9 de junio de 2015

¿FEMINICIDIO O FEMININAZISMO?: UNA POLÍTICA DE NUEVA DICTADURA




Al penalizar el feminicidio el Estado dice: "Defendemos los derechos humanos.... Y TAMBIÉN los de las mujeres" — Jose Graterol

En este artículo trataremos de abordar el tema del feminismo (reconocer los mismos derechos que el de los hombres) y de su conversión al feminazismo (reconocer más derechos que el de los hombres y superioridad, por el solo hecho de ser mujer), desde su punto de vista histórico-filosófico-cultural, para luego pasar al caso en concreto sobre el feminicidio, como aprobación de delito autónomo en el código penal colombiano.

I. FEMINISMO DESDE EL PUNTO DE VISTA HISTÓRICO-FILOSÓFICO-CULTURAL

Comenzando con este punto, debemos hacer una aclaración entre lo que es el femicidio y feminicidio, por tanto, el primero es el simple homicidio de mujeres (sin tener en cuenta la relación de género), y el segundo es el homicidio por el “hecho de ser mujer”, por ende aquí atacaremos el segundo concepto, que es el relevante; aunque muchas veces se ha llevado a la malinterpretación con estos términos, confundiendo el segundo con el primero y hasta relacionándolo como uno solo, de hecho la primera persona que aparece con esta palabra fue Diana Russell en 1976 en el Tribunal Internacional de Crímenes contra las Mujeres realizado en Bruselas en 1990, también adjudicado a Hill Radford (en el libro: Feminicidio. La política del asesinato de las mujeres).  

Podemos decir desde aquí, que el feminismo ha tenido varias olas dentro de su historia, hablamos de la primera época, la segunda, la tercera hasta llegar al feminismo de nuevo cuño... pues cada vez, estos movimientos se hacen cada vez más estatistas, nada que ver con lo que fue el feminismo, en el primer sentido, del feminismo racional; se podría hablar de la —desfeminización del feminismo—. Mucha gente por lo general cuando se refiere al feminismo le podemos notar una marcada relación con su ideología. Hoy en día esa persona que defiende el feminismo actual (mainstream), se le puede tachar de ser progresista hasta conservadora, antiliberal o de defender el feminazismo, pues el término y el movimiento feminista ya ha dejado de ser lo que fue algún día, un movimiento liberalizador de la mujer, por ello es que ahora se habla de teorías de la masculinidad o movimiento de los derechos del hombre, (tales como Ernest Belfort, aunque este era socialista, o el actual profesor Warren Farrell), según este último los sexos o géneros deberían ser equivalentes. Es decir, cree necesaria la pérdida de importancia de los papeles tradicionales de género (El feminismo de género puede definirse como la escuela de feminismo que ve a hombres y mujeres como clases políticas separadas y políticamente antagonistas y no debe ser así. En cambio, el feminismo individualista mira a hombres y mujeres y ve -primero y ante todo- seres humanos individuales con una humanidad común y compartida. Igual que hombres y mujeres comparten las mismas necesidades biológicas, comparten las mismas necesidades políticas: los mismos derechos y responsabilidades. En otras palabras… el mayor bien político para mujeres y hombres no deriva de su sexo, sino de su condición de seres humanos según palabras de McElroy) ha analizado el desequilibrio de poder entre hombres y mujeres, argumentando que favorece exageradamente a las últimas:

"El movimiento feminista ha hecho un trabajo excelente para liberar a la mujer de los papeles femeninos, pero nadie ha hecho lo mismo para los hombres".

Nos permitiremos decir que hemos perdido protagonismo en todos los campos, principalmente en el político; muestra de un botón tenemos esta ley que se acaba de aprobar que no es otra cosa que una fe del populismo no solo político que se ve en el país: Colombia, sino también del populismo punitivo, en pro de una clase de género. No solo se ve dependiendo en el sentido de penas punitivas más largas (como la pena de muerte, el 90% de los prisioneros son hombres en España), sino también en materia de custodia parental (por ejemplo en España casi más del 75% de la custodia lo tienen las madres, solo por ser mujeres, el 9% el padre y el resto compartida), educativa, salud, empleo (el 93% de los muertos son hombres en el trabajo), jubilaciones (en la edad), más alto grado de suicidio por estrés por ejemplo, como objeto sexual, en materia de servicio militar (batidas ilegales) tal como sucedió en Noruega, violencia de género que ha sido mimetizada, pero nadie tampoco cuenta los casos de hombres violados, por ejemplo en El Congo el 91% de los varones fueron sexualmente abusados por otros varones, cuando se trata de las víctimas femeninas resulta que el 59% fueron sexualmente agredidas por varones y el 41% restante por otras mujeres y ni se diga de los hombres violados en el conflicto armado colombiano (para saber más hacer click, aquí).



