13 de septiembre de 2015

LA SUPUESTA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO ES UN EUFEMISMO BURDO





Escuchamos muy a menudo: “no importa eso lo va a pagar el Estado, el Estado tiene la responsabilidad sobre tales hechos...” (hechos, operaciones materiales sean legales o no, administrativas) y que por tanto debe de reparar; lo que no saben comúnmente los ciudadanos es que esa responsabilidad del Estado, no es ninguna responsabilidad del Estado; es la responsabilidad del ciudadano, es decir cada vez que escuchemos o digamos es responsabilidad del Estado, debemos decir por tal hecho deben responder los ciudadanos, los otros, no quien cometió la falta directamente, que sería lo más lógico. “Condenar al Estado” (entre comillas) es como premiar a la empresa por su ineficiencia, como dirían los economistas liberales: “es socializar pérdidas y repartir ganancias”. Siendo más claro, las obligaciones y errores del Estado, que en verdad son un grupo de burócratas por lo general (rufianes) que les gusta mandar pero no responder, es decir tienen derechos y no obligaciones/deberes; pues lo mismo pasa con esta supuesta responsabilidad del Estado que es un eufemismo de lo más burdo, que no los han repetido como mantra, que hasta se nos ha quedado grabado, o sino pruébelo usted mismo en la calle, en los noticieros a cada rato: “es responsabilidad del estado tal cosa” dicen siempre hasta los mismos académicos. Yo creo que si dijeran las cosas como son: “es responsabilidad del ciudadano y por tanto debe pagar por el error que cometió tal funcionario”, la gente se despertara, porque obvio a quien le va a gustar pagar las consecuencias de los actos que ha cometido otro, pero por favor. Entonces, obviamente creo que soy uno de los pocos en decir esto, pero me toca decirlo, todas las sentencias en responsabilidad del Estado están plagadas de este neolenguaje, de esta dialecto mentiroso y eufemístico.




Si vemos una y otra vez este vídeo, como puede suceder en muchos otros, donde académicos, profesores y hasta la población misma se refiere siempre a que el Estado colombiano (o los Estados en general) DEBAN RESPONDER por X o Y cosa (en este caso sobre el conflicto armado) el Estado colombiano (refiriéndose a sus agentes) DEBEN RECONOCER (se incluye el mismo Santos) su participación directa en reparar integralmente a la víctimas (un ejemplo), como en indemnizar a quien se tenga que reparar. Lo que no habla el Sr. Santos es que el Estado es una cosa para unos y es una cosa para otros. El Estado para mi (como ente “abstracto”), y para algunos (muy pocos) que lo vemos sensatamente: son un poco de burócratas que manejan el país a su antojo, es un eufemismo absurdo decir que el “ESTADO SOMOS TODOS” (bien MAX WEBER lo decía), porque no lo somos; el Estado son estos, que manejan coartando las libertades de los demás, eso es el Estado en este sentido; y en el otro sentido es la responsabilidad que debemos llevar por las actuaciones omisivas y de acción que tengan estos funcionarios (como las del Presidente, Magistrados, Ministerios, y demás funcionarios) es decir, de recibir y pagar las consecuencias de los actos que estos hayan tomado; entonces, no es verdad decir que la responsabilidad sea del Estado, la responsabilidad no es estatal, ES CIUDADANA. Si bien todos fuéramos totalmente abierto de mente y luchamos con este eufemismo tal como lo he dicho, burdo, la gente abriría los ojos, porque nos están saqueando los bolsillos, con responsabilidades ajenas y esto es consecuencia de las directrices tomadas por estos liberticidas y debido al gran tamaño que tenemos del Gobierno y del Estado, que cada vez crece más.

Abramos los ojos señores, y digamos las cosas por su nombre, no es ninguna responsabilidad estatal, ni nada de eso, sino responsabilidad ciudadana derivada de los actos que han tomado los funcionarios estatales, ese es su verdadero nombre. Típica falacia es decir que el Estado somos todos. Si eso fuera cierto no sería necesario crear constituciones que resguarden los derechos de las personas, frente al Estado. Siendo no esta la única causa, porque está demostrado que las constituciones tienden a crecer, tal como un cáncer y maligno.




Lo mejor de todo esto es que cada vez va a ver más responsabilidad del Estado, ya que la CN ha consagrado desde el año de 1991 una cláusula general de la responsabilidad del ciudadano (Estado) artículo 90, para que responda no solo por hechos objetivos (responsabilidad objetiva, general y directa, con daño y antijuridicidad) sino también subjetivos; a esto se le suma los demás organismos estatales que son creados por estos Gobiernos estatistas, supuestamente para brindar más eficiencia, y lo que rinde es más burocracia, en vez de minimizar el Estado como el Gobierno, lo que hacen es agrandarlo, “garantizando más puestos de trabajo” (entre comillas, porque los puestos de trabajos son garantizados por el sector privado, no por el sector estatal) que son difíciles de eliminar después de que tanto funcionarios se arraigue en esos puestos.

