17 de agosto de 2015

UNA CRÍTICA A LA CRITICAL LEGAL STUDIES (CLS) O TEORÍA CRITICA DEL DERECHO.



Entre 1960 a 1970 aproximadamente nace la Critical Legal Studies o también llamada en español como Estudio Crítico del Derecho[1] (—en adelante CLS—); el epicentro son las Universidades de Harvard y Yale (recibida hoy en día y teniendo su sucursal en Colombia en la Universidad de los Andes y Nacional, con algunos profesores, no todos) y que hoy en día se extiende a otras universidades en el mundo), conformado por: estudiantes y profesores —Derecho y Modernización—, ver, aquí o aquí (pero, para que vean ustedes que aunque el movimiento tiene ya sus años [algunos no hablan de que sea un movimiento sino un grupo de estudiosos inquietos—, aunque KENNEDY dice que si es un movimiento u organización, ver, aquí, pág 404, de la misma forma es concebida como una plataforma, una plataforma política, dicho esto, existe mucha bibliografía al respecto, de hecho se piensa que ha habido más de 700 textos (entre artículos y libros) en menos de 10 años, esto significa que se tiene que estudiar mucho para saber bastante sobre este movimiento y creo que tampoco alcanzaría la vida para tanto], no se ha recibido tanto y no por su contenido, sino por su difusión) — aquí KENNEDY nos cuenta un poco sobre la historia de los CLS en Estados Unidos.


ANTONIO CARLOS WOLKMER[2] expresa en la Teoría Critica en el Derecho, también se puede revisar en Introducción al Pensamiento Jurídico Crítico:


“A lo largo de los años setenta, el movimiento de la crítica jurídica se consolidó principalmente en Francia, con profesores universitarios de izquierda (en 1978 surge el “manifiesto” de la Asociación Crítica del Derecho), y posteriormente en Italia con algunos magistrados politizados y antipositivistas (el movimiento del Uso Alternativo del Derecho)”.


Podríamos decir que esta escuela  (los miembros del movimiento también se les conoce como los “Crit”)  es la continuación de un poco del realismo jurídico norteamericano (considerándose como sus herederos y en menor medida del escandinavo), como del Uso Alternativo del Derecho (UAD) europeo (a mi juicio, es su resurrección, como lo es el neoconstitucionalismo mainstream), y sigue la concepción marxista del derecho (y neomarxista, como del posmodernismo), pero ahora un poco más renovado, se les considera como los nuevos izquierdistas teóricos del derecho (siguiendo la teoría critica, que va en contra de los positivistas, la filosofía de principios de DWORKIN, el AED de POSNER y me imagino que de todo AED que se considere “burgués” incluyendo el austriaco, y de toda “política liberal y fascista” (teniendo mis reticencias, ya que el UAD también fue un movimiento fascista y el movimiento del que hablamos en este escrito es su resurrección —evalúen ustedes mismos—), como se llaman ahora: los “progres jurídicos, marxistas o neomarxistas jurídicos”, que va acompañado obviamente con el neoconstitucionalismo imperante, el actual; por ello es que se puede determinar a esta escuela como una ramificación del neoconstitucionalismo pero visto de otro modo, distinto al de ALEXY o el de GUASTINI y otros..., sino con sus propias particularidades.   


Este movimiento al igual que las otras corrientes (parten de la educación legal para los estudiantes, como formación para que aprendan sobre el sentido que debe tener el derecho, no objetivo, sino progre, como lo quieren enseñar) o escuelas; es una antítesis del formalismo, va a tomar como caballito al positivismo del siglo XIX, XX (HART, KELSEN, revisar un documento de KENNEDY aquí, sobre «Una alternativa de la izquierda a la teoría» criticando a estos autores) y el iusmoralismo de DWORKIN (en cierta medida, éstos le consideran constructivistas) y va a tomar cosas de las otras escuelas, para buscar así una mayor “purificación”.


