7 de septiembre de 2015

EN CONTRA DE LA LEY «OBLIGATORIA» DEL CINTURÓN DE SEGURIDAD: UNA CRÍTICA AL PATERNALISMO JURÍDICO



Por, Mario Felipe Daza Pérez (@mariodaza)


«Habría amado la libertad, creo yo, en cualquier época, pero en los tiempos en que estamos me siento inclinado a adorarla»

Alexis de Tocqueville

Desde hace un tiempo para acá he querido hacerle una crítica a una sentencia en especial; bueno siempre le quiero hacer critica a todo, y sobre todo a la mayoría de las sentencias que emite la Corte Constitucional y todas las cortes en general y fallos (actos administrativos) que se expide en todos los organismos del Estado; pero, esta providencia me gusta, porque no hay cosa que me fastidie más cuando te quieren imponer algo o te obligan hacer algo que supuestamente es “conveniente” para ti, sabiendo que no lo es y sobre todo cuando el resultado de esa decisión es solo tuya, de nadie más... (algo así como crímenes sin victima, aquí sería contravención sin victima). Y cuando hablo de decisión, me refiero al acto y claro está que los actos conllevan consecuencias (por lo tanto no es irrestricto, está limitado por terceros, pero no por uno mismo; por tanto si no estás limitado por terceros es absoluto, y si esta limitado por terceros se convierte en relativo); muchas personas creen que este binomio es separable y no.
Dice RODERICK T. LONG al respecto en Libertarismo en una sola frase[1] (ver, aquí):


Otras personas no son tu propiedad. En otras palabras: no son tuyos para que les mandes. Sus vidas no son tuyas para micro gestionarlas. Los frutos de sus trabajos no son tuyos para disponerlos. No importa lo inteligente o maravilloso o útil que sería lo que sea que quieras que otras personas hagan. No es asunto tuyo si usan cinturones de seguridad, rinden culto al dios correcto, tienen relaciones sexuales con las personas equivocadas, o participan en transacciones de mercado que te irritan. Sus opciones no son tuyas para dirigirlas. Son seres humanos como tú, tus iguales bajo la ley natural. No poseen autoridad legítima alguna sobre ellos. Mientras ellos no crucen la línea y empiecen a tratar a otras personas como su propiedad, no tienen ningún fundamento moral para iniciar la violencia contra ellos, ni para autorizar a cualquier otra persona que lo haga en tu nombre”.


Referente al supuesto proteccionismo estatal, que le llaman: —paternalismo o moralismo jurídico— tenga una muy buena objeción (crítica) ¡a nuestro papi Estado! Cuidándonos para que nada nos suceda, pero para otras cosas no: como en materia de seguridad y de justicia, y que decir de los demás bienes de mercado (que le llaman DESC) a lo que se ha comprometido brindar, pues ni allí esta presente y ahora nos pretende cuidarnos para que nada nos sucede, porque cree que no somos seres humanos autónomos, porque cree que mis actos y los tuyos querido lector afecta a los demás ¿cómo te parece? Cuando la consecuencia la sufres tú mismo, nadie más. Pues, no está de más decir que es una de las lógicas más pendejas que uno puede escuchar de cualquier persona que la repita y del Estado (a través de sus representantes). La responsabilidad (moral y social) viene de uno mismo, de la sociedad, de la familia misma, de nosotros como individuos, no porque un ente abstracto nos diga que hacer o no. Lo mas lógico es que yo como ciudadano sea el responsable de colocarme el cinturón o no ¿a quien estoy afectando? A mi vecino no, a mis amigos no... los puedo afectar siempre y cuando sean ellos los responsables de mi cuidado, tal como lo es el caso del menor de edad, un mentecato, discapacitado... o que el pago de mi seguro medico (o SOAT) dependa de otras personas, pero, es que aquí esta el verdadero valor y virtud de la libertad, que no es otro que el de las «consecuencias», ya sean positivas o negativas (preferiblemente la primera). Pues si lo que pretende el Estado es supuestamente aminorar estos riesgos o consecuencias multando o sancionando a personas que no se colocan los cinturones de seguridad, esta mal, pero bien mal.
Dice WALTER BLOCK[2]:


“Even though fans of individual liberty often (and rightly) decry the paternalism embedded in seat belt laws, most Americans take little offense at such state-sponsored nannying. However, nannying does not just make us less free; when it distracts law enforcement from its proper role, it can also make us less safe. When government assumes many duties, it is tougher to do the important ones right” (pág 384).
En pocas palabras expresa que... si nosotros por ejemplo, los fans de la libertad individual a menudo (y con razón) denunciamos el paternalismo introducido en las leyes obligatorias de cinturón de seguridad, esto no solo nos hace menos libres, cuando se distrae la aplicación de la ley de su propio papel, sino también puede hacernos menos seguros. Cuando el gobierno asume muchas funciones, que no le corresponden.


Por ejemplo, es verdad que los cinturones de seguridad y las bolsas de aire salvan vidas, tal como muestra el gráfico de abajo, pero no porque sea obligatorio, tal como veremos más adelante...


La sentencia C-309 de 1997 de la Corte Constitucional colombiana (ver, aquí), está cerca de cumplir veinte años de haber declarado la exequibilidad del artículo 178 del Decreto 1344 de 1970. Aunque este decreto ha sido subrogado por la Ley 769 de 2002 artículo 82, aun se sigue manteniendo esta obligatoriedad; por lo que haciendo el cotejo queda de la misma forma:


ARTÍCULO 82. CINTURÓN DE SEGURIDAD. Reglamentado por la Resolución del Min. Transporte 19200 de 2002 En el asiento delantero de los vehículos, solo podrán viajar, además del conductor, una (1) o dos (2) personas de acuerdo con las características de ellos. Es obligatorio el uso del cinturón de seguridad por parte del conductor y de los pasajeros ubicados en los asientos delanteros del vehículo en todas las vías del territorio nacional, incluyendo las urbanas. Los menores de diez (10) años no podrán viajar en el asiento delantero del vehículo. Por razones de seguridad, los menores de dos (2) años solo podrán viajar en el asiento posterior haciendo uso de una silla que garantice su seguridad y que permita su fijación a él, siempre y cuando el menor viaje únicamente en compañía del conductor. A partir de los vehículos fabricados en el año 2004, se exigirá el uso de cinturones de seguridad en los asientos traseros, de acuerdo con la reglamentación que sobre el particular expida el Ministerio de Transporte.
La norma anterior preceptúa:


ARTÍCULO 178. CINTURÓN DE SEGURIDAD. Será sancionado con multa  equivalente a cinco (5) salarios mínimos el conductor de un vehículo automotor que incurra en cualquiera de las siguientes infracciones: 6. No utilizar el cinturón de seguridad en vehículo de modelo 1985 en adelante.
Según el demandante, la norma acusada vulnera el artículo 16 de la Constitución y es cierto  toda persona es autónoma para disponer de la integridad y conservación de su propio cuerpo, y en el libertarismo esto se llama y que es parecido a este artículo y se toma como un axioma en la cual nadie te pertenece a cada quien es dueño de sí mismo y se le conoce con el «principio de no agresión», por lo cual, según su criterio, el Estado no puede obligar a una persona a que tome medidas de seguridad en contra de su voluntad, mientras sus actuaciones no afecten derechos de terceros.  


Como dice el dicho: “nunca es tarde para realizar las cosas”, y pues lo quise hacer, como he dicho ut supra fue escribir algo sobre esto; esta norma, como de esta sentencia, que me parece que agrede las decisiones individuales que pueden tomar los ciudadanos en virtud de su capacidad de decidir (proyectos de vida) que es bueno o no para sí, y eso incluye el riesgo a lesionarse o morir ¿o es que acaso no lo hacemos a diario, cuando nos montamos en un bus, taxi, metro... o cuando nos subimos a un avión ¡hay grandes riesgos de que perezcas! La única persona que te dice que te que pongas el cinturón de seguridad en el avión es la azafata, y pues después te lo puedes quitar sin que se de cuenta, de la misma forma una multa, no te hace la grandiosa idea de que te lo vas a colocar por lo de la multa, tu te la colocas, porque crees que puedes morir, lesionarte, o puede que también quieras correrle a la policía para que no te sancionen, pero esto no es óbice para que lo hagas por tu propia conciencia. Y pues si bien todo esto fuera cierto, ¿por qué no lo hacen con los demás artículos del Código Nacional de Tránsito que está repleto de sanciones y hasta ridículas? Porque bien solo se sanciona lo que les dé la gana, o lo que la popularidad del momento les diga, es decir, si en ese semestre está de moda: “pillar” a los que se toman sus traguitos (me incluyo), ese será su esencial tarea, y son tan ridículos que hasta se acuerdan de sanciones que están allí hace rato (tipificados) y que por periodos quieren ponerlo en práctica, ya sea porque se les ocurre, por joder, para extorsionar (chantaje) o simplemente porque el monigote de turno se los pide.
Dice FRANK KARSTEN, KAREL BECKMAN en más allá de la Democracia (Los mitos de la democracia, mito 4, ver, aquí)


“Un problema con todas estas leyes es que tienden a reforzarse mutuamente. En otras palabras, una norma lleva a la otra. Por ejemplo, si tenemos un sistema de seguro sanitario impuesto por el Estado, el gobierno se ve inducido a tratar de obligar a la gente a adoptar estilos de vida (supuestamente) saludables. Después de todo, se dice que todos «nosotros» estamos pagando por los altos costes médicos de la gente que vive de manera poco saludable. Esto es cierto, pero únicamente porque el gobierno estableció un sistema colectivizado para empezar. Este tipo de fascismo médico es típico de los países democráticos y es ampliamente aceptado por la mayoría de la gente. A esta le resulta perfectamente normal que el gobierno decrete que debe comer alimentos bajos en grasas y azúcares, que no puede fumar, que debe usar casco o cinturón de seguridad, etc. Las anteriores son todas violaciones directas de la libertad individual, por supuesto”.


Hay algo que no tienen claro estos interpretadores extensivos de la norma (tal como yo les llamo), legisladores y demás agentes del estado, ya sea porque se les olvida, carecen de entendimiento o más bien porque les importa un pito... y es que la libertad esta socavada; vamos muchachos, la libertad funciona, démosle una oportunidad. Esto no puede ser que, porque el niño se cae de vez en cuando hay que estar todo el tiempo con el, que el niño no puede comer solo porque se le cae la comida, no, al niño hay que irlo soltando poco a poco hasta que vaya buscando su libertad (acá pasa lo contrario). El Estado quiere actuar como un papá todo el tiempo, y como mal padre, quiere ver a su hijo supuestamente bien y lo que hace es entorpecer la tarea, pero con sanciones (y cada vez más duras), sin verlo que el mismo se puede corregir (siendo que por unos pagan todos, se vulnera el principio de la responsabilidad individual), que con enseñanzas y sanciones pedagógicas (sin coacción) se pueda estructurar. Hay personas que dicen que la ley con sangre entra, es decir con sanciones severas y no es cierto, las sanciones sociales y morales son en mayor medida correctivas más que las penales (civiles, administrativas, criminales...), no hay que llegar hasta ese punto.


Ahora, metiéndonos al asunto de la sentencia citada se puede expresar que esta dice lo siguiente:


“Estas políticas se justifican porque, en casos determinados, es legítimo que terceras personas o el propio Estado puedan tomar ciertas medidas en favor de individuos, como los menores, o los transitoriamente incapaces, incluso contra su voluntad aparente, puesto que se considera que éstos aún no han adquirido la suficiente independencia de criterio, o se encuentran en situaciones temporales de debilidad de voluntad o de incompetencia, que les impiden diseñar autónomamente su propio plan de vida y tener plena conciencia de sus intereses, o actuar consecuentemente en favor de ellos”.


