21 de septiembre de 2014

NI MARX NI JESÚS




Editorial emecé, Buenos Aires, 1971.


“La revolución por la información es a la vez una revolución política y una revolución intelectual”.

(Jean François Revel) 



Por, Mario Felipe Daza Pérez. 

Revel en su texto Ni Marx Ni Jesús expone ya su tesis sobre el liberalismo, y nos parece importante ya que en este libro abandona su pensamiento socialista (año 1969 a 1970) tal como sucede con los grandes pensadores que se dan cuenta, de la aberrancia de esta, y cuando hablamos de aberrancia, hablamos del socialismo autoritario aquel que denominan “científico” claro, que de científico no tiene nada. Este texto fue de gran éxito mundialmente.

El título de la obra se llama, tal como lo hemos dicho: Ni Marx ni Jesús pero que nada tiene que ver con este último, (casi nada, es más bien un eufemismo o un calificativo para destacar algo “espiritual” a lo revolucionario). El autor expone al menos 10 capítulos sobre —revoluciones, pero hace una crítica (intelectual) de refutación hacia estos, que indudablemente nunca consiguió nada. Entonces la cincos condiciones de una revolución según este autor deben ser:

Critica  de la injusticia, critica a la gestión o de la eficacia, critica del poder político, critica de la cultura y critica de la antigua civilización como censura o reivindicación de la libertad individual.

El autor se pregunta cuales será esas supuestas revoluciones: ¿desarmar y poner fin a las guerras? ¿Igualar los niveles de vida? ¿Proteger a la población de un plan único de educación y desarrollo?

Dentro del contenido de 223 páginas Revel, critica al socialismo y a los partidarios de este, bien como lo hace en la mayoría de sus libros (1969 en adelante), cree que hay una confusión y de equívocos en estos. Ninguno de ellos puede tomar a la URSS como revolucionario y por tanto tomarlo como modelo, porque no les sirvió, por tanto como no sirvió, eso no fue socialismo según estos progre, tal como lo fue la “revolución francesa” de 1970  de la cual fue imposible. Esta idea del cielo y la tierra es una invención (revolución) es una neurosis política, revolucionar es crear comportamientos nuevos, o al menos interpretaciones nuevas.

Lucro es ganancia de una empresa, crecimiento es la ganancia de una economía. Indiscutiblemente, el hecho esencial de la historia humana desde el Neolítico, ha sido, en el curso de los últimos siglos, el pasaje de las economías estáticas a las economías de crecimiento. Por ello, todo sistema económico que se muestre incapaz de asegurar el crecimiento queda descalificado históricamente. Tal, el caso de los países socialistas. Lo lamento, pero es así.

¿Basta entonces, con el crecimiento? ¿Es la panacea? No, desde luego. Se trata de un absurdo igual al de la madre que diga: “Mi hijo crece X centímetros por año, así que no tengo que ocuparme de otra cosa”. El crecimiento es una condición necesaria pero no suficiente. Sin él, nada puede hacerse y lo que partir de él puede hacerse resultara bueno a malo (Revel, 57).

Los países del tercer mundo (subdesarrollados) que estos países son gobernados arbitrariamente a lo que conduce inevitablemente al encadenamiento: incompetencia, dictadura, corrupción, golpe de estado, depuración, dictadura reforzada, incompetencia agravada, crecimiento del subdesarrollo, como también estos países buscan sus raíces y se hunden cada vez más y colocan el freno a todo progresión: religión islámica, organización tribal en el África negra, régimen de castas en la India…

El freno cultural aumenta la dificultad de luchar contra la supernatalidad lo que pone a la tasa de crecimiento demográfico por encima de la tasa de crecimiento económico.

También el nacionalismo arrebata a estos países el espíritu crítico y los lleva a atribuir su regresión a complots, este nacionalismo (malo) conduce a la xenofobia y el racismo, se transforma en una barrera para el desarrollo y eventualmente obliga a conceder compensaciones militares a los fracasos económicos lo cual agrava. Limitarse a bautizar como socialismo a este nacionalismo no basta para tornarlo constructivo. En síntesis, una revolución en el tercer mundo es imposible sin despegue económico y ese despegue económico es imposible sin la ayuda de un país desarrollado que sea auténticamente revolucionario, pero toda revolución es una invención. Por fin el nacionalismo y el folklore la desnaturalizan.

