27 de marzo de 2016

DOS CONCEPTOS DE "ESTADO SOCIAL DE DERECHO".






“La gente que se ha acostumbrado a contar con el Estado nunca aprende el arte de la confianza en uno mismo, ni adquiere los hábitos de la acción cívica”.

Anthony de Jasay.


En la mayoría de las cartas políticas del mundo tenemos la noción del “Estado Social de Derecho” —ESD—, decimos, y nos llenamos la boca "argumentando" que: “¡No! Es que Colombia —es un Estado Social de Derecho—”, como si fuese la panacea ante cualquier debate o cualquier problema, sin saber realmente lo que significa el “Estado Social de Derecho” y de lo costos que este genera. En esta nota manejaremos dos significados de Estado Social de Derecho (en adelante ESD); el primero será de como se entiende popularmente este, que no es otro que aquella transformación del Estado Liberal burgués, o del “liberalismo clásico”, para dar paso a un concepto “moderno”, progresista, más “cool”, dirigida a integrar la sociedad; a las necesidades básicas de la población, el bien común, bla bla... Ahora la administración, o mas bien el Estado debe hacerse cargo de aquellos servicios "públicos" que le correspondía a los particulares, y que bien se los ha arrebatado; ya que el actual significado dice que el Estado presta el servicio de una mejor forma y eficiente que el que pueden hacer los privados. Desde esta concepción de ESD ha habido una transformación monumental de toda las estructuras del Estado y jurídicamente hablando de todas las áreas, de esta última es la que la haremos critica.


De la segunda noción que hablaremos no será de tapujos, sino de alabanza del Estado Social de Derecho (ESD) no como se entiende la primera concepción; —digámoslo de una vez—: socialista, estatista, o como lo dicen los socialistas: capitalista burgués, “neoliberal”, igual da lo mismo, porque la noción primera de ESD se maneja de la misma forma sea capitalista o socialista, ya que es intervencionista; en cambio, si entendemos a lo social, como lo entendía LUDWIG ERHARD como una economía social de mercado, en este caso como un estado social de derecho, en donde lo social significa más liberal (acciones cívicas), donde la sinergia de acciones individuales lleva a planos sociales, este si que debe ser su definición, sin que esto signifique intervención del Estado en los servicios “públicos”, ni en la vida de los ciudadanos.


El proyecto de Estado Social de Derecho, es un concepto puramente constitucional que se ha introducido en todas las ramas del derecho, y sobre todo en las estatales (no digo público, porque lo público no significa estatal). Es así que el significado de las materias en "derecho estatal", quieren buscar un interés general, siendo que en lo privado también se busca un interés general, independientemente del egoísmo de la persona; un interés privado-público (y me refiero no solo a lo privado como empresas, sino también a individuos, como a cooperativas o asociaciones...) El Estado nos dice por medio de un papel (constitución) que debemos hacer para entrar en armonía con los coasociados, co-administrados, y esto se destaca desde el preámbulo de la mismas y a partir del primer artículo en adelante, y es bonito, porque si uno lee detenidamente la descripción de esta carta, uno diría, que estás en la mejor nación del mundo; el mejor país para vivir ¡Que alegría! Pero no, nos encontramos con otro mundo, y no porque no se pueda, es que no se puede porque no se dan las condiciones para que se den, y no se dan porque lo diga un papel que diga que tenga que ser así. A ver, promover la solidaridad o la prosperidad general se hace no porque me lo diga alguien, lo haces porque tu crees que debe hacerse, y la prosperidad general se da en una sociedad por medio de un orden espontáneo, no por medio de decretos o regulaciones, y esto no lo ha entendido los ciudadanos de a pie que se dejan llevar por las ínfulas de los gobernantes.


