7 de octubre de 2015

EL ROL DE LA IDEOLOGÍA EN EL DOMINIO DE LAS MASAS.

Ideología es otro tema que marxistas y libertarios analizan.
Se vería un poco raro que un hombre de 60 kilogramos pudiera ejercer fuerza o poder sobre un gigante de 200 kilogramos, de la misma forma que se ve algo raro que un grupo reducido de gente pueda ejercer poder sobre un grupo mucho más grande de gente. ¿Cómo lo hacen? Con ideas.
Un esclavista no puede tener un dominio estable sobre los esclavos simplemente usando fuerza bruta, porque la posibilidad de violencia contra el esclavista estaría siempre presente.
El esclavista debe meter ideas en la mente de los esclavos para dormitarlos. Es eso lo que algunos reprochan a la religión implantada por los esclavistas. Los esclavistas hacían creer a los esclavos en una salvación después de la vida en este mundo, los esclavistas hacían creer a los esclavos que eran por naturaleza inferiores, y así les implantaron el orden que ellos querían. Si los esclavos esperaban justicia en otra vida, entonces esperarían y esperarían, y no se revelarían.
Las religiones siempre parecen tratar de forma dispareja a hombres y mujeres; en varias religiones las mujeres están supeditadas a los hombres. Pero ¿acaso las mujeres de esas religiones no se dan cuenta de que los hombres están abusando? No a menos que las mujeres crean que ese es el orden natural de las cosas y que Dios así lo quiere. Cuando a los hombres de ciertas religiones se les pregunta por qué obligan a las mujeres a cubrirse completamente, los hombres responden que lo hacen porque están cuidando a las mujeres. Y cuando a las mujeres de la misma religión se les pregunta porqué se cubren por completo, las mujeres responden que lo hacen por “modestia”, porque así dice el libro. Según ellas no es porque los hombres pusieron las reglas, sino que los hombres las están cuidando para que no se porten mal. En ciertos países donde la religión y la política están fusionadas, hay mujeres policías en las calles cuidando que todas las mujeres estén siempre bien cubiertas.
El sexismo está muy presente en el lenguaje que hablamos. Los insultos para las mujeres están muy relacionados con la sexualidad de la mujer en cuestión. Numéricamente hablando hay más insultos de este tipo para mujeres que para hombres, y varios insultos que se usan contra las mujeres ni siquiera tienen equivalente para los hombres. Y el insulto para el hombre está relacionado con la sexualidad de la madre del hombre!
Pero eso no termina allí, cuando una mujer se comporta como a un hombre le está permitido comportarse sexualmente –y nadie dice nada al hombre, el resto de mujeres en vez de tratar a la mujer como tratan a los hombres, insultan también a la mujer con los mismos insultos que los hombres insultan a la mujer. Parece pues que la mejor forma de dominar no es con la fuerza, sino con las ideas. El que domina debe dormitar a los dominados, debe hacerles creer que la diferencia e inferioridad de los dominados es el orden natural de las cosas, y debe hacerles creer que otro sistema sería el caos total.
Los libertarios sostienen que los políticos mantienen dominio sobre la gente al hacerles creer que sin ellos –los políticos- ningún ciudadano podría vivir tranquilo y que todo sería un caos. En esa misma línea de pensamiento se sostiene que la carrera de político es una carrera desinteresada de ayuda a la comunidad, que no tiene nada que ver con plata sino con puro amor por el prójimo.
Igual que en la religión, la ideología puede ir de la mano con la ignorancia de la gente; después de todo, muchos desconocen la teoría económica que les permitiría entender todas las desventajas de un sistema de seguridad monopólico que se sostiene con cobro forzado de impuestos. El conocimiento en los seres humanos no es instintivo, no es automático. Uno no nace sabiendo estas teorías de interacción entre seres humanos.
Para el hombre común uno nace en una familia, y toda familia debe tener un padre fuerte que dé de comer a los hijos y que les dé educación. Luego, el hombre común extiende las mismas ideas a la sociedad: toda sociedad necesita un gobierno fuerte que dé de comer a los hijos y que los eduque. El ciudadano común poco entiende de sistemas descentralizados de producción de bienes y servicios. El hombre común no sabe que no se necesita autoridad central para la producción de alimentos, y que sería un caos total si el gobierno decide hacerlo por su propia cuenta. Parece que para el hombre común así como toda buena familia tiene un dictador bondadoso que planea la producción dentro de la casa, todo país debería tener uno.
Hay muchas diferencias entre un padre de familia y un “padre de la patria”, para comenzar: a nuestro padre si le interesamos, y con su propio esfuerzo y trabajo mantiene a la familia. A nivel de sociedad no somos una familia. A nivel de sociedad la planificación central no funciona. A nivel de sociedad los mejores bienes y servicios se obtienen siempre a través de mercados libres.
Como Hans-Hermann Hoppe explica, el presidente norteamericano no apunta a sus generales con una pistola en la cabeza para ordenarles torturar o matar a ciudadanos inocentes –“pérdidas colaterales”- en otros países. Los generales y los soldados obedecen voluntariamente. El poder del presidente resta en la opinión pública que legitimiza la invasión. Pero si el presidente pierde el favor de la opinión pública, la invasión está terminada.
El presidente tiene súper-derechos sobre el resto de los hombres, sólo porque los hombres lo aceptan. Y esto tiene una moraleja: si el poder del presidente reside en una idea, y las ideas pueden cambiar, el presidente también puede perder la legitimidad de su poder, tal vez de un día para otro.