9 de septiembre de 2015

DESCUBRA POR QUÉ ES MENTIRA QUE “EL MUNDO ESTÁ CADA VEZ PEOR”.



Por, Julio Cesar Iglesias (@subastadecierre)
Los seres humanos a veces entendemos la realidad a través de ideas preconcebidas, prejuicios, sesgos ideológicos y hasta supersticiones. En otras palabras, manipulamos la realidad y la percibimos dependiendo de las ideas que tengamos en la cabeza. Así como nuestras abuelas cuando nos recomiendan un brazalete para que al bebé no le de “mal de ojo”, nosotros mismos utilizamos una especie de pensamiento mágico, hacemos uso de un arsenal de mitos que nos sirven para interpretar el mundo.
Algunos de esos mitos son inocentes, como el del “mal de ojo”, sin embargo, otros pueden ser muy peligrosos, e incluso, pueden tener como origen intereses políticos muy concretos.
Uno de los mitos que está muy extendido es que “el mundo cada vez está peor”, que es más violento, hay más muertos, hambre e injusticia. En la cultura popular está fuertemente arraigada esa sensación de que la humanidad se está derrumbando, que “todo tiempo pasado fue mejor” y que caminamos hacia el abismo. Falso de toda falsedad.
Para demostrar que es mentira ese escenario trágico que nos quieren vender, y que por el contrario vivimos la época de mayor bienestar y felicidad que la especie humana haya experimentado jamás, les presentamos los siguientes hechos con los respectivos datos que los demuestran:
1) Nuestra vida es más larga
A principios del siglo XX la esperanza de vida (el promedio de la edad en la que se morían las personas) era de unos 30 años en Colombia. Un hombre de 35 años podría ser considerado una persona mayor, un anciano. Hoy, cien años después, la esperanza de vida de los colombianos es cercana los 70 años.
En un siglo hemos sumado 40 años a nuestra vida. ¿Las razones? Son varias: mejoramiento de las condiciones de salubridad, la urbanización de la población, mejoramiento de la tecnología médica, las vacunas, entre otros factores.
Hoy vivimos más tiempo, una vida más larga que nos permite desarrollarnos mejor como individuos, ya no es tan común que, como a nuestros abuelos o bisabuelos, nos toque trabajar desde niños. Hoy podemos dedicar un importante período de nuestras vidas a la educación, a prepararnos para la edad adulta; en el pasado esto era impensable, era necesario comenzar a producir desde muy temprano para llevar comida a la casa. No solo es que vivamos más tiempo sino que la juventud es más larga.
2) Somos más educados
¿Sus bisabuelos sabían leer? ¿y sus tatarabuelos?, si investigan un poco sobre este tema probablemente encontrarán que eran analfabetos. Hasta hace unas pocas décadas la educación, incluso la básica, era un privilegio. Solo los más acaudalados podían darse el lujo de terminar el bachillerato y los estudios universitarios eran patrimonio de los millonarios.
Por desgracia nos han hecho creer ese mito absurdo de que la gente de hoy es “bruta” o “ignorante”, de nuevo, no es cierto. La generación actual, los jóvenes de hoy, son los seres humanos más cultos y educados que haya conocido la historia.
Según el Ministerio de Educación, en algunas regiones de Colombia el 40% de los jóvenes tienen acceso a una carrera universitaria. ¿Alguno de ustedes tiene un abuelo profesional?, podría apostar a que muy pocos.
Hoy en día, reconociendo las enormes falencias de nuestra educación, lo cierto es que no es extraño que un muchacho de Siloé estudié ingeniería o una niña de Ciudad Bolívar se gradúe como médica. Nuestros abuelos ni siquiera soñaron con obtener ese tipo de logros.
3) El mundo es cada vez más seguro
Por el enorme bombardeo informativo que recibimos a través de la televisión y el Internet, tenemos la sensación de que cada día el mundo se vuelve más peligroso, que cada vez hay más asesinatos, atentados, masacres y violencia. Sin querer minimizar los lamentables episodios que ocurren a diario en el mundo, y sin que esto signifique que vivimos en un remanso de paz, la verdad es que el mundo nunca había sido un lugar más seguro para vivir como lo es hoy.
Las guerras entre países, pan de todos los días en el siglo XIX y parte del XX, hoy casi que han desaparecido. Subsisten episodios de guerras internas, mucho menos costosos en términos de vidas humanas.
Colombia, que es uno de los países más violentos del mundo, según Medicina Legal tuvo en 2014 una tasa de homicidios de 26 por cada 100 mil habitantes. Escandaloso desde todo punto de vista, sin embargo, muy similar a las tasas de homicidio de la Europa de la edad media, y claramente muy lejos de los 90 homicidios por cada 100 mil habitantes que ocurrieron a principios de los 90 en nuestro país.
Hoy en día, según datos del Banco Mundial, la tasa de homicidios en los países desarrollados está en promedio alrededor de 3 por cada 100 mil habitantes, en Estados Unidos es de 5, cifras tristes pero que definitivamente demuestran que vivimos en un mundo muchísimo más pacífico que el que le tocó a nuestros antepasados.
Como es obvio, que el mundo esté mejor que nunca no significa necesariamente que seguirá mejorando de forma indefinida. La historia ha demostrado que rápidamente las condiciones pueden cambiar, una guerra, una dictadura, el comunismo, los políticos, una tragedia natural, son desgracias que nos pueden llevar de vuelta a la edad media.
Reitero, no es que el mundo sea hoy un paraíso terrenal, está lejos de eso, lo que sí es innegable es que disfrutamos del mejor de los mundos que han existido.