Si es claro, el feminismo primero o incipiente, fue el feminismo liberal, que nace a las puertas de la revolución francesa, y de las demás revoluciones del siglo XVIII (otros hablan del siglo XIII), donde se reclamaba IGUALDAD ANTE LA LEY y antes los tratos, más no superioridad de género, como ejemplo tenemos a Olimpia de Gouges con la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadanía, Poullain de la Barre, Betty Friedan, John Stuart Mill, luego podemos presentar a una gran liberal, y una de las primeras en hablar sobre este tema, sobre la Vindicación de los Derechos de la Mujer, nada menos que Mary Wollstonecraft (hasta el liberalismo clásico europeo); verdaderamente en esa época si existía una subordinación por parte del hombre hacia la mujer, por lo que único que reclamaban era un trato igualitario, tal como está última expresaba:

“Las mujeres no son por naturaleza inferiores al hombre, sino que parecen serlo porque no reciben la misma educación, y que hombres y mujeres deberían ser tratados como seres racionales“. Imagina, asimismo, un orden social basado en la razón.

De este modo, se fue consiguiendo derecho al sufragio (comenzando en Nueva Zelanda en 1853, en Colombia fue en 1954-1957 que fue estrenada con esta última fecha, pero en 1853 ya se había inaugurado, por medio de reformas liberales, exactamente con la Constitución de Vélez), derecho a poseer sus propios bienes (Ley 28 de 1932), es decir a su propiedad, a ocupar cargos públicos, a tener una educación (1933, podían ser recibidas como estudiantes con una reforma de Olaya Herrera), lo cual se le negaba; aunque en algunos países sobre todo de tradición islámica, se le niega todo esto aún, debido a su cultura arcaica. Obviamente, realizar todo una historia del feminismo nos llevaría a mucho contenido, por lo que solo nos referiremos al verdadero significado del feminismo, no a los otros tipos de feminismo que fueron mutando hacia el progresismo/conservadurismo o en pro de la mujer como objeto social superior, donde no solamente se tiene en cuenta a la mujer sino que estas se dieron cuenta que la opresión y patriarcado (relacionándose con la deconstrucción del lenguaje y del hombre, en términos de Derrida, se habla por ejemplo de la teoría del cyborg y de la teoría queer y siendo este un epíteto sin fundamento, es la razón por la que debe ser abandonado este neologismo) se daba también en varios factores tales como pasa con los burgueses, con la ecología (ecofeminismo), con el cristianismo, postmodernidad, anarcofeminismo (que hace en parte, no todo del feminismo libertario), feminismo radical, hasta se habla del feminismo cultural, feminismo de género, todo esto en contraposición del feminismo liberal, libertario e individual (ifeminismo) que es la vindicación del primer feminismo, se puede decir que no es de la tercera ola o del nuevo cuño, sino una continuación mejorada de la primera etapa del feminismo, del verdadero y parte del segundo. Todo lo contrario tal como lo explaya María Blanco sería una política de nueva dictadura, viendo al hombre como un sujeto desechable.  

Siguiendo a Wendy McElroy como representante del ifeminismo o feminismo libertario, esta, es una continuadora del verdadero feminismo, que nació producto de la revoluciones en aras de conseguir los mismos derechos que los hombres, en son de la IGUALDAD, no de la SUPERIORIDAD, esta esgrime junto con otras feministas de esta corriente, tales como: Christina Hoff Sommers, Sharon Presley, Cathy Young, entre otras..., que el feminismo no esta muerto y a lo que hay reivindicarlo nuevamente: DEFENDIENDO LOS DERECHOS DE LOS HOMBRES; posiblemente si McElroy hubiese sido colombiana se estaría oponiendo a la ley del feminicidio que hoy cursa en nuestro país, porque sabe muy bien que lo que hace esta ley es darle superioridad, prebendas a una clase de género más que la otra, sin tener en cuenta el punto de vista de la igualdad, que es lo que tanto defienden las feministas libertarias. Esta expresa que la segunda ola de feminismo fue la que borró del mapa la verdadera tarea del feminismo, y que ahora son los hombres, no las mujeres, los que protestan contra la discriminación sistemática contra su sexo, y por la cual esta de acuerdo con todo esto, menciona los ejemplos de los: juzgados de familia (en la que la dan preferencia a las mujeres), violación de hombres casi no se habla, preocupaciones de salud, no son tomados en serio en problema como víctimas de violencia de la mujer, y la lista puede continuar..., lo que el hombre reclama hoy en día, es lo mismo que reclamaba el feminismo de primera ola y que hoy reclama el feminismo libertario...igualdad ante leyes razonables… y un poquito de respeto.