Al respecto Andres Mejía Vergnaud expresa, en su libro: Maestros de la democracia moderna, 2003, Legis, Bogotá, pág. 183:



El autor se refiere al actual concepto de ESD como un “fetiche político”, y le agregaría no solo político sino también ciudadano; ya la gente se ha acostumbrado a utilizar este concepto vacío para dar explicaciones jurídicas, políticas… tu miras cualquier respuesta y ahí está como definición, están en todas las “argumentaciones” solo para quedar "bien"; pero lo que no saben es que no están diciendo nada en sí, porque concebir un ESD tal como lo entendemos hoy en día es no ser realista y ese es uno de los problemas que tenemos en la cultura leguleya en latinoamérica, creer componer las cosas, solo diciéndolas, escribiéndolas en Decretos, Reglamentos..., y la cuestión esta en la cultura misma de la gente. Ahora mismo hablar y escribir en contra del concepto de ESD en su estado burdo es un pecado para nosotros, es ser "ignorante" y no reconocer supuestamente los “problemas sociales”; pero es que la solución de los problemas sociales no esta en lo político ni en lo jurídico, sino en las organizaciones cívicas, en la ciudadanía misma. No resta decir que como vamos, con el actual concepto de “Estado Social de Derecho”, como se entiende llanamente, estamos llevando a los derechos individuales a épocas similares como se reflejó en el comunismo, fascismo y nazismo.


En síntesis, podemos entender el "ESD", de dos formas:

Estado social-socialista-colectivista de derecho, que es el que predomina hoy en día en las naciones del mundo, y solo puede presentarse donde hay Estados. Y

— Estado social-liberal (o liberal-social) de derecho, que fue el que predominó en el siglo XIX en gran parte de las naciones del mundo. Aunque no con tanta libertad cívica. Por tanto resurgir este concepto de ESD, ya perfeccionado, traería prosperidad a los ciudadanos y a las naciones con y sin Estado.

26 de marzo de 2016

¿SE APLICA LA COSTUMBRE EN MATERIA PENAL?



“Las costumbres morales son un tácito acuerdo del pueblo arraigado tras una larga práctica”.
Ulpiano.


Desde la antigüedad, expresa SOLER sobre el derecho y la costumbre penal aborígenes, nos menciona el caso del derecho penal incaico, la venganza privada, las prohibiciones de naturaleza tabú, animismo mágico, y reconoce este que para el estudio de la costumbre penal conlleva muchas dificultades, debido a la reconstrucción de la costumbre criminal que se daba de pueblo en pueblo (Cfr.  Derecho Penal, Tomo I,  editorial Nueva Argentina, 1988, p. 72-86).  

AGUILÓ REGLA define la costumbre jurídica como:

"Cuando un individuo repite un mismo modelo de conducta en circunstancias semejantes, solemos decir que ese modelo constituye en el un hábito. Cuando ese hábito es compartido durante un cierto tiempo por los individuos de una comunidad, consideramos al modelo de conducta como un hábito social. Y cuando como consecuencia de la desviación con respecto al modelo de conducta se generan reacciones críticas y actitudes de rechazo porque se considera que se frustran expectativas e intereses considerados legítimos, solemos decir que el modelo de conducta constituye una regla social una norma consuetudinaria o simplemente una costumbre. Si se acepta esta sencilla estipulación es fácil de darse cuenta de que el problema que se trata de resolver aquí es el de determinar cuándo una regla social (adecuación social) o norma consuetudinaria puede ser considerada como costumbre jurídica (Cfr. Teoría general de las fuentes del derecho y del orden jurídico, editorial Ariel, 2000, p. 89 y ss)".  

Para KAUFMANN la costumbre es una forma de tradición de la vida social, que tiene como consecuencia la institucionalización de esta, lo que se transforma en derecho consuetudinario, por su contenido ético social de la regla, teniendo una valencia moral, por ejemplo: ¡manejar a la derecha! Sirve de manera mediata  a la protección de valores, a la vida, a la integridad física. (Cfr. Filosofía del derecho, editorial Universidad Externado de Colombia, 1999, p. 398 y ss). En este enfoque el filósofo alemán coloca el ejemplo del principio de subsidiariedad, pues el Estado solo debe proteger los bienes jurídicos más importantes, lo que corresponde con la "naturaleza fragmentaria del derecho criminal" por tanto se debe evitar y evadir toda cuestión que no responda a este criterio del derecho penal liberal (p. 403-404, ibidem).