Me imagino que por ello está este artículo también, para “evitar” estas desgracias:


ARTÍCULO 131. MULTAS. Modificado por el art. 21, Ley 1383 de 2010. El nuevo texto es el siguiente: Los infractores de las normas de tránsito serán sancionados con la imposición de multas, de acuerdo con el tipo de infracción así: Será sancionado con multa equivalente a cuatro (4) salarios mínimos legales diarios vigentes (SMLDV) el conductor de un vehículo no automotor o de tracción animal que incurra en cualquiera de las siguientes infracciones: C.6. No utilizar el cinturón de seguridad por parte de los ocupantes del vehículo.
Esto significa además que el conductor debe tomar o conllevar la responsabilidad de otros, y no solo la suya ¿hasta donde llega el entrometimiento? ¿Por qué debe pagar por los actos de otros? ¿Dónde está el derecho penal de acto? Se está transgrediendo el derecho sancionatorio liberal. Si bien yo no me coloco mi cinturón lo más plausible es que me multen a mi, no al conductor, ni siquiera al dueño del carro, sino quien vaya manejando; es decir, si usted querido lector va manejando debe obligar a los pasajeros colocarse el cinturón de seguridad ¿los tienes que bajar si no lo hacen o que? Supuestamente la corte se basa en el principio de solidaridad, artículo 95.2 de la CN, para fundamentar que la sociedad tiene deberes para con el ciudadano, pero se les olvida que esa solidaridad es social no legal, tu no puedes obligar a otro hacer lo que no quiere (no estás obligado a lo imposible) mientras que no estés en el deber jurídico de socorrerlo, aquí no hay un deber jurídico, el único deber jurídico es que se han inventado a través de esta ley inepta y la sentencia que socava la libertad individual y la autonomía, porque bien mi libertad termina donde comienzan los tuyos ¿y donde se ha transgredido los derechos de ese tuyo?


La Corte Constitucional nos contestaría a este interrogante siguiendo siguiendo su graciosa lógica:
“El Estado tiene entonces un interés autónomo en que estos valores se realicen en la vida social, por lo cual las autoridades no pueden ser indiferentes frente a una decisión en la cual una persona pone en riesgo su vida o su salud. Por ello el Estado puede actuar en este campo, por medio de medidas de protección,  a veces incluso en contra de la propia voluntad ocasional de las personas, con el fin de impedir que una persona se ocasione un grave daño a sí mismo. Por ello esta Corporación ya había advertido que por la vía benévola del paternalismo se puede llegar a la negación de la libertad individual, ya que se estaría instaurando un Estado “protector de sus súbditos, que conoce mejor que éstos lo que conviene a sus propios intereses y hace entonces obligatorio lo que para una persona libre sería opcional”



¿Pero, cómo sabe el Estado que es lo mejor para mi, si ni siquiera me conoce? No conoce mis gustos, que deseo comer, que riesgos tomo como para que me prohíba cosas, pues si voy todos los días a McDonalds[3] a comer hamburguesa con doble tocino y doble carne, créeme que el riesgo de morir es mayor (problemas coronarios, muerte súbita…), que el de no tener cinturón de seguridad ¿y por qué no me lo impide? ¿Cuántos niños no comen comida chatarra semanalmente (para no decir que a diario, porque si sucede, pero para no exagerar, digamos) que se los exigen a sus padres y estos se los dan (habrán otros que no)? Entonces, ¿el Estado porque no prohíbe si se trata de niños con alto riesgo de sufrir la enfermedad que más mata en el mundo ya sea diabetes, cáncer o problemas de obesidad? Aquí se demuestra que la incapacidad del Estado por tomar cosas que no puede tomar, queda en ridículo, y se contradice a sí mismo. Los actos y consecuencias de estos menores no lo puede tomar el Estado sino sus padres, o quien tenga la patria potestad o custodia del menor, en caso tal de responsabilidad jurídica quien tenga la posición de garantía, pero nunca el Estado se debe entrometer en estas decisiones, que no son su problema.


Son tan descarados que dicen:

La sanción prevista por la vulneración de una medida de protección no puede ser exagerada en relación al interés que se pretende proteger, no sólo por cuanto la proporcionalidad de las sanciones es un principio que orienta siempre el derecho punitivo, sino además porque la previsión de penas que no sean excesivas es una garantía para evitar que una política de esta naturaleza se vuelva perfeccionista. La obligatoriedad del cinturón de seguridad no sólo cumple los requisitos sino que incluso puede ser considerada como el prototipo de una medida coactiva de protección legítima y compatible con el respeto de la autonomía individual”.
El argumento del actor que me parece libertario en este sentido y dice:


“Nadie está obligado a tomar medidas de seguridad si no quiere, no tiene que comprar un seguro de vida o contra robo para protegerse a sí mismo y a sus bienes, ni está obligado a lavarse las manos antes de comer  a pesar de las recomendaciones de la higiene, en fin nadie puede ser forzado a cuidar de su salud, ni ir al médico, ni al odontólogo, ni a tomar medicamentos, y en menores proporciones un muchacho bien puede usar el pelo “largo” como el de sus hermanas, y una adolescente puede fijar ella misma el alto de su falda, todo lo anterior en una actitud discreta, puesto que el hacer alarde del peligro y abandono en que se pone la vida, y unos adolescentes irreverentes, puede causar escándalo en las personas y este escándalo es el caso aludido por la norma constitucional cuando habla de los derechos de los demás”.
Desde cuando acá el Estado puede determinar que una pena es excesiva o no (si precisamente el código penal esta lleno de delitos y penas desproporcionadas) si quien lo paga no es este sino el supuesto “infractor”; se piensa de esta manera porque hay personas que tienen mayores capacidades económicas que otras, y no tiene con que pagarlo; entonces manifestar que es exagerado, no debe ser la respuesta ni tampoco el monto, así sea que lo que se pague sea una cifra irrisoria, lo que se debe mirar aquí es que no se tiene porque pagar, y que el cinturón de seguridad deje de ser una obligación al menos legal, y que se convierta en un deber moral y social, más nunca en coacción. Una medida como esta no puede ser considerada como protección legítima de la autonomía individual si es precisamente todo lo contrario, te esta presionando a que hagas algo que tu no quieres por tu cuenta, que sin la afectación de terceros tienes que hacerlo, por tanto es una servidumbre involuntaria, casi parecido a la esclavitud (guardando las proporciones, pero no deja de ser servidumbre). Es como decir círculo cuadrado, no puedes decir que la coacción es el respecto a la autonomía individual porque es una contradicción, un oxímoron.
Nuevamente en un argumento del actor este dice:


“Además la elevadísima multa impuesta a los conductores que no usan el cinturón de seguridad es una actitud de un estado policía azaroso, porque las autoridades del Tránsito están atisbando por las ventanillas de los carros para ver si los ocupantes llevan el cinturón puesto, y si no, multarlos, castigarlos, Esta bien que se vigile dentro de los automóviles por parte de las autoridades, cuando se buscan delincuentes o si hay conductores tomando bebidas alcohólicas, pero no para ver si tienen colocado el cinturón de seguridad”.
Inclusive en las aclaraciones de voto de esta sentencia se puede notar sobre otro concepto de libertad, aunque los dos estén de acuerdo con la sentencia, me deja ver un disgusto, por estos conceptos, por ejemplo aclaración de voto HERNANDO HERRERA que dice:


“El derecho al "libre" desarrollo de la personalidad de que trata el artículo 16 de la Norma Constitucional no es absoluto, pues como se deduce del mismo texto, éste se encuentra limitado por los derechos de los demás, el orden jurídico y, naturalmente, por la prevalencia del interés general sobre el particular. Por ello, cuando se afirma que corresponde a la propia persona optar por su plan de vida y desarrollar su personalidad y que el Estado reconoce la autonomía de la persona, dichos conceptos y el de la libertad individual deben ser entendidos en tal forma que su ejercicio y el reconocimiento de la personalidad jurídica no puedan afectar los derechos de los demás, el interés general y el mismo orden jurídico”.
De la misma forma VLADIMIRO NARANJO esgrime:


“No comparte el suscrito magistrado el concepto del libre desarrollo de la personalidad que igualmente busca abrirse paso en la jurisprudencia de esta Corte, según el cual, mientras no se afecten derechos de terceros, el hombre es libre absolutamente para determinar su proyecto de vida, sin atender al sistema de valores imperante en el cual se halla inserto. Este concepto extremo, desconoce que la libertad es la facultad de autodeterminación que posee el hombre para conseguir sus propios fines naturales. Todo hombre tiene sus propias finalidades naturales, y dentro de ellas no se contempla la de dañarse a sí mismo. Con prescindencia de los derechos a terceros, el hombre tiene deberes para consigo mismo, que se derivan de la propia naturaleza  humana,  y que se presentan  ante la razón con caracteres evidentes. La consideración de la existencia de este deber, y no la legitimación jurídica de "medidas paternalistas", ha debido ser el fundamento de la decisión”.


Es insólito que entre en colisión dos principios que solo esta afectando a la misma persona (vida, integridad personal, y autonomía), pues se supone, que el neoconstitucionalismo que tenemos, el de los principios, debe utilizarse cuando afecta a terceros y por ellos se deben ponderar, pero aquí no, aquí se pretende ponderar en la misma persona; bien esta corte dice:


“Esta Corporación recurrirá al llamado juicio de proporcionalidad, el cual ha sido ampliamente utilizado en anteriores ocasiones con el fin de determinar si un trato diferente o una restricción de un derecho se ajustan a la Carta. Según tal juicio, cuando diversos principios constitucionales entran en colisión, corresponde al juez constitucional no sólo estudiar la constitucionalidad de la finalidad perseguida por la medida examinada sino, además, examinar si la reducción del derecho es proporcionada. Finalmente, la Corte considera que el análisis de proporcionalidad en estricto sentido, esto es, el estudio del grado en que se afecta uno de los principios con el fin de potenciar la realización del otro,  debe desglosarse en varios aspectos, que son relevantes, y que buscan todos evitar que una política de protección vulnere o afecte desproporcionadamente la autonomía personal y el libre desarrollo de la personalidad”.  


Esto me parece un “argumento” engañoso:
“Finalmente, las heridas o la muerte derivadas de una colisión en la cual la mayor parte de los daños provienen de la falta de empleo de ese dispositivo de seguridad pueden representar mayores problemas jurídicos y económicos para terceras personas, puesto que pueden significar mayores deberes de indemnización para los conductores de otros vehículos. La imposición por la ley de la obligación de llevar cinturón de seguridad es legítima y no vulnera la autonomía personal”.
El economista JOHN SEMMENS escribe:
“La plausibilidad de la hipótesis conductor agresivo clama por más investigación. Por ejemplo, Hawai, el estado con la ley del cinturón de seguridad más rigurosa forzada y la tasa de cumplimiento más alto de la nación, ha experimentado un aumento en las muertes de tránsito y las tasas de mortalidad ya que su ley entró en vigor en diciembre de 1985. Un estudio estadístico reciente de los estados con y sin leyes de cinturones de seguridad se llevó a cabo por el profesor CHRISTOPHER GARBACZ de la Universidad de Missouri-Rolla. Este estudio parece apoyar la hipótesis de alteración del comportamiento del conductor. GARBACZ encontró que los estados con leyes de cinturones de seguridad vieron disminuciones en las muertes de tránsito para los cubiertos por las leyes (por lo general los conductores y pasajeros de los asientos delanteros), pero se aumentaron las muertes para los pasajeros de los asientos traseros, ciclistas y peatones (para más información ver, aquí, aquí)”.
Me huele a lobby, pero tengamos buena fe y digamos que no es así. Si esto fuera cierto, siendo que no lo es, tampoco se estuviera de acuerdo con este prejuicio, que si bien es verdad desde el punto de vista de que la muerte o heridas de los accidentados va a ser mayor en caso tal que no se hayan puesto el cinturón de seguridad y por tanto tengan un porcentaje más alto de lesionarse o morir, es así (tal como lo hemos colocado en la primera figura). Estos son las consecuencias de los actos libres que no se pueden limitar, si bien tu pagas un seguro o te lo pagan esa es la consecuencia, para eso lo estas pagando, pero en caso tal que evitamos eso porque la ley obligatoria de cinturón de seguridad lo reduzca no es cierto, la gente lo hace porque quiere no por la ley, y es más la misma ley OBLIGATORIA, hace que haya más accidentes para los peatones y ciclistas, ¡pfff! Podrán decir algunos (pura cháchara), pues, esto no me lo invento está evidenciado en estudios, como estos:


Bueno, nos hacemos la pregunta problema siguiente:


¡Muy interesante! Pero cuando el número de ocupantes de automóviles aumenta mientras que el número de las muertes de los usuarios de carreteras disminuye ¿cómo puede el número de peatones y ciclistas [muertos] también aumentar?