El CLS, defiende al derecho como un fenómeno social emancipador, debe ser concebido el derecho como libertad (pero aquí hay una manipulación del lenguaje —deconstrucción de los términos, en términos de DERRIDA— (existen preconceptos del sujeto, diseccionar para después reconstruir), estos utilizan exactamente el término: «trashing» como echar a la basura o demoler —desbrozamiento— todo lo estructurado, ya que se habla de libertad, pero no dice de que tipo de libertad), el juez tiene un rol dentro de la sociedad y él lo que busca es lajusticia social”. Nada distinto al Uso Alternativo del Derecho, sencillamente: es su renovación.
                                                                      
                                                                       Moral


Esa justicia social” debe buscar a la                       Política
                                                                                 
                                                                                  Cultura


Según el CLS el derecho no debe preocuparse de la exclusión del sujeto sino a la inclusión del sujeto, como máximo en la sociedad, el juez debe ser administrador de todos estos valores; convertir el derecho en un movimiento puramente emancipador (liberalizador), en un movimiento neorrealista que busca reducir la brecha de la desigualdad social, aumentar el feminismo actual o mainstream (ecofeminismo), la teoría de la raza, la orientación sexual, el postcolonialismo, estar en contra de la discriminación y a favor de la discriminación positiva y las acciones afirmativas; por ello se llama: «teoría critica» (como una demolición metodológica según ellos, pero es meramente ideológica, a partir del activismo judicial), buscan el multiculturalismo.


Dentro de estos “brillantes” estudiosos del derecho se destaca DUNCAN KENNEDY por ejemplo. Por ello, para seguir esta corriente tienes que ser considerablemente marxista (en su versión moderna, de hecho detestan la versión marxista ortodoxa, o como le llaman los mismos marxistas: la dogmática, aunque haya algunos que lo sigan aún, ver, aquí, pág 415) o neomarxista (en su versión actual “cool” a partir de la Escuela de Frankfurt), por tanto un derechoso (conservador), un fascista (no el de ellos, sino como el de ROLAND FREISLER) y mucho menos un liberal o un libertario, no cabrían en la metodología de esta escuela, por lo que creen que estas “ideologías” son un obstáculo positivizador, o al menos metodológico para la construcción social,  a lo que sus teorías apelan a la divergencia (critica a la hegemonía).

Kennedy lo dice en: La educación legal como preparación para la jerarquía
Hoy en día es tan diverso esta corriente que no se plantea ya como una escuela así nomás o una ideología sino como una teoría del derecho, igual que el análisis económico del derecho, o podría ser de una constitucionalización del derecho (hablando teóricamente); podremos encontrar análisis de esta escuela hasta en la teoría privada y en el análisis de los derechos de propiedad (como función social), muchas veces sus conceptos suelen ser vagos y ambiguos (el lenguaje de los derechos), por el querer meter tanta aplicación del saber en uno solo (economía, antropología, sociología, aspectos morales, política..., ver, aquí) atacando la superestructura, transformando así jurídica y culturalmente al mundo, al mismo estilo marcusiano o gramsciano. Mejor dicho esta escuela, metodología, teoría o como la quieran llamar es una personificación jurídica del marxismo cultural, junto con el neoconstitucionalismo mainstream o populista, pretendiendo que el Uso Alternativo del Derecho no lo pudo ser ya que se acabó con el tiempo (ver, aquí, algo al respecto).


“Los temas centrales que abordan en Critical Legal Studies se centran en la naturaleza política del derecho, los prejuicios ideológicos inherentes en conceptos y análisis aparentemente neutros, la indeterminación radical del derecho, la tesis que el derecho promueve los intereses de los poderosos y legitima la injusticia, el argumento que la retórica de los derechos funciona en contra del bien común y en contra de los intereses de los grupos que los derechos pretenden proteger, la forma en que influyen las ideologías en la educación jurídica moderna, entre otros” (Bix, Brian, Filosofía del Derecho: Ubicación de los problemas en su contexto, UNAM, 2010, págs. 276 y 277).


KENNEDY (La Critica de los Derechos es la posición de este autor frente a este movimiento, pero pueden existir más como la de Karl Klare o  Roberto Mangabeira Unger, pero existen otros como: Drucilla Cornell, Alan Hunt, Catharine MacKinnon, David Kennedy, Martti Koskenniemi, Gary Peller, Peter Fitzpatrick, Morton Horwitz,David Trubek, Richard Abel, Jack Balkin, Costas Douzinas, Peter Gabel, Renata Salecl, Mark Tushnet, Louis Michael Seidman,  Eric Heinze, John Strawson y Martha Fineman) el actual representante más famoso hoy en día (se considera como un virus, que ataca el sistema) dice que hay que tomar la “ideología en serio” (al menos reconoce que es una simple ideología y no una epistemología, tal como lo quiere hacer saber el y sus acólitos), la inclusión de los estudios críticos del derecho en el posmodernismo y el postestructuralismo, (y esto no me lo invento yo, lo dice el mismo, en su libro: Libertad y Restricción en la Decisión Judicial, publicado por la Universidad de los Andes y Javeriana, en su página 53 y ss, pero si quieren leer todo el fundamento de este libro, por favor leer desde la página 35 hasta la 62), este libro es importante porque demarca no solo que los jueces deban actuar como un actor político (como acción política, véase, aquí). Dice KENNEDY que se debe politizar el aula (aunque expresa que solo es para persuadir, y acepta versiones contrarias —entre comillas—), o sino ver el texto: «Enseñar desde la izquierda en mi anecdotario o La educación legal como preparación para la jerarquía», dice que la izquierda no esta institucionalizada en las universidades, que todo lo contrario, es muy débil; muy raro, porque uno de los logros de la corrección política ha sido este, y el autor jurídico estadounidense lo niega, dice este explicitamente, en el texto anteriormente citado:


“La facultad de derecho es un campo de entrenamiento para las élites, que manejan, desarrolla, y produce el sistema del que estamos en contra... pág 83”.


Entonces para este señor es el salón de clase, el sitio perfecto donde se debe culturizar a los estudiantes para generar verdaderamente algo en contra de ese sistema opresor, hegemónico, patriarcal, burgués (élite)...

Kennedy lo dice en: La educación legal como preparación para la jerarquía
BRIAN BIX señala que los teóricos críticos del derecho han tratado de utilizar al derecho, la educación jurídica, los escritos del derecho para pretender poner en marcha resultados propios de la izquierda. Bix, Brian H, Filosofía del Derecho: Ubicación de los problemas en su contexto, UNAM, 2010, pág. 275).




“Los CLS han insistido en la crítica del modelo educativo de las facultades de Derecho estadounidenses. Su tesis principal es que la facultad es un lugar fuertemente político donde se alecciona a los estudiantes en una cierta manera de entender el derecho. Los juristas adquirirían allí una determinada percepción en torno al derecho y sobre cómo utilizarlo. Esta operación ideológica convertiría a la mayoría de los estudiantes en potenciales abogados de empresa, poco comprometidos políticamente, cuando no simplemente ignorantes de la valencia política de su actividad jurídica. Esta forma mentis no se transmitiría únicamente mediante la comunicación directa del profesor hacia los alumnos, sino también mediante los mismos planes de estudio”.




“Cabría no obstante preguntarse ¿constituye esto realmente un modelo de ciencia jurídica, o se trata más bien de un modelo de «activista político»? Lo que probablemente respondería un miembro de los CLS es que la pregunta no tiene demasiado sentido: todo jurista es un activista político, consciente o inconscientemente. Sin embargo, este modelo es fuertemente dependiente de la premisa según la cual la principal función de la ciencia jurídica debe ser cambiar la sociedad, influyendo en las decisiones de los tribunales; conocer el derecho vigente es relegado a tarea secundaria (...) Partiendo del hecho de que la inclusión de un caso dentro de una estas categorías depende exclusivamente de la consideración dogmática previa del profesor, KENNEDY sostiene que en la facultad se transmitiría la idea según la cual la resolución de los casos polémicos debe obedecer a razonamientos de tipo político, pero los casos fáciles pueden ser resueltos de manera racional, autónoma y neutral. Es decir, los casos fáciles no tendrían implicaciones ético-políticas o es posible resolverlos prescindiendo completamente de ellas. Lo que precisamente rechazan los CLS es que sea posible resolver los casos fáciles sin necesidad de realizar juicios valorativos. Y ello porque toda aplicación de la norma implica su confirmación, su respaldo; suponer que no compartir la solución normativa exime políticamente al jurista que la adopta sería un error, una irresponsabilidad. Cuando aplicamos las normas, más allá de que estemos de acuerdo con ellas, estamos ofreciendo legitimidad a soluciones jurídicas injustas . Si bien los CLS consideran positivo que se enseñe el método del razonamiento jurídico, critican que las materias teóricas (históricas y filosóficas) sean desplazadas hacia la periferia de los programas universitarios, convirtiéndolas en un mero apéndice. La principal función de la ciencia jurídica deba ser influir en las decisiones de los tribunales (y por esta vía cambiar la sociedad), la confianza que ponen los CLS en las reconstrucciones alternativas del derecho me parece exagerada, por lo menos para los exigentes objetivos políticos que persiguen”.