El derecho en general distingue la costumbre en integrativa o supletoria (praeter legem), abrogadora (contra legem) e interpretativa (secundum legem); es totalmente admisible en materia sancionatoria, sobre todo en materia criminal hablar sobre la costumbre, aunque muchos incautos no lo quieran reconocer. Obviamente si tratamos la abrogatoria o contra legem en materia penal no es posible aplicarla debido a que va en contravía al principio liberal de legalidad, tipicidad..., ya que normativamente y por medio de la constitución está definido que las penas y los delitos se deben fijar por medio de ley (nada más), aquí no hay discusión; la pelea está en que unos necios afirman en que el derecho penal, disciplinario, policivo... no tiene cabida en ningún sentido «la costumbre», lo cual es falso de toda falsedad, y se ha transmitido de generación en generación como un mito. Puede ser totalmente viable cuando esta es integrativa (conforme a la ley) e interpretativa (según la ley), claro está siendo favorable para el reo.

La costumbre a la que nos referimos aquí es a esta última (interpretativa o según la ley) ya que consiste en adecuar la norma penal a las exigencias y dinámicas socioculturales; y en esto esta envuelto las causales de ausencia de responsabilidad penal, debido a la no exigibilidad social de la conducta; en este sentido estaría de acuerdo no solo Reyes Echandía sino también Pérez Pinzón cuando afirman que: "pueden surgir nuevas causales de justificación y de exclusión del delito, entre ellas por ejemplo decía en su momento antes del 2000 sobre la inclusión de la causal referida al consentimiento del sujeto pasivo".  Por tanto se debe recordar que el derecho penal tiene que someterse al principio de dignidad, según el cual debe respetar la autonomía cultural, en buena medida constituida por la costumbre, especialmente de los valores propios de las minorías étnicas y socioculturales. (Cfr. Introducción al Derecho Penal de Álvaro Pérez Pinzón, Universidad Externado de Colombia, 2005, pág 218 y Derecho Penal de Reyes Echandia. Parte general, 1987, Temis, pág 51).

Hace poco propuse un tema que desde un principio sintió rechazo dentro del público jurídico en general; algunos partidarios del planteamiento dicen que es accesible lo que expreso pero otros no aceptan tal cuestión porque creen que afecta el principio de legalidad, tipicidad, seguridad jurídica...

Recordemos un poco lo que he dicho, para que ustedes saquen sus propias conclusiones:

"Mucho se habla en materia criminal de que no puede haber delito o sanción sin una ley previa (nullum crimen nulla poena sine lege); pero ¿hay lugar para la costumbre en materia criminal? Muchos pensarían que no; pero no es tan sencilla la cosa. Coloquemos el ejemplo de un acto que se prohíba y se permita por medio de la costumbre, es decir excluye la responsabilidad penal; tenemos el caso del delito de ejercicio ilícito actividad monopolística arbitrio rentístico (juegos de azar) que solo lo debe manejar el Estado, pero, es muy común ver que es costumbre de la gente hacer rifas para ayudarse a sí mismo o ayudar a otras personas (consuetudinariamente permitido). Es decir, la costumbre como fuente del derecho, también debe ser vista como exclusión de responsabilidad penal (que sería algo así como la adecuación social)".

Los penalistas y abogados en general que son escépticos frente a este planteamiento no me siguen, porque bien los que me critican se van al tema de los delitos y las penas, siendo que ese no es el punto. Me han dicho que lo que se propone se ataca los principios básicos del derecho penal (y digamos que del sancionatorio en general), pero es que, ¿acaso no se ha relativizado ya desde un inicio? Con la misma adecuación social (o funcional en tema disciplinario, las normas de reenvío, las normas en blanco, los tipos abiertos...).

Tal como me dice un penalista (a favor), llamado ROBERTO CASTILLO:

"Consideró que el argumento hecho por el autor no es en el sentido apuntado en que los compañeros opinan sino este radica en que la norma penal limite su aplicación ante actos derivados de la costumbre tal y como se pondera en el ejemplo expuesto. Bajo este contexto es claro que al aplicar la ley penal la misma debe ser modulada ante las costumbres del infractor, artículo 51 ley sustantiva penal federal (en México)".

Un jurista a contrario sensu, llamado MIGUEL ROLDÁN me dice:

"La adecuación social es una causa de justificación de la antijuridicidad que debe manejarse con el debido tino, en la medida en que no se produce un resultado disvalioso para el bien jurídicamente protegido".