En Gran Bretaña  como en otros países después de haber sido implementada la ley obligatoria de cinturón de seguridad, han aumentado los accidentes a peatones y ciclistas en gran medida, aunque sí bajaron para los conductores. En otros países, no disminuyó el índice de los conductores, mucho de esto se debe a la confianza que se tiene al manejar los carros por sentirse seguros a lo que manejan a mayor velocidad solo por tener conciencia de tener el cinturón de seguridad. La figura anterior muestra una disminución dramática desde 1930 en la proporción de los peatones y ciclistas muertos a los ocupantes del vehículo murieron de 5,95 en 1935 a 0,47 en 2006, el primer año de la ley del cinturón de seguridad, la relación saltó bruscamente a 1.00, antes de reanudar su histórica tendencia a la baja, pero no caiga por debajo de 0,81 hasta 1989. Este fuerte salto es, por supuesto, exactamente lo que uno esperaría en la luz de la disminución de las muertes de ocupantes de vehículos y aumento de las muertes de peatones y ciclistas, coincidiendo con la ley del cinturón de seguridad, tal como se ha señalado anteriormente. El cambio radical en la tendencia sugiere que cada año desde 1983 la ley del cinturón de seguridad sigue mereciendo crédito por la muerte de los usuarios vulnerables de la vía, que aunque para la ley todavía está con nosotros (Para más información sobre este estudio, ver, aquí, véase también sobre la Ley Smeed, aquí)
Y si bien vemos otros índices, nos encontramos cuando hay leyes obligatorias de cinturón de seguridad es una cosa y cuando no las hay es otra, veamos (si quieren ver más índices y en otros países, ver aquí, aquí o aquí también, por lo tanto es algo que está plasmado en distintos estudios bastantes confiables, por ejemplo aquí sobre The effects of vehicle mass, speed and safety belt wearing on the causes of death in road traffic accidents, aquí, sobre The Seat Belt as a Cause of Injury dice además que reports concluding that regular seat belt usage could reduce serious and fatal injury by 35% to 90% are based upon accident investigation data from many sources, donde se pueden encontrar en muchas más fuentes[4], aquí también; aquí trata sobre el Aortic ruptures in seat belt wearers, específicamente sobre varias investigaciones que han indicado que la ruptura de la aorta torácica es una de las principales causas de muerte inmediata de las víctimas de accidentes de tráfico[5], ver aquí o ver también este estudio, aquí sobre Association of seat belt use with death: a comparison of estimates based on data from police and estimates based on data from trained crash investigators.



Ahora con respecto a los niños o aquellos que no se pueden determinar, sigue siendo aún una obligación social y moral de quien detente la tutoría o el cuidado de esa persona, dice la corte:

“En relación con los niños, la obligación de llevar el cinturón de seguridad, o en determinados casos los asientos protectores, es de una legitimidad indiscutible pues, debido a la falta de autonomía de la persona en esas edades, la vida e integridad personal priman claramente. Corresponde entonces a los mayores que se encuentren a cargo de los infantes velar por el cumplimiento de esas medidas de seguridad, ya que la infracción de ese deber puede implicar graves responsabilidades, incluso penales, para los mayores que hubiesen sido negligentes en este campo. En efecto, para la Corte es claro que en el evento de que un niño resultare lesionado por la imprudencia del mayor, la omisión de este último deja de ser una conducta que no afecta derechos de terceros, pues era su  deber proteger al infante.  Por ello es razonable concluir que no se vulnera la autonomía del niño cuando un padre lo obliga a vacunarse, y a pesar de que éste se oponga de momento, por cuanto es lícito suponer que en el futuro, al llegar a la edad adulta, el hijo reconocerá la corrección de la intervención de los padres. Se respeta entonces la autonomía con base "en lo que podría denominarse consentimiento orientado hacia el futuro (un consentimiento sobre aquello que los hijos verán con beneplácito, no sobre aquello que ven en la actualidad con beneplácito)”


Ver índices sobre niños accidentados, conforme a esta ley obligatoria y no, ver aquí:

Mucho se ha escrito sobre la posición de garantía que deben tener ciertas personas frente al garantido en este caso puede ser (el niño o la persona que esta en asunción, en garantía y que por tanto debe asumir el riesgo) es claro, que siempre he defendido la llamada figura de la omisión impropia, mas no la propia, y creo que los padres en virtud de la confianza legítima que tiene frente a los menores deben responder cuando este les pase algo, o tenga el deber de cuidarlos y defenderlos, lo mismo sucede en virtud de los delitos de organización a los que tanto habla JAKOBS; por tanto no solo sería los padres los responsables sino tambien quien tenga el deber, algo así como el tenedor de la posición de garantía que puede ser cualquier persona; de allí deriva la responsabilidad que tiene cualquier al aceptar un acto que lleva como consecuencia de esta posición, está el caso de la niñera, del médico, del profesor, pues todos pueden enmarcar en esta situación, pero pongamos el caso concreto del padre que tiene que llevar a sus hijos al colegio, pues este como todo padre diligente debe tener una pautas para poder llevar a su hijo de 3 años al colegio en su carro (la norma colombiana dice que el menor de menos de 10 años debe ir atrás y el niño de 3 o menos debe ir con un asiento especial), pues, se supone que debe ser atrás (aunque una norma de tránsito diga que deba ser así), con debido cinturón de seguridad (sin necesidad que otra norma lo diga) y se supone que con un sillón especial, en todo caso si el padre hace lo uno o lo otro debe de verificar que lo que esta haciendo o no, esta poniendo en peligro al niño, lo mismo lo deben hacer las otras personas, cuando detentan, ojo, solo cuando la tengan esta posición de garantía, y por tanto deban responder; pues esta el padre que deja que su hijo juega con una pistola y mate a otro, pues respondería, pues su padre no cumplió con las normas reglamentarias correspondientes, pero aquí habría otra cosa que sería la pena natural, y si en verdad habría que colocar la pena o no, pero es otra cosa... pues bueno, la cuestión de la seguridad radica, para terminar con esta posición en los que tienen el deber de custodiar y proteger que obviamente no es el Estado, es quien tenga esa posición de garante y que el Estado nunca va a tener sino los individuos, los ciudadanos y todo aquel que se considere persona en el sentido estricto de la palabra (persona natural).