Soy partidario de la minimización de las entidades estatales (para no decir que de su eliminación total), de su reducción a gran escala, porque no es válido ni justo (moralmente hablando) que otros tengan que pagar por los sueldos de los demás, es decir no esta bien que X le pague a Y por un servicio que se puede realizar desde la actividad privada, cooperativa; digamos desde el aspecto no estatal. Algunos dirían pero es que se presta un servicio y por tanto se le debe pagar, no van a trabajar gratis, si, es verdad, pero el incremento de instituciones, organismos y entidades estatales no da para eso, es decir cada vez que se crea uno de estos, no se tiene porque sacar dinero del bolsillo del ciudadano para estar pagando las cosas a los demás sin ningún fin moral, real. Y lo mismo sucede con la responsabilidad del ciudadano (del Estado) si se incrementa estas instituciones, organismos..., es más factible que se le condene al ciudadano por los errores que cometa los funcionarios del Estado (como organismo ineficiente y no como ciudadano); es inaudito y hasta criminal (moralmente hablando) sacar del bolsillo del ciudadano cada puesto que se ha creado a capricho del legislador o del Gobierno, como aún peor que los ciudadanos reparen las faltas cometidas por los agentes, siendo que es responsabilidad exclusiva de estas personas reparar (por ejemplo si yo quiebro una ventana tengo que pagarla, eso lo sabemos desde niño, cuando pateábamos un balón y rompemos una, a lo que decían tus amigos: págala, págala, págala...), por ello es que la acción directa de reparación (como medida resarcitoria, no confundir con la acción de reparación directa hacia el Estado, sino hacia el funcionario) debe ser la medida primaria para perseguir quien haya cometido la falta y no los ciudadanos; ni siquiera subsidiariamente como acción de repetición (a menos que se consienta por los que quieran dar, un fondo para ello, sin que esto signifique más impuestos). Solo en casos excepcionales se podría hablar de tal acción de repetición, pero siendo que la utilización en Colombia de esta figura es casi nula; ahora imagínense una acción directa, donde tenga que pagar el funcionario de primero antes que el Estado ¿utópico, ucrónico o distopico [1]?






Todo ha cambiado a partir de los fallos franceses que si bien recordamos las clases de derecho administrativo (que tiene su derivación en la jurisprudencia no de la ley como pasa acá en Colombia o en España) como por ejemplo el fallo Rothschild (sobre la autonomía) y el fallo Blanco (extendido a todos sus servicios) y si bien es verdad que la administración debe de pagar, no debe ser esta obligación de los ciudadanos (o sea de nosotros) sino del mismo que erró; el que cometió la falta o quienes lo hayan hecho solidariamente, por eso la labor de un funcionario público debe ser loable, no un privilegio, que se deban de atener a las consecuencias y eso cuenta también a las condenas derivadas de sus actos (igual como un ciudadano cualquiera); por tanto se debe de hablar de falta personal (y no solo por actos personalísimos) más no falta del servicio, pero si falla del servicio, porque el servicio lo presta el Estado, es decir es una falla estatal, que deriva de una falta personal, no falla y falta estatal. Por eso se debe mirar con mucha importancia la intensidad o gravedad del hecho y la intención del agente (culpa o dolo). Esta falta personal, que no sería ni el de la repetición, porque el Estado no va a perseguirlo, sino que este (o sea nosotros) supuestamente después de pagar entrar a cobrarle directamente al servidor público, por ende debe ser responsable administrativamente (en verdad es civilmente) con su patrimonio lo que haya cometido, por tanto debe de indemnizar a la victima, porque si bien recordamos la sanción debe ser individual, pero como hablamos de naturaleza civil puede ser colectiva, en todo caso que son los ciudadanos (que no puede ser) o el infractor o los infractores (que si tiene naturaleza solidaria activa) los que deben de reparar.



[1] El origen y la evolución de la “responsabilidad estatal” solo engendra más malestar, especialmente a largo plazo. Desincentiva y endeuda a los ciudadanos tanto por el lado de los que son forzados a entregarla como por el lado de los que la reciben. Engendra una inmensa burocracia parasitaria. Vuelve a la gente dependiente del Estado y la pone bajo su bota. Tiende a crecer hasta niveles insoportables al fomentar cada vez más el parasitismo social, y conduciendo a la insolvencia del Estado, el cual incrementa sus cargas fiscales, sus deudas y en no pocas ocasiones lleva a grandes crisis. Atrae a más gente a reducir su actividad productiva para subirse al carro de los saqueos legales y de la expoliación, permite el crecimiento de un Estado paternalista, dirigista y en no pocos casos, autoritario y populista, empeorando aún más las cosas.