Pero si eso es precisamente lo que apeló, la costumbre está en la adecuación social y debe ser LÍMITE a los fundamentos irrestrictos del derecho criminal y sancionatorio en general. Por tanto la costumbre se analizaría DOGMÁTICAMENTE y no como POLÍTICA CRIMINAL. Se mira, tal como lo plasmó WELZEL desde la tipicidad o bien sería desde la imputación objetiva tal como lo plasman los funcionalistas. Es decir lo que pretende es que la costumbre que se expone, que es una costumbre no legalista sino producto de la dogmática (costumbre dogmática) es lo que se debe analizar en el derecho penal; lo que piensan los penalistas en general es creer que la costumbre se debe analizar político criminalmente (con leyes), y ahí esta el error; porque aquí no  defiendo eso; para clarificar esto coloquemos un ejemplo:

Determinar que cierta actividad, digamos de comprar X bien es un delito, y debe ser castigado por una cierta comunidad está mal visto (moral) o porque se consideró que no esta bien (juicios de valor), eso no es lo que se determina aquí. Repito sino los fundamentos mismos a los límites del derecho penal a la legislación a la política criminal y no la política criminal en sí. Ahora, pues si bien seguimos una tesis del principio de legalidad en estricto sentido esto no sería posible, porque la fundamentación seria claro esta desde lo legal no mas, en cambio se vemos un principio de legalidad en sentido amplio sería distinto, pero para mayor de los colmes, no estoy tratando lo uno y lo otro, porque no tiene que ver, porque decir que esta "costumbre" que se propone con eso, esta mal, por tanto no afecta el principio de legalidad no en sentido estricto ni en el amplio, es otro debate.

Como dice BUSTOS RAMÍREZ:

"La costumbre es una fuente complementaria del derecho penal (y del derecho sancionatorio) y sobre todo puede ser fundamentales en relación con las causales de justificación. Piénsese por ejemplo en el concepto típico de la palabra: «obscena», en el delito de exhibicionismo del artículo 185 del CP español, donde la costumbre tiene una misión fundamental y por tanto complementaria en la ley. Así mismo puede suceder para determinar el concepto de la palabra: «mueble» hay que recurrir al derecho civil, «documento mercantil» en el derecho comercial o «potencia extranjera» en el derecho internacional público. Con las causas de justificación pasa lo mismo (adecuación social). Las causales de justificación están en todo el ordenamiento jurídico (en el ámbito colombiano el artículo 32 del CP no es taxativo, es abierto); una norma de reconocimiento puede surgir de cualquier ámbito jurídico. Por tanto en su determinación podrán jugar un papel fundante o cofundante de ella la costumbre y los principios generales del derecho y las causas de justificación (como en el ejemplo de juegos de azar) puede ser fuente de derecho, ya que no crean delitos, ni fijan penas, sino todo lo contrario" (cfr. Lecciones de derecho penal, editorial Trotta, 2006, pág 109).

Expresa FERNÁNDEZ CARRASQUILLA:

"La costumbre cristalizada sobre todo en la jurisprudencia y la doctrina (costumbre jurisprudencial y doctrinal) tiene amplia opera en materia criminal, si bien nunca en desfavor del reo". Y citando a Maurach, recuerda que en el ordenamiento penal el derecho consuetudinario no solo no está prohibido, sino que resulta por completo imprescindible (cfr.  Derecho Penal Fundamental, tomo I, segunda edición, Temis, 1986, pág 62; citado por Pérez Pinzón, pág 218, ibidem).

JUAN CARLOS SALAS expresa (penalista a favor del planteamiento) expresa:

"Coincido con la publicación y voy más allá. El bien jurídico no se configura en abstracto, sino en el contexto social en que está inserto, ejemplifico, en las zonas cafetaleras históricamente las personas viajan en el cajón de los camiones (no hay servicio de transporte público) y no por ello el chofer incurre en unas lesiones culposas si vuelca accidentalmente y alguno sufre lesión, las parteras en ciertas zonas es otro ejemplo, también la pesca artesanal que practican algunas comunidades indígenas en los ríos (aunque en mi país esté tipificada esa pesca). También hay que tomar en cuenta en la culpabilidad el error de prohibición culturalmente condicionado, que es especialmente importante en latinoamérica). El problema de fondo es que la teoría del delito de cuño alemán no considera las asimetrías socioculturales, parte de que hay muy poca diversidad, parten de un destinatario de la norma homogéneo, realidad distinta a la nuestra (y habría que agregar hoy en día, también distinta de la diversidad alemana, fruto de las migraciones y diferencias sociales)".