“Mi primera reacción al analizar los CLS es no tomármelos muy en serio debido a lo sorprendente de algunas de sus tesis. MACCORMICK NEIL sostiene que «muchas de las afirmaciones de los CLS no parecen ir mucho más allá de una imaginativa idea del estado de bienestar occidental», en Reconstruction after Deconstruction: A Response lo CLS. Oxford Journal of Legal Studies vol. 10, 1990, pág. 539. Creo que esta aserción es falsa. Los CLS presentan un programa ambiguo y contradictorio”.


“¿Los CLS han propuesto un nuevo método que permita resolver el problema del formalismo? Los defensores del análisis económico del derecho[3] han ideado un sofisticado método para analizar y solventar las disputas. Dworkin ha propuesto un nuevo método que permite el análisis y que puede ser útil para decidir problemas, pero ¿cuál es el método de los CLS? Los Criticals son escépticos pero no explican por qué el escepticismo es una idea atractiva en filosofía y política. Sus argumentos sobre el pensamiento jurídico parecen dudosos. KENNEDY aparece como dogmático cuando sostiene que el pensamiento jurídico es un mecanismo para negar la contradicción. Los Criticals atribuyen a los liberales ideas que generalmente éstos no defienden. Por ejemplo: los liberales creen que existe injusticia, pobreza y desigualdad en la sociedad occidental. No tiene sentido pensar que los liberales justifican el status quo. Es sorprendente que los CLS afirmen la autoconfianza del liberalismo[4] e identifiquen liberal con legitimador del sistema. Muchos liberales piensan que existe mucha injusticia en nuestras sociedades. Los CLS parecen haber descubierto que realmente existe una relación entre derecho y política. Pero, ¿ha negado alguien esta relación? ¿Llewellyn? ¿Kelsen? ¿Hart? ¿Dworkin? La relación entre ambos es tan reconocida que resulta asombroso considerarlo un descubrimiento (ibidem, pág 304)”.

Kennedy lo dice en: La educación legal como preparación para la jerarquía

 En su texto: «Creando Derechos» KENNEDY afirma que el juez debe estar inquieto ante la normatividad positiva regular, superando el método dogmático legislativo, de allí que nazca la teoría de la adjudicación (intervención sobre el terreno) de KENNEDY, atacando esa neutralidad, por ello es que no concibe y se aparta de los postulados de HART (lo de la práctica judicial, le parece falso), DWORKIN y con mucho más razón de KELSEN (al estar atado al derecho también es falso), porque para KENNEDY los casos fáciles y difíciles no son como se planteaban en el debate HART-DWORKIN, porque puede que sea el caso fácil para unos, o para estos, pero para el no o para otros difícil. Entonces, la cuestión no es que sea difícil o no, porque puede existir una sola regla que determine que así deba ser; aparentemente no es difícil, pero lo importante aquí es la justicia, si es justo o no aplicar dicha norma. Es decir, se debe llegar a una sentencia que se tiene que llegar, no importando los demás factores del status quo o institucionales, siempre en búsqueda de la igualdad social o de esa llamada: “justicia social”, mejor dicho, el juez primero moldea la sentencia a lo que quiere llegar y después se demora justificándose; diciéndolo de otro modo, ya sabe (este) lo que va a hacer cuando se le presenta un caso “ya sea fácil o difícil” y lo resuelve en 0.7 segundos y lo justifica en dos meses, para darle la “racionalidad” que se merece, siendo que esto es fascismo jurídico puro y duro, de tal forma que acomoda a lo que el juez cree o el operador jurídico crea de tal forma para: “ayudar a la sociedad o a los más necesitados”  (ver, aquí, pág 161 y 162) como para no mencionar solamente al juez, sino ante cualquier funcionario del Estado que tenga las facultades de fallar; y no hablemos de las justificaciones que reciben a partir de ir en contra del derecho, por recibir prebendas, sino de su ideología, de cómo debe ser el derecho. Y esto es lo que critica abiertamente GARCÍA AMADO, CALSAMIGLIA y TAMAYO JARAMILLO, llamándolo el “nuevo derecho” o el “decisionismo” (en este último), donde estos “jueces progres” se arropan como ya hemos dicho ut supra en la supuesta “racionalidad” para buscar una sentencia adecuada a sus posturas fascistas, y todo esto lo hacen a partir de las herramientas que les ha dado el neoconstitucionalismo tales como: el test de razonabilidad, la ponderación, el test de igualdad... y no quiero decir que sean malas estas herramientas per se, sino que se han utilizado como acicate para poder cometer sus fechorías jurídicas, mejor dicho, aquí la discrecionalidad se ha convertido en arbitrariedad más no en arbitrio iuris.