La mezcla más contrarrevolucionaria que pueda existir en el tercer mundo es la del pasatismo y el socialismo. Juntos perpetúan el estancamiento económico mientras justifican la dictadura política.

El problema del socialismo en el mundo de hoy no parece consistir, en definitiva, en como instaurar el socialismo para hacer la revolución, sino como el socialismo  y a pesar de ello hacer la revolución, tal como la asombrosa variedad de socialismo africanos: socialismo padmoriano, socialismo negritud de Senghor, socialismo espiritualista de Kofi Baako, socialismo austeridad de Nyerere, todo esto recubre un conservadurismo profundo. Entonces el subdesarrollo se sitúa, entonces en el encuentro de dos causas: el bloque estructural y la colonización (Revel 64-69).

La revolución mundial debe ser entonces precisamente liberal al individuo de la esclavitud cultural que lo ata al grupo donde el azar lo ubicara. Que en la mayoría de las veces o casi siempre les es impuesto a los individuos. Desde el momento que el Estado no es sino una máquina para conservar el Estado, poco importa su origen: de todas maneras es totalitario y por lo tanto, reaccionario. Es erróneo imaginar que el stalinismo es una traición al leninismo. Ni Lenin si hubiese vivido, ni Trostky si hubiese estado en el poder habrían actuado de modo diferente a Stalin: todos sus textos, todos sus actos, todo sus discursos entre 1917 a 1924 constituyen la práctica y la teoría de una dictadura staliniana. Lenin y Trotsky parten del principio de que ellos son los mejores intérpretes del pensamiento popular que el pueblo mismo: “El Partido es el “único capaz de agrupar, educar y de organizar la vanguardia del proletariado y de todas las masas laboriosas, vanguardia que es la única fuerza en condiciones de oponerse a las inevitable oscilaciones pequeño burguesas (Lenin, El X Congreso del Partido, marzo de 1921) — (Revel, 74)

Un siglo de historia demuestra que las democracias capitalistas pueden evolucionar hacia el socialismo en mayor medida que los regímenes socialistas pueden evolucionar rumbo a la democracia. En otras palabras, el pasaje de la democracia política a la democracia económica es posible no lo es el pasaje de la democracia económica por lo demás puramente teórica y nominal a la democracia política, En fin, la ausencia de democracia política destruye las condiciones mismas de la democracia económica. En definitiva, la segunda revolución mundial no puede sino estallar en los países que consiguieron democracia política (Revel, 93).

La libertad no es solo ese lujo para los burgueses que describen falsos discípulos de Marx y los verdaderos discípulos de Marcuse: la libertad es, o debiera ser, el oxígeno de la civilización socialista. No les interesa saber si la economía socialista intrínsecamente es inferior a la economía capitalista y nada podemos aclarar porque nunca se aplica a una economía socialista. Y si hay fracaso práctico es porque una oligarquía que se reserva el monopolio de la decisión no se puede hacer nada, en suma si hubo fracaso y todos los analizan, coinciden al mismo análisis fue por:  «razones políticas».

“El único socialismo posible es el “socialismo científico”, no en el sentido en que Marx y Engels entendían esta expresión, sino en el sentido de que solo una sociedad donde la ciencia es activa puede volverse socialista”.

Es que es erróneo imaginar a los países comunistas abriéndose progresivamente a la democracia luego de haber consolidad las base del socialismo, pues por el contrario cuanto más persiste la dictadura más frágiles se tornan esas bases y entonces más necesaria es la dictadura. El concepto de liberalización no puede sino aparecer en las civilizaciones políticas. (Revel, 99)

Revel era un crítico constructivo de la democracia decía que:

“La diferencia entre un gobierno autoritario y un gobierno democrático es que bajo el primero únicamente los hechos tienen la palabra, y por ello hay que esperar las catástrofes para reconsiderar la orientación; bajo el segundo, en cambio, es posible anticipar intelectualmente las catástrofes y declarar la bancarrota a tiempo” (Revel, 100).