Por tanto si vamos analizar la costumbre como una cuestión de tipicidad, debemos tener en cuenta los demás elementos de la teoría del delito, sobre todo el de culpabilidad como el de la diversidad sociocultural, los estados similares, cuestiones que son propiamente culturales, costumbristas y no solamente como forma de exclusión de responsabilidad (como por ejemplo el obrar en cumplimiento de un deber, oficio o cargo, cláusula abierta); es así, donde podemos ver que la "costumbre" puede estar patentado en cualquier categoría dogmática de la teoría del delito.

24 de marzo de 2016

16 PINTURAS FAMOSAS QUE DESCRIBEN AL DERECHO PENAL.


La Justicia, pintura de Luca Giordano. 


La especialidad a la que más aluden las empresas cinematográficas (teatros, cines…), los artistas, ciudadanos... para referirse al derecho, es el derecho criminal (penal); siempre equivocadamente relacionan esta con todo el derecho y popularmente creen que el derecho se reduce al homicidio, robo (hurto)... como si derecho penal fuese todo, algo así, pero no lo es todo; en este contexto, el derecho criminal esta imbricado tambien en el arte, tal como son las pinturas, cuadros, obras... por esta razón, mencionaré 16 pinturas famosas en la que se describen a esta rama del derecho sancionatorio… como forma de apreciarla distintamente ya no solo leyendo y estudiando tal como pretenden nuestros profesores y colegas.

1. La muerte de Sócrates de Jacques Louis. Es una pintura de 1787 representa la muerte de Sócrates, condenado a morir bebiendo cicuta por haber expresado sus ideas en contra de la creencia de los dioses y corromper a los jóvenes atenienses.



2. La muerte de Julio César de F. H. Fuger. Aquí el cuasi emperador fallece; Marco Bruto fue uno de los últimos en acuchillar a César, con una herida en la ingle, aunque este último lo consiguió herir en el muslo.



3. La muerte de Marat de Jacques Louis. Representa el fallecimiento en 1793 de Jean-Paul Marat, el escritor del periódico radical L'Ami du peuple (El amigo del pueblo) y muy relacionado con la facción jacobina durante el reinado del Terror. Marat fue apuñalado el 13 de julio de 1793, mientras escribía en su bañera, por Carlota Corday, quien apoyaba a la facción girondina, más moderada.



4. La decapitación de San Juan Bautista de Michelangelo Caravaggio. Esta pintura es la más importante que Caravaggio haya realizado en Malta y muchos la consideran su obra maestra



5. El tres de mayo de Francisco de Goya. También conocido como Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío. La intención de Goya al elaborarlo era plasmar la lucha del pueblo español contra la dominación francesa en el marco del Levantamiento del dos de mayo, al inicio de la Guerra de la Independencia Española.



6. El asesinato de  Paul Cézanne. Tomando como referencia el arte barroco, Cézanne nos presenta una violenta escena presidida por el cuerpo de la persona asesinada, sujetada tanto por la mujer como por el asesino.


7. El asesinato de Thomas Becket de San Nicolás en Soria. Surge del enfrentamiento de este con el rey Enrique II, entre la iglesia y la monarquía.


8. El asesinato de Capodistria de Dionisio Tsokos. Fue un diplomático del Imperio ruso y luego el primer jefe de Estado de la Grecia independiente. En 1828 se le designó presidente de Grecia, pero se hizo impopular por sus tendencias rusófilas. Al interponerse a la elevación de la dinastía Sajonia-Coburgo decidida por la Conferencia de Londres (1830), fue asesinado por sus oponentes.



9. El ‘Homicidio en Casa de Jakub Schikaneder. En Praga el ‘Homicidio en Casa’ causó una gran sensación. Algunos estaban convencidos de que se trataba de un homicidio, otros especularon sobre la posibilidad de que fuera un suicidio”.




10. La muerte de Joseph Bara de Jean-Joseph Weerts. También otro retrato parecido lo tiene, Charles Moreau-Vauthier y Jacques-Louis David. Joseph Bara o Barra, fue un joven francés del bando revolucionario que murió en la guerra de la Vendée. Al no poder alistarse como soldado por su corta edad, realizaba servicios para el ejército republicano. Fue capturado por los contrarrevolucionarios transportando dos caballos, y se negó a entregarlos, por lo que le mataron.