Ahora, la corte expresa que en los carros a partir de 1985 en adelante, deberán llevar cinturones porque estos no cuentan con este mecanismo hasta que se lo adapten, por tanto dará un tiempo prolongado para que eso sucede, viendo esto, en la nueva norma dice que es a partir de los modelos del 2004 en adelante los que deben llevar el cinturón, ¿y los de años anteriores, en que se basan para decir esto, cuántos carros hay aún circulando de modelo 2004 hacia abajo?


Sigue diciendo:


“La norma acusada establece una distinción cuya razonabilidad no aparece evidente, pues sanciona la no utilización del cinturón de seguridad únicamente para vehículos modelo 1985 en adelante. Es cierto que el actor no cuestiona este aspecto de la norma, pero la Corte recuerda que el control constitucional de las leyes no es rogado sino integral”
Cómo es posible como expresa la sentencia C- 930 de 2008 (ver, aquí, aquí, aquí o aquí o la Resolución 3027 del Ministerio de Transporte, artículo 1, C 06, ver, aquí) sobre los cinturones de seguridad traseros, que no es obligatorio llevarlos atrás pero si adelante a partir del 2004 si el carro es de este modelo ¿en que radica que los de adelante supuestamente por tu seguridad se van a proteger más que los de atrás? ¿En que radica que los vehículos públicos o de transporte son los que deben llevar cinturón traseros y los particulares no? ¿Por qué se han acordado de esta medida desde el 2015 y no desde el 2002?  Es una lógica estatal contradictoria que ya ni entiendo, veamos lo que nos dice la sentencia:


“La exigencia del uso del cinturón de seguridad a pasajeros de los asientos traseros únicamente de los vehículos modelo 2004 en adelante, configura una restricción proporcional y acorde al orden constitucional, en tanto se erige como una regulación de transición, teniendo en cuenta que el cinturón de seguridad en los asientos traseros no es propio del diseño original de los vehículos de modelo no-recientes y como norma de transición que busca pasar de un régimen, en el que no se sancionaba a nadie por no utilizar cinturón en la parte de atrás del vehículo, a otro régimen que pretende un elevado nivel de seguridad para todos los pasajeros de los automotores, mediante la imposición de sanciones, en la que la exigencia de su utilización so pena de la sanción,  exonera a los conductores de automotores de modelos anteriores al 2004 de la multa, pero la exigencia puede respaldarse con campañas educativas o programas especiales de seguridad vial, o con medidas tipo local”.
En suma según la corte existe una constitucionalidad modulada al decir que es obligación llevar cinturón de seguridad. Porque hay prevalencia del interés general y primacía de los derechos de la persona. Y dice que hay una distinción entre “perfeccionismo” y políticas de “protección a los intereses de la propia persona” como políticas públicas. A lo que a luz todo esto parece un eufemismo y pura paja jurídica. Puedo garantizar que más han hecho las fábricas de carros que la sanción establecida, por ejemplo la Mazda la Ford y muchos otros carros vienen de fábrica con un sonido que en caso tal que no te pongas el cinturón comienza a sonar un pito estridente y ascendiente, que a la final te “obliga” colocarlo, pero igual tu te lo puedes quitar y seguir con el sonido hasta que se calle, pero no hay sanción legal, de igual forma debe hacer el Estado si es que quiere el “bien común” (el agente si ve que alguien no tiene el cinturón debe instar a que se lo ponga, sin que haya sanción legal, sino solo de conciencia o como medida social), de esta forma se debe de actuar a través de mandatos pedagógicos, sin que haya ningún tipo de coacción o coerción, aunque parece algo contradictorio, ya que por cierto hablar de ley es hablar de coacción (al estilo de KELSEN) pero no (al estilo de HART), porque hay normas que mandan sin sancionar (como también hay sanciones positivas), y es allí donde se debe llegar.  


Por tanto podemos decir que:
— La las leyes que exigen el uso de cinturones de seguridad son una violación de la libertad individual.

— Las afirmaciones de que las estimaciones oficiales del número de vidas salvadas por los cinturones de seguridad son exageradas o no tienen en cuenta los riesgos adicionales para otros usuarios de la carretera.

— La compensación de riesgos y otras teorías se deben ver, como lo estima JOHN ADAMS Y GERALD WILDE [6].



En conclusión, ¿qué pretende el libertarismo jurídico?



En simples palabras, que: «el Estado deje de joder, nos deje en paz».
Como por ejemplo que el que quiera consumir drogas lo haga porque le da la gana, y no supuestamente por un paternalismo estatal inexistente y ficticio, que quien quiera casarse con otro hombre o mujer que lo haga, que quien quiera tener varias mujeres o varios hombres que lo tenga, eso no es problema de un tercero, es su libertad; el que pueda desplazarse libremente en un vehículo sin llevar necesariamente un cinturón de seguridad, sin casco y la más amplia libertad de comercio, sin restricción alguno, libertad de contratar con quien le dé la regalada gana; libertad de construir una edificaciones sin planos aprobados por curaduría urbana, pues si quieres ampliar su casa ¿porque tiene que pedirle permiso? Mejor dicho lo que queremos es disminuir lo que más se pueda, hasta incluso otros libertarios jurídicos quieren eliminar por completo la burocracia estatal, para así tener menos Gobierno, casi nulo. Bien se puede vivir ya sea con un 10% al % 5 del PIB de este o con ninguno, es decir vivir no con un Gobierno limitado, sino con un Estado ultra mínimo al estilo nozickniano, o puede que también rothbardiano (a los que piensen así, no me opongo, o konkiano, para los agoristas).


El estatismo actual nos está matando, pero a todos, tenemos leyes pero para todo, falta no mas tener normas para ir al baño, hasta ya el Procurador ha dicho que los niños en los colegios no se pueden besar, ya que debe estar “directrizado” por regla constitucional, estamos jodidos de tanto progresismo y conservadurismo jurídico, se nos quieren meter con total regulación moral y económica por todos lados, esto es insostenible, es un gran degeneración. Todos los días inventan leyes nuevas, ninguna de ellas libertaria recortando todas nuestras libertades.