Por último esta autora subraya, considerándose a sí misma como una feminista, sugiere la pregunta: ¿qué tipo de feminista soy para estar escuchando a los hombres y preocuparme por la justicia hacia ellos? A lo que esta responde:

“El típico activista de los derechos masculinos es el tipo de la calle –un hombre que ha perdido el acceso a sus hijos en un proceso de divorcio, el compañero de trabajo que ha sido falsamente acusado de acoso sexual, el vecino que es víctima de violencia doméstica pero es rechazado de los refugios que paga con sus impuestos porque es hombre... La mujer que defiende los derechos del hombre lo hace por un compromiso con la justicia, y una preocupación por la aplastante mayoría de hombres en nuestras vidas que son seres humanos decentes: nuestros padres, hermanos, hijos… nuestros amigos. Hablo también desde una preocupación política. Las primeras décadas del siglo 21 definirán las relaciones de los hombres. Y, como mujer y como feminista, quiero estar en ese proceso porque pienso que la “Justicia para los hombres” es la batalla más importante en nuestra sociedad hoy en día”.

II. DEL CASO EN CONCRETO

“Las mujeres deben dejar de apoyarse en un Estado paternalista y privilegios legales. Deben mantenerse en pie a sus propios medios”. — Wendy McElroy
Con respecto al segundo punto tenemos que se presenta un proyecto de ley ante el congreso que luego fue aprobado en poco tiempo (de un dos por tres), para condenar el feminicidio (lobby). Precisamente la que radicó el proyecto es una feminista, del partido del Polo y dirigente del Partido Comunista llamada Gloria Inés Ramírez; sabiendo que esta pertenece a un partido progresista-estatista, valgan las redundancias, no tiene un mínimo de aprecio por la igualdad de géneros sino por la superioridad de uno frente a otro. Ahora, haciendo un análisis anterior y viendo lo que hemos presentado, podríamos decir que este feminismo se patenta como feminismo de tercera ola o de nuevo cuño, es decir feminismo socialista progresista/conservador, donde lo que se presenta es el malestar de odio hacia los hombres, no en razón de la igualdad, sinceramente eso lo que es, como lo es el de tramitar un proyecto como este, que ahora es ley. George Orwell creo que se equivocó, ya que no es necesario un poder abusador para que las masas desate toda su ira contra el objetivo trazado.

La ley ‘Rosa Elvira Cely’, bautizada en honor al caso de una mujer en Bogotá brutalmente asesinada que causó gran conmoción nacional, que según cuenta el homicidio se presentó por el “hecho de ser mujer”, ¿pero es que las pruebas así lo demuestran? el perpetrador mató a su victima por el hecho de que este era un misógino y no gustaba de mujeres ¿es así? Pues no, leyendo obras como las de Arthur Schopenhauer o Otto Weininger (conocido como el último misógino) tenían cierta repulsión hacia las mujeres, es decir moral y hasta socialmente, pero nunca llegaron a matar a una por un hecho como estos (tal vez si lo hubiesen hecho, sería un feminicidio, por su condición de misógino). La exageración a la que han llegado los movimientos feminazis ha sido deleznable, han tomado un caso que ni siquiera es de feminicidio para poder patentar su odio hacia los hombres (misandria), buscaron el rabo de paja para poder hacer su política populista y populista punitiva, como decimos acá, metieron su respectivo mico.