11. El cuadro Saturno devorando a un hijo de Goya. Es una de las pintura que pertenece a la serie de las Pinturas negra.



12. Duelo a garrotazos o La riña de Goya. Es una de las Pinturas negra que representa las posiciones enfrentadas eran las de liberales y absolutistas. La interpretación tradicional del cuadro ha sido la de dos villanos luchando a bastonazos en un paraje desolado enterrados hasta las rodillas.


13. Caín asesina a Abel de Gustave Doré. Recordemos que Caín mató a Abel, su hermano, en el primer libro de la Biblia, el Génesis, por la envidia que sentía por la predilección divina hacia su hermano. También se puede revisar la obra El despertar de la tristeza de William-Adolphe Bouguereau en la que describe el momento en el que Adán y Eva han descubierto el cadáver de su hijo Abel, asesinado por Caín.



14. Juicio de Friné en el Areópago de Jean-Léon Gérôme. También esta la obra de Joseph Frappa: Friné les enseña sus pechos a los jueces. Fue acusada de  del delito de “impiedad”. Dicho delito consistía en no respetar los ritos que se debían realizar por los dioses.



15. Justicia y venganza divina de Pierre Paul Prud'hon. Nos encontramos un criminal que ha robado y asesinado a su víctima y huyó, pero la alegoría de la venganza avisa a la de la justicia y ambas van a su búsqueda.


16. La muerte de Chatterton de Henry Wallis. Tuvo un gran éxito. En él representa el suicidio del poeta inglés Thomas Chatterton, quien se suicidó a los diecisiete años en 1770 y se convirtió en el prototipo del artista romántico.



Para finalizar podríamos decir, que estos no son todas las pinturas que existen sobre este tema, y hasta podría haber mejor que la describan de mejor forma al derecho penal, intente seleccionarla las que mas se adecuaban a ellas; pero las que he adjuntado me parecen que son unas obras famosas y emblemáticas para remarcar lo importante de su fin, de lo que puede tener en cuenta esta rama para su estudio, junto con las otras que trascienden su disciplinariedad.

ENTIENDANLO DE UNA VEZ: "PROHIBIR O RESTRINGIR LAS IMPORTACIONES, EMPOBRECE".



Por, Alberto Díaz Falcao vía @derechopublico1

“No es crimen ser ignorante en economía, pues es una ciencia complicada y de gran especialización. Pero si es totalmente irresponsable el expresar vociferantes opiniones económicas habiendo permanecido en estado de ignorancia en esta ciencia”.
(Murray Rothbard)

Se tiene la falsa creencia de que exportar es bueno e importar es malo y por lo tanto se debe restringir las importaciones y fomentar las exportaciones. Se  interpreta que  si exportamos nuestros bienes a otros países, ganamos, y al contrario, si importamos bienes de otros países, perdemos.

Ya en el año 1770 el economista Escocés Adam Smith, y en 1840 el economista Francés Frédéric Bastiat nos legaron sobrados argumentos para enterrar este mito ó falsa creencia.

Decía (Adam Smith):

“Si un país extranjero puede suministrarnos un artículo más barato de lo que nosotros mismos lo podemos fabricar, nos conviene más comprarlo con una parte del producto de nuestra propia actividad empleada en fabricar cosas en que llevamos alguna ventaja [...]. En cualquier país, el interés del gran conjunto de la población estriba siempre en comprar cuánto necesita a quienes más baratos se lo venden”.  

El economista Frederic Bastiat escribió, en forma de cuento, acerca del personaje literario Robinson Crusoe, imaginando que este habitante solitario de una isla estaba trabajando en la construcción de una tabla a partir de un tronco. Pero ocurre que un día llega flotando desde el mar una madera justamente de la forma de la tabla que él estaba fabricando. Sin embargo, Robinson expresa:  “Si yo busco esa tabla, sólo me demandará el trabajo de cargarla y el tiempo necesario en descender y remontar desde la costa. Pero si yo fabrico la tabla con mi hacha, me procurará primeramente quince días de empleo, luego mi hacha se gastará lo que me proporcionará el trabajo adicional de afilarla y repararla. Está bien claro que si busco esa tabla provocaré mi ruina. Debo proteger mi trabajo personal, y ahora que lo pienso, hasta puedo aumentarlo arrojando el tablón de vuelta al mar”… Este razonamiento era absurdo. Sin duda alguna. Robinson descartó el tablón que le había sido ofrecido a cambio de poco trabajo. Considere usted a la nación como un ser colectivo, y no hallará un átomo de diferencia entre su raciocinio y el de Robinson.

