16 de septiembre de 2015

EL LIBERALISMO: LA DICOTOMÍA ENTRE LO INDIVIDUAL Y LO COLECTIVO.



El problema de algunos liberales, por no decir de todo el liberalismo, (salvo Hayek debido a su influencia republicana) es que si bien aceptan que individuo y sociedad son conceptos correlativos y por lo tanto es una falsa dicotomía la idea de contraponer individuo contra colectivo, pues entonces no podemos defender a un individuo despojado de cualquier situación histórica concreta, es decir, sin sus lazos comunitarios, sociales, etc ya que cualquier defensa que se pueda hacer a través de una teoría de la justicia así formulada está destinado al fracaso, cualquier noción propia como justicia o mérito se prestaría para defender cosas que no tienen nada que ver con su significado originario, el liberalismo peca de hacer dicha defensa atomista del individuo.
Lo primero es que la noción de mérito y de justicia carece de sentido al contraponer el individuo contra el colectivo y por esa razón termina al final destruyendo la idea de justicia. Todo esto porque para el liberal la identificación del interés del individuo es previa e independiente a la construcción de cualquier lazo moral o social entre individuos, es decir, el individuo es previo a la intersubjetividad, al afirmar esto, en ese mismo momento tira por la borda cualquier análisis individualista-metodológico ya que hace una defensa del individuo de manera atomista. Es decir, la defensa de un Estado de Derecho (para el minarquista), la defensa de un anarquismo "capitalista", y la defensa del orden espontáneo carece de sentido y a lo sumo sería reductivista al defender una especie de individuo en algo así como un estado de naturaleza en el que carece de cualquier lazo moral, relaciones sociales, pero es dotado de razón, lo cual contradice todas las críticas hechas por Hayek al racionalismo cartesiano y las consecuencias de dicha epistemología en su aplicación en las ciencias sociales, las cuales se resumen de esta manera: “el hombre carecía de razón antes de la civilización.
Ambas evolucionaron juntas. Nos basta considerar el lenguaje, que hoy en día nadie piensa que fue “inventado “por un ser racional, para ver qué razón y civilización se desarrollan en constante interacción mutua.” (Hayek, 1988, p. 86). Defender al individuo de esa manera admite la idea de que "civilización" y "razón" no evolucionan mutuamente.


Este problema es debido a la herencia hobbesiana (entender la libertad como no coacción o no interferir) y de paso la influencia de Ayn Rand acerca de defender el egoísmo racional, ya decía Alasdair Macintyre en Tras la Virtud que "la noción de mérito sólo tiene sentido en el contexto de una comunidad cuyo vínculo primordial sea un entendimiento común, tanto del bien del hombre como del bien de esa comunidad, y donde los individuos identifican primordialmente sus intereses por referencia a esos bienes" (Macintyre, 2001, p. 307). De hecho, cabe destacar que la defensa del individualismo egoísta en Smith y los clásicos dista de ser muy diferente, para Smith, el marco institucional, es decir, las relaciones interpersonales donde surgen los lazos morales (note que Teoría de los sentimientos morales es previa a Las riqueza de las naciones y entender esta cuestión histórica sobre la obra de Smith es que para este las libertades políticas y ciudadanas eran más importantes o eran los fines para los cuales los medios son la libertad económica) que sea común a los individuos, es decir, común en el sentido en el que solo a través de aquél marco institucional en el que no haya privilegios (que sea común a todos) es en donde la moral promedio y falible del individuo egoísta que persigue sus intereses no mella o es una juego de suma cero en relación al interés común. No es que Smith alabara el individuo egoísta racional (este tenía una visión del individualismo similar a la de los sociólogos clásicos, como Durkheim, el cual identificaba individualismo con "solidaridad orgánica") sino que el individualismo egoísta tenía posibilidad de existencia bajo un marco común para los individuos, de hecho, sin esto no es posible entender la metáfora de "la mano invisible" del mercado ya que bajo ese marco común la acción individual genera bienestar al otro.
Al final no es posible hacer una defensa del mercado libre entendiendo al individuo como un yo destradicionalizado (sino las críticas de Foucault al yo destradicionalizado propio de la modernidad igual se aplicarían al liberalismo, pese a este elogiar a la Escuela austriaca y a Gary Becker por el uso del individualismo metodológico y de una teoría comprensiva del proceso de mercado), carente de lazos comunitarios y morales porque contradice ideas claves de autores centrales del liberalismo.