28 de junio de 2015

LA ABOLICIÓN DEL SISTEMA PENAL

Después de haberme leído «la abolición del sistema penal» (que contiene 125 páginas), comparto algunas reflexiones al respecto sobre el texto.
Principalmente  el autor precisa un argumento crítico frente a las teorías abolicionistas del Derecho Penal partiendo de la criminología crítica, de la que también hace parte y se hace entre ver como un seguidor de un DERECHO PENAL MÍNIMO (DPM), aunque no lo diga explícitamente.
En todo caso, para no extenderme en el bosquejo del libro, intentándolo precisar  en un escrito más adelante en este blog (Derecho Público), se puede decir que los autores (abolicionistas) tomados por MARTINEZ SANCHEZ,  son lo que normalmente conocemos tales como: HULSMAN, CHRISTIE, MATHIESEN, STEINERT, BIANCHI, no tan abolicionistas como FERRAJOLI (solo desde el punto de vista carcelario) o BARATTA (a largo plazo) acá en Colombia: FERNÁNDEZ CARRASQUILLA, PÉREZ PINZÓN; en Argentina BERGALLI y ZAFFARONI; en Italia PAVARINI, entre otros…
Resumiendo lo que dice el autor y las posturas abolicionistas podemos decir que las razones para abolir el problema del sistema penal son varias tales como:
  • “El Derecho Penal es anómico, ya que las normas del sistema no cumplen las funciones esperadas, no protegen los bienes jurídicos importantes ni más importantes, la teoría de la pena de la prevención general no se cumple, el efecto disuasivo no se da”.


  • “El Derecho Penal transforma las relaciones sociales en actos individuales, ya que toma actos aislados como delitos y otros no”.


  • “El Derecho Penal reprime las necesidades humanas, ya que el Estado y la sociedad no son capaces de restablecer, colocan el ejemplo de la cárcel, cuando entra y cuando sale es peor”.


  • “El Derecho Penal concibe al hombre como un enemigo de guerra, es visto todo el tiempo como un aparato militar”.


  • “El Derecho Penal defiende y crea valores negativos para las relaciones sociales, ya que los valores que predica con esos mismos valores ataca, con mucha más violencia”.


  • “El Derecho Penal se opone a la estructura general de la sociedad civil ya que los que imponen la pena no están legitimados para hacerlo, debiendo actuar las propias víctimas”.


  • “El Derecho Penal la pena que impone es ilegítima, porque solo lo puede hacer cuando hay acuerdo entre las partes y si éstas están satisfechas se habla de una pena justa antes no”.


  • “El Derecho Penal la prisión no es solo privación de libertad sino también lo privada del hogar, vivir sin la familia, amigos, sin relaciones sexuales, seguridad, sol, agua…”
  • “El Derecho Penal estigmatiza, así como cuando los criminales se marcan, viéndolo como un desviado de la sociedad”.


  • “El Derecho Penal sigue siendo una máquina para producir dolor inútilmente, ya que al aplicarse la pena no hay rehabilitación sino dolor y sufrimiento no transforma al delincuente”.


  • “El Derecho Penal no le interesa la víctima, solo está detrás de una verdad procesal, no de una verdad objetiva”.


Al dejar claro (resumidamente) algunos de las razones del porqué se apartan los abolicionistas de este sistema, el autor refuta dichas premisas diciendo que (en pocas palabras):
El abolicionismo se reduce hacia dentro y no hacia afuera, no hablan de la estructura de del delito (tipicidad, antijuridicidad, culpabilidad), desconocen la construcción de sistema liberales en que el hombre ha luchado en contra del totalitarismo, desconocen la realidad latinoamericana ya que casi todos son europeos, no saben nada sobre guerrilla, aparatos de poder, narcotráfico, terrorismo, escuadrones de la muerte,  así FERRAJOLI que es partidario de un Derecho Penal Mínimo expresa que los abolicionistas olvidan las ventajas que ha sido de tener un sistema penal, que de no tenerlo los daños habrían sido mayores que cuando no existiese, así las ventajas son superiores a los males que ocasiona.
En fin, los abolicionistas al crear un nuevo modelo sin ser tan precisos, pero en todo caso proponen un sistema civil, basados en la compensación (en la retribución, entendido en el término cristiano y no en el vengativo), basado en una justicia comunitaria, tales como los presentados acá en Colombia con los llamada justicia indígena Wayuu (palabrero). A lo que el autor critica todo esto diciendo que todo ha sido un fracaso igual que otros sucesos internacionales como la justicia de los vecinos (Chile),  justicia popular (Portugal), la contracultura de “christiania” en la experiencia danesa, comité de vecinos o de ciudadanos (EE.UU), todo ello tiene un error ya que se basa en sociedades primitivas que ya fueron superadas, por lo que siempre existirá esa venganza negativa, no se sabe que es lo malo o lo bueno, no se sabe las consecuencias del delito.
En ultima, no aceptan las medidas alternativas a la prisión, solo conciben la compensación (justicia civil o comunitaria) como la correcta, como también la conciliación, ya que esgrimen que se debe abolir el sistema penal totalmente o no se hace, porque si no se realiza seguirá siendo un control reducido de violencia punitiva sobre cualquier punto, y es una forma de relegitimación de la cárcel, algo que debe ser superado, son trampas en la que no se pueden caer, ya que el derecho penal es una guerra que no se puede humanizar .
Otro punto de los abolicionista es que vaya desapareciendo transitoriamente, como que se conciba una descriminalización de hechos y de derechos, como lo delitos sin víctimas primero, de creencias infundadas, considerar un hecho como delictivo después, sacar de competencia un delito y colocarlo como civil o como socialmente aceptado, cambiar los ambientes simbólicos y no solo se requiere cambiar las opiniones de las personas que se manipula por medio de la prensa sino también en la política criminal que está muy inflacionista, después la descriminalización de la cárcel (en su abolición) para después llegar del Derecho Penal Mínimo (paso intermedio) ideal para luego llegar a la abolición total del sistema (libertario total).
Por ahora solo se sigue con un programa de la no abolición inmediata, (pero como vemos y vamos va en su maximización), así los partidarios del Derecho Penal Mínimo ofrecen garantías iluministas, para evitar supuestos castigos injustos y arbitrarios, castigar a quien en verdad lo requiere, practicar funciones simbólicas (instrumentales) de pena,  para evitar la venganza privada (BARATTA), a la larga se sigue con discursos criminológicos y discurso prácticos para ir disminuyendo,  para lograr la “rehabilitación”, algo que hasta ahora no se ha conseguido.