Este razonamiento absurdo, es el mismo por el cual toda nación intenta protegerse a sí misma por medio de la prohibición de las importaciones, con el objetivo de proteger el trabajo. La teoría de Robinson la practicamos diariamente con toda asiduidad y meticulosidad. No hay ninguna diferencia entre tirar el tablón al agua, y el ofrecimiento de los alemanes, americanos o japoneses de poner en nuestros puertos un automóvil a mitad de precio del que nos cuesta producirlo.

Impedir la importación de bienes que podríamos comprar barato y con menor esfuerzo a cambio de  fabricarlo a mayor costo y con mayor esfuerzo, es un desperdicio increíble de recursos (que son escasos).

Al igual que Robinson, seguramente, la mayoría de la población exclamó: «¡ Pero si esas fábricas no existiesen habría desocupación!»”.

Si un marciano escucha esta exclamación, seguramente le diría que es una estupidez, puesto que con el tiempo y los recursos ahorrados, se puede producir otra cosa, ya que en ningún país sobran alimentos, sobran caminos, sobran viviendas, etc., y siempre queda mucho por hacer para satisfacer las necesidades de la población.

Es necesario entenderlo, no se trata de cerrar empresas ni de extinguir la producción nacional, el objetivo del libre comercio es dejar de producir caro lo que se puede importar barato, y que las empresas del país que producían esos bienes caros,  se dediquen a la producción de otros bienes en los  cuales tengamos ventajas comparativas. Los trabajadores, las inversiones y los recursos son desplazados hacia sectores donde el país cuenta con mayor ventaja competitiva (ya sea por su clima, suelo o cualquier otro motivo), en definitiva es dedicarnos a producir aquello que podemos hacer más barato y que los otros países están dispuestos a pagar más caro, lo cual significa hacer mejor uso de los factores de producción obteniendo un mayor beneficio”.  

—Si se le dice: con la libertad de comercio internacional vamos a vernos inundados de carne, de pan, de carbón ..etc., responda: no tendremos hambre ni frío.

—Si se le dice: ¿Con que pagaremos? responda que eso no os inquieta. Si se nos inunda es porque tenemos con que pagar, y si no podemos pagar, no se nos inundará.

—Si se le dice: es indispensable que un gran país tenga la industria del hierro, responda: lo más esencial es, que ese gran país tenga hierro.

—Si se le dice: obligar a los hombres a arar las piedras aún cuando no convenga es aumentar su trabajo, y por consiguiente su riqueza, responda: obligar a los hombres a cavar pozos prohibiendoles el agua del río, es aumentar su trabajo inútil, pero no su riqueza.

—Si se os dice, como en la Prensa: El estado debe enseñar al pueblo porque y como es preciso comer la carne, responda: Deje el Estado entrar la carne, que en cuanto a comerla, el pueblo menos civilizado del mundo tiene ya bastante edad para aprender a hacerlos sin maestro.

El beneficio del comercio exterior consiste en intercambiar lo que uno produce con ventajas, por aquello que uno produciría con desventajas.

Sostener que importar es malo, es un argumento estúpido. Porque no ha habido, no hay, y no habrá, un país que pueda importar sin haber exportado. Y a la vez  sería de idiotas exportar sin nunca importar. Para comprar, previamente hay que vender, pero el previamente deja muy claro que la venta es el medio y la compra es el fin, y no solamente desde el punto de vista cronológico, sino también, y principalmente, desde el punto de vista económico: para comprar bienes y servicios hay que generar ingreso, para generarlo hay que vender algún bien o servicio, para venderlo hay que producirlo y, para producirlo, hay que trabajar, trabajo que es el medio, consumo que es el fin, medio que tiene sentido únicamente en función del fin.

La razón de ser de las exportaciones, son las importaciones, y nada más que las importaciones. Dicho de otra manera: se exporta (se vende) para poder importar (para poder comprar). Las exportaciones son el medio y las importaciones el fin.

Ningún país extranjero sacrificará sus recursos, su capital, ni el producido de su esfuerzo  sin exigirnos algún bien a cambio, el cual en algún momento tendremos que producir y es por esa causa que  “Las importaciones no producen desocupación, tampoco provocan la pérdida de la identidad nacional, ni el cierre de la industria nacional.

