el de definir el alcance y contenido del mismo. Esto tan sólo es, un comentario. La Investigación en vigor, sigue su curso.