Muchas feministas arguyen que la violencia contra las mujeres es de hombres, pues obviamente, si eso es lo que quieren aprobar con su política de odio, no va a ser de animales contra mujeres, sino de hombres contra estas, como también de mujeres contra hombres, hasta de hombres contra hombres y de mujeres contra mujeres. Según un artículo que me he encontrado indica que también se justifica la violencia contra las mujeres, cuando son cometidas contra las mujeres mismas, por lo que parece ser que puede haber feminicidio por parte de mujeres mismas, y es lógico, porque primero sucede un feminicidio con una mujer que con un hombre, pues la mujeres se terminan odiandose entre si, por cualquier cosa, y pues un hombre termina odiando a una mujer no por el hecho de ser mujer, sino por algún comportamiento o algo que les disgusta. No entrando a defender ninguno de los casos, lo que quiero decir es que en ninguna circunstancia hay feminicidio, y si lo hay es más probable que lo haya de mujeres frente a mujeres, no de hombre frente a mujeres, porque la cuestión inexorable para el feminicidio es el odio o la aversión a la mujer (como género) no por otra cosa; entonces, en la página 11 (de este artículo, aquí), expresa cuando las mujeres son perpetradoras de feminicidios o cómplices de ello.

También nos parece extraño que para cometer el delito de feminicidio se tenga que tener la calidad por lo menos de ex concubino, ex marido y no de una persona común y corriente, por lo que nos hace pensar que el delito o supuesto delito parece algo más pasional o emocional que razonable, parece que se castigara el uxoricidio, el parricidio, el infanticidio, adulterio, bigamia a la vez junto con el feminicidio, como si estuviese implícito; porque si vemos los casos de feminicidio todos o casi todos están relacionadas con parejas o ex parejas, entonces no se mata por el hecho ser mujer, sino por el hecho de ser marido o ex marido y que este subordinada a ella o discriminada. Y esto señores/as son las contradicciones de los términos feministas de nuevo cuño o de tercera ola y según el público en general esto no es un problema de género.

Si tenemos en cuenta el primer caso de feminicidio en Colombia no como delito autónomo sino como agravante, se dió en contra de Alexander Ortiz, imponiendo una pena de 23 años, que le dió muerte a Sandra Patricia Correa, según esta Corte (ver sentencia, aquí o aquí) se comete el feminicidio cuando:

“Se causa la muerte a una mujer por el hecho de ser mujer, cuando el acto violento que la produce está determinado por la subordinación (control) y discriminación (intimidación) de que es víctima, de lo cual resulta una situación de extrema vulnerabilidad”



La Corte coloca el ejemplo de la persona que dice que le pertenece y por tanto actúa con agresividad y asedio, para que esta no sea de nadie más, es claramente un homicidio por el hecho de ser mujer o por razones de género… ¿este es el argumento?

Es decir que no hay que cumplir con ningún elemento subjetivo concreto para cometer un feminicidio, solo basta con colocar en indefensión a la mujer (subordinación) y discriminarla, entonces, por el solo hecho de hacerlo se comete tal conducta punible sin tener en cuenta los móviles, no importaría la celopatía, la ira e intenso dolor, si en verdad fue cometido por el hecho de que esta era una mujer. Siguiendo esta lógica la condena en el caso de Samuel Viñas, tambien seria ¿feminicidio o femicidio?..., esto desconoce verdaderamente el concepto de feminicidio y femicidio, tal como lo indicamos arriba, porque si bien una persona mata a otra en estado de indefensión es una causal de agravación, pero no por el hecho de ser mujer, sino por el hecho de esa indefensión, a lo que la Corte ha hecho aquí es seguir con la misma lógica populista feminista del nuevo cuño (para ver más casos de “feminicidio” en Barranquilla del pasado, con tinte progresista, ver aquí).