Sin embargo, durante años he estado leyendo los editoriales en diferentes periódicos del país, y escuchando a políticos, funcionarios, algunos empresarios y hasta economistas, todos pidiendo la intervención del Estado para cerrar la frontera, impedir las importaciones y fomentar la producción y el empleo nacional.

Ahora, en Tierra del fuego se producirán computadoras que según la revista The Economist, tendrán un costo de fabricación 3 veces superior al que las compraremos en Miami y 10 veces superior al costo que se producen en Asia. Vamos a fabricar caro lo que podríamos comprar barato.

Considere a la nación como un ente colectivo y no encontrará diferencia alguna entre su razonamiento y el de Robinson, vamos a fabricar Mil computadoras nacionales y vamos a tirar al agua Tres mil que podríamos comprar con el mismo esfuerzo.

No aprovechar la eficiencia de otros países que abaratan los bienes que consumimos es una empobrecedora tontería. Dejémonos de tonterías y pongámonos a reflexionar sobre los cambios que necesitamos promover para aprovechar la oportunidad que nos brinda esta nueva era económica de mucha eficiencia y bajos precios. Como decía Bastiat hace ciento cincuenta años, no aprovechar ese beneficio equivale a tirar de regreso al mar la tabla que llegó flotando por temor a perder la oportunidad de tener que talar un árbol. De esta visión equivocada, nace el proteccionismo  que bloquea las aduanas y nos impide gozar de los beneficios del intercambio libre.

El proteccionismo impacta directamente sobre el salario de los trabajadores. Restringir las importaciones es impedirle a un ciudadano comprar bienes más baratos o de mejor calidad porque el fabricante de esos bienes tiene su domicilio establecido al otro lado de la frontera. Impedir comprar un bien más barato es reducir el salario de los ciudadanos. Es empobrecer al consumidor para beneficiar injustamente a los fabricantes incompetentes locales.  Pagar un precio más caro logrará que los ciudadanos sean más pobres.  Cuando los empresarios, los políticos y los intelectuales piden al gobierno que proteja cierta industria, lo que en realidad están pidiendo es que los pobres subsidian a los ricos e incompetentes.

Si algo se ha hecho mal en el ámbito de la economía en las últimas décadas, fue restringir el libre comercio entre personas de distinta nacionalidad poniendo a un grupo de burócratas del gobierno, desde un escritorio, decidiendo qué sí y qué no, la composición y el monto de las importaciones y exportaciones, en lugar de que sean los consumidores, comprando o dejando de comprar en el mercado según sus preferencias. Y si en algo NO son ejemplo las economías de los países desarrollados, es en su proteccionismo a ultranza. El proteccionismo del gobierno estadounidense, no tiene ni pies ni cabeza. El proteccionismo de los países de la Unión Europea los ha empobrecido. El proteccionismo de Brasil es un error, y el de Argentina un despropósito.

El proteccionismo es nocivo para las naciones.

“La aduana proteccionista es opuesta al progreso de la población, porque hace vivir mal, comer mal pan, beber mal vino, vestir ropa mal hecha, usar muebles grotescos, todo en obsequio de la industria local que permanece siempre atrasada…” J. B. Alberdi (Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina).

Ninguna nación se ha empobrecido comerciando. No hay país empobrecido a causa del libre comercio. Por el contrario, aquellos países que lo impidieron se quedaron pobres.

Es increíble que en este siglo todavía se padezca la limitación de quienes se oponen a que la gente pueda comprar y vender pacíficamente sus cosas, respetando los derechos de los demás.  Hoy nos obligan a aceptar que si los diputados o el Ejecutivo dictaminan que no tenemos derecho a vender y comprar donde más nos conviene en el globo, simplemente no lo tenemos, salvo que paguemos un impuesto de dónde salen sus sueldos.

Es lamentable e indignante,  que los mismos dirigentes que nos imponen el proteccionismo y nos dicen que es malsano ingresar bienes más baratos de otros países, cuando viajan al exterior se traen medio mundo a cuestas. El idioma castellano es rico en palabras para describir estas conductas: Cínicos, Hipócritas, Farsantes, Simuladores, Descarados, Desvergonzados, Deshonestos, Impúdicos…