Tal como lo dice DAVID FRIEDMAN:


“La idea principal del libertarismo es que a cada uno debe permitirle vivir su propia vida como le plazca [7]. Nos oponemos frontalmente a la idea de que se debe proteger a la fuerza a las personas de sí mismas. Una sociedad libertaria no legislará en contra la droga, el juego o la pornografía, y no obligaría a utilizar el cinturón de seguridad en los carros, también rechazamos la idea de que algunos tengan derecho a reclamar a otros cualquier otra cosa que no sea  que les dejen vivir (La Maquinaria de la Libertad, 2012, pág 35, ver aquí)”
El estatismo está llegando a su máximo esplendor, existen muchas leyes colectivistas, que no están jodiendo (don´t tread on me), este sistema esta mal (ya lo había augurado HUXLEY —Un Mundo Feliz— y ORWELL —Rebelión en la Granja y 1984—). Actualmente, mientras escribo esto estoy seguro que se están elaborando más y más leyes, y no a favor de nosotros los ciudadanos, sino a favor del lobby, anti libertarias (liberticidas), y si bien alguno me puede mostrar una ley “liberal” y por una que se crea se crean 10 más que son cancerígenas; hay una crisis económica mundial en aquellos países que tienen poco o nada libertad económica, la libertad política, social (problemas migratorios), individual esta cada vez peor que no tiene precedentes en la historia, en verdad cuando RAFAEL NÚÑEZ dijo que la Constitución de Rionegro había llegado a la historia (a su fin), lo dijo en serio, el liberalismo se acabó, se extinguió, por eso es necesario recobrar esas libertades por medio de grupos libertarios en todas las áreas en nuestro caso desde un libertarismo/libertarismo jurídico.
Pero, ¿qué impone el estatismo en estos casos?
Pues tal como dicen los estatistas, un “capitalismo salvaje” (peyorativamente), de la misma forma una hiperinflación salvaje de normas, no ahora dándole privilegios a las grandes corporaciones (lobby) para que estos tengan más réditos económicos, sino darles privilegios legales si en el sentido económico, y jurídico (herramientas) para que puedan solventar más rápido en favor de sus necesidad y no a favor de las necesidades de las personas, de los individuos (de aquellos que viven en una sociedad, y que quieren una sociedad libre de privilegios) En el caso en concreto el Estado no tiene porqué intervenir para decirnos que hacer o no, estamos en nuestro deber de ser responsables de nuestros actos, lo único que me sobra decir es que Colombia, a pesar de este modelo socialdemócrata que tenemos estatista somos igual que otro país bananero, eso sí guardando las proporciones de que tan bananero sea el uno o el otro, pero lo somos.


[1] El principio básico de las relaciones sociales civilizadas fue enunciado en 1646 por Richard Overton:


“Para cada individuo en la naturaleza es dada una propiedad sobre él mismo, y de esto ninguna persona puede pretender privar a alguien sin violación manifiesta y afrenta a los principios mismos de la naturaleza y de las normas de equidad y justicia entre hombre y hombre… Ningún hombre tiene poder sobre mis derechos y libertades, ni yo sobre los de ningún hombre. Puedo ser un individuo, disfrutando de mí mismo y mi auto-propiedad y no puedo hablar en nombre de nadie más que de mí mismo, o presumir más que de eso; si lo hago, soy un usurpador y un invasor del derecho de otro hombre… todo hombre, por naturaleza, siendo rey, sacerdote y profeta en su propio circuito natural y brújula, de los cuales no pueden otra persona participar sino por delegación, comisión, y el consentimiento libre suyo, cuyo natural derecho y libertades”.

[2] Walter Block un anarcocapitalista plantea, la privatización de vías y carreteras, y dice que sean estos quienes introduzcan de qué forma se debe utilizar el cinturón de seguridad o no, ver, aquí. De hecho no niega, que hayan bajado los índices de accidentalidad:
“It cannot be denied that death rates per passenger mile traveled have declined over the past half century. It would be unfair to deny that governmental policies should be credited for at least part of this decrease. Limited-access highways and seat-belt legislation must be mentioned in this context. However, the evidence marshaled in this book suggests that had private, profit making entrepreneurs been in charge of managing the nation’s roads instead of government bureaucrats, the fall would have been even more precipitous in terms of these rates. And in the place of a rather steady 40,000 road fatalities, many fewer would have perished. According to the analytic framework developed above, it would be one thing for a free-market oriented analyst to note that were roads privatized, those that focused on seat belts, i.e., assigned their police forces to concentrate on such violations, would likely lose out in the profit-and-loss war with other highway firms who addressed more important issues, such as driver recklessness.  (pág 385 y 423, en Privatizar Carreteras y Vías)”.


[3] Así mismo lo plantea Milton Friedman cuando dice que  si se crea estas leyes que el Gobierno cree necesario crear, también se debe crear entonces andar con barba sin barba, no tener relaciones con protección, etc…

This is deep. I honestly used to not believe this. But you cannot allow government to create laws simply because they are good ideas. Eating at McDonald’s everyday is a bad idea. But taxpayer money should not be used to enforce laws that lead to fines and taxpayer-funded imprisonment simply for eating a cheeseburger with the potential for increased heart disease down the road (hear that, Bloomberg?) Therefore, not wearing a seat belt should be your own decision. If you say that we should create laws eliminating bad decisions, then we should create laws that say we cannot go swimming unless we’ve waited 30 minutes after eating, or have unprotected sex with multiple partners, or wear a mustache without a beard, or listen to Justin Bieber, or download porn without having an antivirus program on your computer, or make a bet with Stephen Hawking about astrophysics, or let a black widow crawl on your hand, or leave a spaceship without a spacesuit. When you make something illegal, the punishment is either a fine, jail, or death. None of these punishments are justified for the above-given actions. It’s a lot of ineffective, expensive bureaucracy that only leads to more ineffective, expensive bureaucracy. The snowball effect grows.
[4] Tourin & Garrett, Safety Belt Effectiveness in Rural California Automotive Accidents, Automotife Crash Injury Research, Cornell Univ. (1970); Kihlberg, Efficiency of Seat Belts in Injury and Non-injury Crashes in Rural Utah, Report VJ-27721-R3, Cornell Aeronautical Lab., Inc.; Kihlberg & Robinson, Seat Belt Use and Injury Patterns in Automobile Accidents, Report VJ-1823-R30, Automotive Crash Injury Research, Cornell Univ. (1967); Huelke & Gikas, Causes of Death in Automobile Accidents, Final Report ORA Project 06749, Univ. of Michigan (1966) ; Herbert, Injury Reduction by Diagonal and Other Vehicle Safety Belts, 1 MED. J. OF AUSTRALIA 61 (1964) ; Backstrom, Traffic Injuries in South Sweden With Special Reference to Medico-Leyal Autopsies of Car Occupants and Value of Safety Belts, AcTA CHxRURGIcA SCANDINAVICA, Supp. 308 (1963); Lister & Milsom, Car Seat Belts: An Analysis of the Injuries Sustained By Car Occupants, 191 PRACrTTIONER 332 (1963) ; Lingren & Warg, Seat Belts and Accident Prevention, 188 PRACTITIONER 467 (1962); Schwimmer & Wolf, Leading Causes of Injury in Automobile Accidents, Automotive Crash Injury Research, Cornell Univ. (1962).