Bien, se repudia el crimen contra Rosa Elvira, pero querer tener mayores penas supuestamente para controlar, castigar e intimidar a los supuestos perpetradores de mujeres, es una dictadura, pues si se pena debe ser en el mismo sentido, que cualquier otra persona, como homicidio igual que la de un hombre, en este sentido, digamos que exista un caso de feminicidio, aumentar las penas no va a solucionar nada, más bien las empeora, si quieren evitarlas, pues haga una campaña social en la comunidad, en la ciudadanía, asimismo, si cree que se le debe agravar, con la circunstancia de agravación del delito era más que suficiente, aunque tampoco estoy de acuerdo, ya tenían más que prerrogativas con eso, ahora no, ahora quieren obtener más prebendas de las que se tiene (perder la patria potestad, no conceder domiciliaria, ni rebaja de pena y oscilar entre los 30 a 50 años), porque arguyen que son un grupo minoritario a las que tiene que tener mayores derechos que el de los demás. Y así no es. Lo que más causa curiosidad es que sin existir el delito de feminicidio (Javier Velasco) es condenado a una pena de 48 años de prisión, aunque se había pedido 60 años, esto reafirma, que no se necesita de un delito autónomo para demostrar que una persona pueda ser condenada por “feminicidio”, a esto se le suma las mujeres quemadas por ácido, aunque el hombre también haya sido victima de estos sucesos, porque no importa ya que es hombre. Si revisamos, todo esto resulta paradójico porque de los 926 casos de ataques con ácido registrados en el país durante los últimos diez años, entre las víctimas hay 471 mujeres y 455 varones. Es decir, los hombres constituyen el 49% de los agredidos, pero apenas han recibido atención mediática o política. Alguien me dirá que quizá el caso colombiano sea diferente, pero que en el resto del mundo la mayoría de las víctimas si son mujeres. Sin embargo, no estoy tan convencido de ello. En Pakistán, país conocido por este tipo ataques, el 40% de las víctimas son varones, número similar al de Camboya. En el Reino Unido, las víctimas masculinas representan más del 60%. En Uganda son el 43% (p. 7), y en Nigeria el 60% (para más información pueden revisar este artículo, aquí).

Si tenemos en consideración el nuevo delito, la diferencia con el homicidio es (para más información ver, aquí):

1. El bien jurídico no solo será la vida, sino también su integridad, dignidad entre otros, es decir se amplía aún más la protección de bienes jurídicos, algo que va en contra de la subsidiaridad misma y fragmentariedad como principios rectores del derecho penal liberal.

2. En el delito de homicidio no se tiene privilegios, pues lo comete un hombre o mujer (sujeto activo indeterminado, aunque la norma este determinado subrepticiamente hacia el hombre), hacia un hombre o una mujer (sujeto pasivo indeterminado), en el feminicidio el sujeto pasivo siempre será mujer (sujeto pasivo determinado, aunque si seria por igualdad también se incluiría al hombre, pero no, ya que no son movimientos feministas reales, sino feminazistas).

3. Con respecto a la condición de ser mujer, es decir se le agrega un elemento normativo, y hasta subjetivo, porque no basta con saber que es una mujer, sino que también se tiene en cuenta ese fin, sino, no se concreta ese delito, se tendría que estudiar el entorno si la persona es misógina o no, para colocar el delito, ese es el juicio reproche que se debe hacer.

4. El homicidio será culposo y doloso, en el feminicidio siempre será doloso, no habrá delito culposo, bien porque si bien el doloso es un exabrupto, el culposo será una contradicción en términos doblemente.




Tomando la lógica de este delito autónomo, innecesario, ya no veremos solamente la elevación de delitos como el feminicidio, sino también del uxoricidio, sino que también se hablará de la renovación de delitos que fueron del pasado tales como: el adulterio o la bigamia, pues existe parricidio como causal de agravación, tal como lo existió hasta hace poco con el feminicidio, pero que ya no lo es, bien precisamente para darle privilegios a la mujer, frente a este delito, como todos sabemos, hasta depronto no solo se le dará privilegios por ser mujer, sino también por estar casada, tener hijos y estar soltera, quien sabe (de hecho están buscando que el feminicidio sea plasmado en normas internacionales penales).

Según la senadora Gloria Inés Ramírez, promotora de la iniciativa, entre enero y mayo de 2012 cerca de 500 mujeres han sido asesinadas en Colombia,  mientras que en el mismo periodo de 2011 se registraron 512 casos. En ese año, Medicina Legal realizó 17.000 exámenes médicos legales por abuso sexual. En 2010, según informe emitido por la misma entidad, fueron asesinadas 1.444 mujeres, de las cuales 312 (21%) eran amas de casa, 140 (9%) estudiantes, 88 (6%) comerciantes, 73 (5%) vinculadas al servicio doméstico, 34 (2%) trabajadoras sexuales, y de 396 (27%) no se tiene información sobre su ocupación.

¿Pero fueron asesinadas por ser mujer o por simplemente por ser seres humanos, tal como es un hombre, sin tener nada que ver el género?

