21 de marzo de 2016

¿CUÁLES SON LOS LÍMITES DE LA FUERZA PÚBLICA?






La sociedad colombiana ha estado enfrentada a ataques frecuentes por parte de la Fuerza Pública y ya no solo de la delincuencia; principalmente por parte de la Policía Nacional y del Ejército, estos últimos registran casos constantes de abusos, operativos ilegales, disparo de armas... todo esto se ha generado, porque no hay control en sus actuaciones, creyendo que por ser “autoridad” (sin serlo) pueden hacer lo que quieran; esto ha sido motivo a que la población tenga inconformismo frente a sus procedimientos no muy ajustados a derecho. Con esto no quiero decir, que todos sean así, habrá algunos que sí se interesan en la labor social, en la salvaguarda de bienes jurídicos más importantes de los ciudadanos; pero otros, en su gran medida, están pendiente a generar violencia y zozobra en la comunidad, agravando aún más la situación en la que vivimos


Es factor, casi seguro que a través de la Policía y del FF.MM se hayan llevado fallas de servicio de Responsabilidad Estatal, por no adecuar sus comportamientos; por eso que sea necesario profesionalizar a la policía, y a todos, para mitigar estos riesgos, y empezar a hablar de responsabilidad directa por parte de sus agentes, pero esto ultimo no sera análisis de este ensayo.


La Fuerza Pública, en un Estado de derecho se debe limitar a proteger los derechos de los ciudadanos (respetando el derecho de las personas, la observancia de los procedimientos legales y el estricto cumplimiento de los deberes), pero lo que hacen es transgredir estos derechos. La función de la Fuerza Pública se ha desbordado casi generalmente; si la persecución del delito debe ser su primera medida, se han presentado abusos a la hora de captura, allanamientos, extralimitaciones como el disparo de la arma de dotación… pues, si bien no toda la culpa debe ser achacada a la fuerza pública, porque es el Estado mismo que debe controlar la creación de nuevos delitos, y de tipificar delitos que no son delitos, también es medida necesaria por parte de la Fuerza Pública, priorizar los delitos y las contravenciones (no se puede decir que el narcotráfico, que es el COMERCIO de drogas, pueda ser más importante que los homicidios, el secuestro y otros delitos que sí son delitos). Si, son los agentes quienes deben obedecer las órdenes impartidas (bajo  el principio de obediencia debida), deben ser los comandantes quienes tomen las riendas del asunto (ya que la responsabilidad recaerá únicamente en el superior de la orden), y también el Estado para que los forme como profesionales y dejen la ignorancia supina que les cobija.


Por ello, toda fuerza pública a la hora de realizar operativos, procedimientos, debe conllevar unos principios a bordo y mirar si se ajustan a ellos o no, que son:


— Finalidad. Se deben preguntar si con la operación, hecho... ¿qué se está realizando? Se va a obtener un fin en sí mismo. Si se pretende capturar a X persona, el fin debe ser respetar los derechos de esa X persona (el capturado), de los terceros y además ajustarse a derecho todo su procedimiento y cerciorarse solo de los delitos que estén tipificados para su persecución (los más importantes). Si no es así, se debe cuidar el derecho de locomoción de la persona; por tanto si no se ha cometido ninguna infracción no tienen porque detener a alguien.  


— Necesario. ¿Es necesario? Esa es la pregunta que se deben hacer a la hora de perseguir no solo delitos sino también contravenciones. De que sirve desgastarse sino va haber ningún fin, por eso importante la conexión de este segundo punto con el primero. Aquí también es importante la labor de la priorización de delitos (homicidio, hurto, secuestro, extorsión -vida e integridad personal-, debe ser más importante que estar capturando narcos). La necesidad se debe medir al costo-beneficio de perseguir el delito o la contravención, pensando en intereses generales, no en intereses particulares, como el dinero, o los positivos (tal como le llaman estos)…


— Motivado. Si al fin al cabo, deciden proceder, ya que porque su interés es general o particular, el acto que los impulsa debe estar motivado no solo físicamente, sino también normativamente (en el aspecto particular, su motivación será inventada). Debe haber una transparencia, sin intereses ocultos, dirigido también bajo el principio de igualdad, sin discriminación, sin distinción socio económica; es decir, la motivación debe estar registrada por el hecho que ocurrió, no porque es un marginado, o porque tiene mucho dinero como para quitarle algo, debido a su carro bonito, casa… que es lo que normalmente sucede en los operativos policivos móviles, ilegales...


— Proporcional. Todas las medidas deben ser proporcionales al acto que están cometiendo. Por ejemplo, si además de iniciar un retén ilegal comienzan a extralimitarse con intimidaciones, extorsiones, retenciones... claro está que no es un acto proporcional, ni legal; ahora, si se persigue un delito y se presenta alguien con arma es distinto, aunque no solo porque tiene arma le van a disparar, ya que esta última debe ser la excepción. Cuestión no solo establecido en la CN, sino también en la CNP, y en este último punto es el que me quiero enfocar.


Es común de la fuerza pública utilizar la fuerza (valga la redundancia), pero es que utilizar la fuerza no significa utilizar el uso de las armas, porque bien hay otros tipos de coerción. La utilización de las armas debe ser la última medida de todas, que solo debe ser tomada excepcionalmente, por ejemplo: cuando la otra parte lo haya utilizado; para evitar la comisión de un delito grave que afecte o amenace a otros, en defensa propia o de otras personas, pero que sea inminente o por lesiones graves, y para detener una persona que represente un peligro y oponga resistencia; siempre debe ser perseguido hasta lo último, cuando se da su fuga, tiene que ser con el empleo de armas por parte de quien se fugó (en su utilización), tal como lo establece el CNP, (una orden de captura no puede convertirse en una orden de muerte y no se puede decir: “que no se le debe negar a nadie”); por tanto usar armas solo para no permitir una huida es arbitrario e irracional y debe ser sancionado plenamente por parte de las autoridades, de las verdaderas autoridades competentes.


El exceso de los límites por parte de la fuerza pública, puede suceder no solo en operativos, sino en allanamientos, capturas de flagrancia o no flagrancia, en el domicilio sin ninguna orden escrita de un juez; es aquí donde se llega a relativizar la libertad de movimiento (locomoción), como quien no obedece la exclamación del pare; pues, hay quienes no quieren parar, esto no justifica disparar y matar o herir; por ello la importancia de la profesionalización de la fuerza pública. De allí también la importancia de que conozcan de estos problemas desde el más raso hasta el oficial o suboficial de cualquier cuerpo institucionalizado; no cualquiera puede ser parte de la fuerza pública porqué si, de la misma manera que no puede serlo el ingeniero, médico... porque le nació serlo un día, todos deben cumplir con los cursos rigurosos del caso, y ser integrales en su funcionamiento.

Por último, como recomendación, debe ser urgente y adecuado presentar una ley estatutaria liberal, en que se fundamente cuales deben ser lo cánones que deben  seguir lo agentes de la fuerza pública a la hora de realizar retenes, operativos (nunca móviles, excepto, que estén buscando a alguien —plan candado—), siguiendo los principios anteriormente mencionados. Es necesario actualizar los códigos de policía municipales, departamentales y nacional, ajustado a la Constitución, al bloque de constitucionalidad y a los tratados internacionales.