Kennedy lo dice en: La educación legal como preparación para la jerarquía
El razonamiento jurídico no debe generarse de manera aislada, puramente normativista, sino que debe incluir las dimensiones sociales, política, entre otras. En esto estamos de acuerdo, además apoyamos a KENNEDY en que se debe superar ese modelo conservador, ortodoxo que vivimos hoy en dia, pero no podemos pretender superar un modelo conservador, para colocar otro que es el progresista, que es aún peor a mi juicio. Aquí la cuestión es liberalizar las instituciones para que las personas sean dueñas de sí mismas y puedan elegir dentro de la competencia. Otra cosa que rescato es la idea de ser crítico y no dejarse mangonear por los profesores o académicos a la hora de que te digan algo, ser disruptivo, iconoclasta, inquieto; lo que si no estoy de acuerdo es que al decirle a los estudiantes que deben llevar sus afectos morales y políticos a la juridicidad, se este transmitiendo un mensaje subliminal, ya que esta red o movimiento es totalmente progresista; este lo es, y cuando le preguntan sobre cuestiones de la sociedad se nota la ideología, por ello el estudiante no va llevar un viviente factor político ideológico a los estrados porque sí, sino que van a estar tomados por estas ideas, que se están transmitiendo; entonces, no es cierto que se este liberalizando y pensando como quiera, o sino vean no más las escuelas de derecho o nuestras “H” (honorables) cortes y juzgados.

Kennedy lo dice en: ¿Son los abogados realmente necesarios?
La dogmática jurídica tiene discrecionalidad a la hora de interpretar el derecho y generar importantes cambios en los ámbitos jurídico y político-social. Ahora bien, el modelo político de estos teóricos jurídicos “críticos” no es en absoluto moderado, y dudo mucho que las personas no reaccionarían frente a estas interpretaciones tan progresistas y/o radicales como las sugeridas por este movimiento. Aquí la cuestión no se trata de construir una teoría deconstructiva, porque las demás teorías son constructivistas, formalistas, no creo, porque hasta los positivistas más avezados no se consideran ya como formalistas, y han evolucionado, pero tampoco es maltratar y socavar el derecho de tal forma de querer interpretar todo a su manera, porque llevan consigo una ideología totalizadora o bien mírese en los “grupos de litigio estratégico[5]” de estas universidades u organizaciones “sin ánimo de lucro”.


Como conclusión podríamos decir que como van las cosas, vamos mal, ¿este es el derecho del presente, que se convierte en futuro? Hoy en día las herramientas de este modelo neoconstitucional, están abiertamente afectando, tal como lo ha dicho KENNEDY como un virus, donde no se respeta instituciones del derecho ni el de la justicia, esta se lleva a través de ideas con el sueño de “mejorar” un mundo, que empeoran al menos desde el punto de vista cultural, académico. Esta corriente está hasta sin querer no solo en la Corte Constitucional, bien como estos querían sino en las otras jurisdicciones (siendo la jurisdicción una sola) como el de la Corte Suprema de Justicia, en materia penal, con su llamado neopunitivismo y ambages criminales redundantes, con el Consejo de Estado, en materia de contratación estatal, hiperinflando cada vez más la materia regulatoria y reglamentaria de contratación, también con las llamadas normas blandas del derecho administrativo, esto es sin duda cosecha de este mundo socialista legal o mas bien fetichista legal en el que vivimos, que no es para nada liberal, sino progresista y conservador, nos está llevando a la ruina, a la inflación, a los mismos destellos que el socialismo del siglo XXI, donde la escasez no de normas, sino de justicia y del derecho que se ha venido corrompiendo no gracias sino a pesar de la argucia malvada de estos operadores jurídicos y académicos con tal de buscar como sea esa corrección política-jurídica.




[1] Debo señalar que a lo crítico me refiero solo a la CLS, pero hay que advertir que existen otras escuelas críticas del derecho, tales como: (revuelta contra el formalismo), como la jurisprudencia finalista inaugurada por Ihering, la jurisprudencia de intereses (Heck), la «escuela del Derecho Libre) (Kantorowicz), la sociología jurídica de Ehrlich, la «escuela científica) (Gény), el pluralismo jurídico, (Gierke), la sociológica de Pound, realismo jurídico escandinvado de Ross, Hagerstrom, Lundstedt y norteamericano con Lelewelyn, Frank, Cohen… podríamos denominar a todas estas como escépticas jurídicas. Para más información ver, aquí, pág 87, dice Pérez Lledó: Los juristas críticos se declaran políticamente «de izquierdas», y obviamente la tradición marxista es para ellos un plinto de referencia ineludible.