[5] Injuries caused by seatbelts (sus efectos secundarios). However, they may cause injury to adjacent structures and when they malfunction can cause injury to the abdominal viscera, bony skeleton and vascular structures. The motor industry has attempted to reduce these injuries by modification of vehicle design and safety equipment. This paper discusses the patterns of injury caused by seat belts and the methods by which the motor industry attempts to reduce their incidence, ver aquí. Los cinturones de seguridad salvan vidas. Sin embargo, pueden causar lesiones a las estructuras adyacentes y cuando el mal funcionamiento puede causar lesiones en las vísceras abdominales, esqueleto óseo y estructuras vasculares. La industria del automóvil ha intentado reducir estas lesiones mediante la modificación del diseño de los vehículos y equipos de seguridad. Este documento analiza los patrones de lesiones causadas por los cinturones de seguridad y los métodos por los cuales la industria del motor intenta reducir su incidencia, ver aquí
[6] ¿Como puede ser? Interpretación de Adams de los datos se basa en la noción de compensación del riesgo, la idea de que los individuos tienden a ajustar su comportamiento en respuesta a lo que ellos perciben como cambios en el nivel de riesgo. Imagínese, explica Adams, un conductor de negociar una curva en la carretera. Vamos a un varón joven hacen. Él va a ser influenciado por sus percepciones de los riesgos y beneficios inherentes a la conducción de un coche. Tampoco existirán estas posibles preocupaciones en el vacío. Él va a tomar en cuenta las condiciones meteorológicas y el estado de la carretera, la cantidad de tráfico y las capacidades del coche que está conduciendo. Pero lo más importante, dice Adams, este controlador también estará ajustando su comportamiento en respuesta a lo que percibe son los cambios en los riesgos. Si él está usando el cinturón de seguridad y su coche tiene frontales y laterales bolsas de aire y frenos antideslizantes para arrancar, que a su vez puede conducir un poco más atrevido El punto, subraya Adams, es que los conductores que se sienten seguros en realidad puede aumentar el riesgo que representan para otros conductores, ciclistas, peatones y sus propios pasajeros (mientras que un promedio de 80% de los conductores el cinturón de seguridad, sólo el 68% de su tracción trasera pasajeros de los asientos lo hacen). Adams cita como ejemplo el hecho estadístico de que un joven es 100 veces más probabilidades de estar involucrado en un accidente grave que es una mujer de mediana edad. Del mismo modo, alguien que conduce a las 3:00 am del domingo es más de 100 veces más probabilidades de morir que alguien que conduce a las 10:00 am del domingo. Una persona con un trastorno de personalidad es 10 veces más probabilidades de morir. Y digamos que también es borracho. Tally de seguridad de todos estos factores y considerar de forma independiente, dice Adams, y se podía llegar a una predicción estadística de que un joven perturbado, conducir ebrio en el medio de la noche es de 2,7 millones de veces más probabilidades de estar involucrados en un accidente serio que haría una mujer sobria de mediana edad conducir a la iglesia siete horas más tarde. Adams comenzó a mirar los números de hace más de 25 años. Lo que encontró fue que, contrariamente a la sabiduría convencional, el uso obligatorio de cinturones de seguridad en 18 países dio lugar a ningún cambio o en realidad un aumento neto en las muertes por accidentes de tráfico. E inclusive en este artículo dice que mueren en USA entre 15.000 a 30.000 personas al año por usar el cinturón de seguridad, ver, aquí. De este modo está demostrado que Los cinturones de seguridad causan más muertes de peatones y ciclistas Entre 1974 y 1982 el ciclismo kilometraje en Gran Bretaña aumentó 70%, pero no hubo un aumento en las muertes hasta que la ley del cinturón de seguridad se introdujo en 1983. Los más ciclistas allí, más presencia tienen, menos peligro individuo existe. Esta verdad es confirmada por la experiencia en los Países Bajos y Dinamarca,
[7] Los estudios y experimentos han sido llevados a cabo para examinar la teoría de la compensación de riesgos. En un experimento se pidió a los sujetos que conducir karts alrededor de una pista en diversas condiciones. Se encontró que los sujetos que comenzó a conducir con cinturón no expulsaron más despacio cuando posteriormente sin cinturón de seguridad, pero los que comenzó a conducir sin cinturón de seguridad hizo conducir consistentemente más rápido cuando posteriormente con cinturón. Cfr. Streff FM, Geller ES (August 1988). "An experimental test of risk compensation: between-subject versus within-subject analyses", Janssen W (April 1994). "Seat belt wearing and driving behaviour: An instrumented-vehicle study". Accident Analysis and Prevention. También un estudio de la Universidad de Wisconsin demostró que las víctimas del accidente de tráfico que no habían usado el cinturón de seguridad cuestan el hospital (y el Estado, en el caso de los no asegurados), en promedio, 25% más. Marion Ceraso; Keri Frisch; Stephen Hargarten; Timothy Corden (September 2006). "Primary Enforcement of Seatbelt Laws: A Means for Decreasing Injuries, Deaths and Crash-Related Costs in Wisconsin?"