Porque si es por el hecho de ser hombre, teniendo en cuenta la lógica feminazi, los hombres son los que más mueren no solo en cuestiones como asesinatos, sino en cuestiones de empleo, seguridad viaria, infortunios. Pero, bien digamos que no, porque cuando mueren muchas veces son perpetrados por los mismos hombres, entonces, las muertes tiene que venir de mujeres (aunque arriba ya demostramos que por una mujer también se puede materializar), aun así, la lista continúa, no solo en Colombia, sino en muchos países las mujeres han matado hombres, pero no creo que por el hecho de ser hombres, en algunos casos puede que si, como sucede igual con las mujeres, por el solo hecho de ser mujeres, pero siguiendo la lógica feminista de tercera ola si es así, es decir las mujeres matan a hombres, por el hecho de ser hombres, y estos no están buscando una ley que los proteja, les de privilegios, es más, debido a la gran ola de feminismo actual, el hombre ha quedado en desventaja y con una debilidad manifiesta frente a la mujer que lo ha que ha hecho es quedar por encima de este, para saber, solo tenemos que ver algún noticiero, o leer cualquier periódico de tu ciudad, por ejemplo:

En mi ciudad (Barranquilla) el día 5 de junio de 2015, hace pocos días su exmujer trato e intento quemar al hombre mientras este dormía con su hijo, y lo llego hacer, entonces, ¿este sería un caso de hombremicidio o tentativa de hombremicidio o masculinicidio? Y este es un caso reciente, pero permanentemente lo ves casi a diario, sino me creen, hagan click aquí. O vean esta otra aquí. Si nos vamos al plano internacional también no se salvan de tales magnitudes, por ejemplo en España en el 2007 fueron asesinados por parte de mujeres 30 hombres, y estos datos no me los invento, son cifras del mismo Ministerio del Interior de ese país, y si seguimos con los años tenemos que en el 2003, fueron 65, 2004 fueron 61, 2005 fueron 53, en el 2006 fueron 54; en cambio en el 2015 va la cifra de 29 mujeres... y la lista sigue.



Y todo esto lo sabemos, porque son cifras evidenciadas, que fueron denunciadas, pero estamos seguro que muchos de las maltratos psicológicos, emocionales que reciben de las mujeres no son denunciadas, ni mucho menos la violencia de género y no solo porque lo ven como algo inane o fútil, sino porque la sociedad piensa o tal vez tus amigos que vas hacer el ridículo, y te van a tildar de bobo, causando hilaridad en la sociedad, siendo que no es de risa, es de seriedad, bien como lo ha tomado el movimiento feminista hoy en día, por eso han llegado donde han llegado, implementado su dictadura populista.

Nuevamente, ¿debemos crear el delito autónomo de hombremicidio o masculinicidio y darles todas esas prebendas de “derechos” a las mujeres ?

III. CONCLUSIÓN

Podríamos decir que el feminismo actual esta muy mal planteado, se ha tomado como un movimiento progresista, estatizador, colectivista, arcaico y marxista cultural y hasta neoconservador, quiere vender una idea totalmente inoperante de lo que es el verdadero feminismo, quizás Mary Wollstonecraft  debe estar revolcándose en su tumba, porque eso no fue lo que quiso ella al haber iniciado un movimiento liberalizador de la mujer al mismo plano que el de la del hombre; todos los feministas liberales/libertarios estamos descontentos, por ello se habla tal como indique arriba de una —desfeminización del feminismo—, por eso es que nosotros debemos hacer el pare, y decir que esto debe cambiar, esto no puede seguir así, la supuesta política de género, lo que produce es más distinción, lo mismo que sucede con las políticas de discriminación, que genera más discriminación en la sociedad, lo mismo pasa entre la relación hombre-mujer, deben verse al unísono no separadamente, no como odio de clases, de esto no se trata... como si de lucha de clases se tratara, sino de una misma clase integrada con base en la igualdad de derechos, pues si bien somos distintos lo somos desde la función biológica y natural del ser humano, pero no a partir de las cuestiones normativas; lo mismo sucede, con el religioso, homosexual, racista, tenemos las mismas condiciones, los mismos derechos, responsabilidades y obligaciones. Por tanto sería bueno que las mismas mujeres, e incluso las mismas feministas (reales) sean las que estén a favor de los derechos de los hombres que ya han sido conculcados, buscando precisamente la igualdad de género, que ya se ha perdido en el ocaso. La feminista McElroy expresa precisamente que las mujeres son individuos y todo lo que debilita los derechos individuales basados en una humanidad común daña tanto a los hombres como a las mujeres. Por eso es que se debe buscar esta oportunidad, porque sino esto seria nuevamente una nueva dictadura, pero ahora no económica, ni política, como ya bien ha pasado sino una dictadura de género, tal como está sucediendo.