[2] Sigue diciendo este mismo autor que la corriente de la crítica jurídica (principalmente la de origen francés) acabó extendiéndose rápidamente a España, Bélgica, Alemania, Inglaterra y Portugal. Ya en la década de los ochenta sus ecos retumbaron en América Latina, principalmente en Argentina (Carlos Cárcova, Ricardo Entelman, Alicia Ruiz, Enrique Marí y otros), en México (Oscar Correas), Chile (Eduardo Novoa Monreal), Brasil y Colombia (a través del grupo de juristas del Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos, ILSA). En Brasil, las discusiones acerca de la “crítica jurídica” y de la importancia pedagógica de la teoría crítica en el derecho adquirieron fuerza a mediados de los ochenta, gracias a la repercusión de los movimientos críticos francés e italiano, y a la iniciativa e incentivos de algunos profesores de filosofía y de sociología jurídica en diversas facultades de derecho brasileñas, como Roberto Lyra Filho, Tércio Sampaio Ferraz Jr., Luis Fernando Coelho y Luis Alberto Warat.


[3] R. Unger menosprecia los trabajos de la escuela de análisis económico del derecho diciendo que «cuando llegamos eran como el clero que ha perdido su fe y no obstante ha mantenido sus puestos». The Critical Legal Studies Movement op. cit. pág. 119.


[4] Otro reto importante según Calsamiglia es la oposición entre individualismo y altruismo. El individualismo se define como insistencia en definir y alcanzar los objetivos personales propios sin ayuda exterior. La esencia del altruismo reside en que uno no debería conceder más importancia a sus propios objetivos que a los de los demás. El altruismo nos ordena hacer sacrificios, compartir y ser benevolentes con los demás. Kennedy sostiene que las normas son individualistas y que los standards son altruistas. Es difícil estar de acuerdo con esta afirmación, pues existen actividades que no se pueden llevar a término sin un cierto grado de cooperación. Creo que las normas son relevantes más allá del individualismo. Tocar en un cuarteto, por ejemplo, requiere la cooperación de los cuatro componentes. Los intereses de los demás no son siempre contradictorios con los intereses individuales. La cooperación permite satisfacer preferencias individuales. Aquí no hay contradicción entre individuos y la colectividad. 307 Pero incluso si aceptamos la contradicción no hemos llegado a una solución del problema inicial. En realidad, Kennedy sostiene que el individualismo es malo porque los individuos deberían poder comportarse en contra de sus propios intereses. El punto de vista individualista mantiene que las personas son los mejores jueces de sus propios intereses. Kennedy es partidario del personalismo y sostiene que las normas paternalistas no deberían ser excepcionales. El problema entonces es quién debe determinar y quién tiene derecho a mandar sobre las personas. Kennedy debe apoyar algún tipo de argumento autoritario y totalitario: si no eres capaz de persuadir a la gente, entonces debes forzarla a ser libre y altruista. Este es el argumento de la dictadura que Kennedy parece apoyar a través de sus afirmaciones acerca de la irracionalidad de los valores individuales y de su promoción de un programa utópico del colectivismo sin jueces ni Estado. Los Criticals no están de acuerdo con las premisas del liberalismo. Creo que una de sus tesis principales la constituye el conflicto irreconciliable entre individuos y sociedad. Si este punto se mantiene, no existe posibilidad de diálogo porque las cuestiones que presenta el liberalismo son, desde el punto de vista de los Criticals, absurdas.  En otras palabras, creen en la posibilidad de un diseño de una sociedad con individuos que tienen derechos.  Los Criticals no sólo piensan que el paradigma liberal es inadecuado, sino que también argumentan que los liberales son inmorales. Según los CLS, o los individuos destruyen la comunidad o la comunidad destruye a los individuos. En ambos casos nos encontramos en el mundo de la utopía o defendiendo un acuerdo autoritario. O somos anarquistas, y entonces no contamos con reglas sociales, o somos totalitarios y entonces no existen los individuos


[5] ¿Qué hace un grupo de litigio estratégico normalmente? trabaja para asegurar la rendición de cuentas respecto de violaciones de los derechos económicos, sociales y culturales (DESC) por medio del fortalecimiento del acceso a procesos judiciales competentes y a recursos efectivos relacionados con los DESC (o sino vean esta pagina, aquí o aquí).