Revel, en contra de ese hombre nuevo (revolucionario) decía:

“La revolución consiste en transformar la realidad. Los verdaderos contrarrevolucionarios son quienes, en nombre de una fantasmagórica pureza revolucionaria desdeñan cualquier transformación, con el pretexto de que no es completa y de que se produce “en el interior del sistema”. En tales condiciones habría que ver rechazado siempre las transformaciones.  (Revel, 103)

La violencia no tiene ningún carácter revolucionario o contrarrevolucionario. Han sido más violento las armas en manos en contra de la revolución, sirvió más para reprimir u oprimir que para liberar, los ejemplos (de extrema derecha) del fascismo italiano, nazimos alemana y franquismo, son ejemplos de ello, se valieron del terrorismo, del legalismo (positivismo). Entonces lo que pretendían estos eran cambiar la realidad por medio de revoluciones, claro está infructuosas. Es falso hablar de violencia para llegar a la revolución como a la contrarrevolución. Y hay formas de no violencia que son más brutales que la violencia, tales como las que ejercía Luther King,  como la boicotear los transportes es mucho más violento que abofetear a un vigilante en la plaza de Concordia, en el mismo sentido esta la violencia derivada de la política, que no son disparos de armas pero si trampolines legales para buscar lo que se quiere. (Revel, 109)

Cuantas más democrática es una sociedad más fácil le resulta a la violencia manifestarse, pero más difícil es conferirle una eficacia revolucionaria. Cuanto más elevado es el índice de la tolerancia, es decir cuánto más formas de oposición prevé y autoriza la ley, más bajo es el rendimiento político de la violencia ilegal. En tal sentido hay más espíritu revolucionarios en los Estados Unidos de hoy, incluso en la Derecha, que en el resto del mundo, incluso en la Izquierda  (Revel, 116).

Revel luego de hablar de las revoluciones, habla del antiamericanismo, dentro de esa revolución de derecha e izquierdas, mientras que el primero sufre por no ejercerlo el, y no por la hegemonía el segundo, que son móviles distintos, trata de explicar la ausencia o el descalabro de las revoluciones en su propia sociedad. Entonces el imperialismo de USA sirve de excusa tanto al nacionalismo humillado como al socialismo decepcionado. (En este sentido podemos ver que Revel está en contra de la derecha e izquierda) Por ello trata de colocar un análisis intermedio entre esa actitud pasional que existe entre el antinorteamericanismo y el pronorteamericaminsmo.

Los revolucionarios norteamericanos no solo quieren distribuir mejor la torta, sino que quiere otra torta. Ello produce en particular el fenómeno inédito en la historia: la rebelión interna contra las orientaciones imperialistas de la política exterior (Revel, 142).

Una de las muestras más ingenuas ideas preconcebidas es la identificación repetida hasta la saciedad de la propaganda política con la publicidad comercial. Si el Estado puede cómodamente  manipular la opinión es porque es el único que está a cargo de ella, cualquier contrapropaganda demuele en un día lo que se construyó, en veinte años. Por el contrario entre más diversificada es una información más se reduce el impacto audiovisual. En una civilización pluralista es inexacto que un programa de televisión puede desviar a la opinión pública. (Revel, 146)

Enumerar los remedios para “los males actuales de la humanidad” es formular el programa de la revolución que ella exige; eliminación de las guerras y las relaciones imperialistas  mediante la eliminación de los Estados y de la noción de soberanía nacional, indispensable para alcanzar toda posibilidad de dictaduras, igualdad económica y educativa,, regulación de natalidad, conseguir las libertades civiles, ideológica, cultural moral, para asegurar el bienestar individual este programa utópico es necesario para nuestra supervivencia. Se debe conseguir la prosperidad económica y tasa de crecimiento continuo (sin ambas, en cualquier proyecto revolucionario es puro humo) así se consigue competencia tecnológica nivel de investigación fundamentalmente elevado culturalismo, es así como Revel aboga por libertades económicas y civiles (Revel, 170). Entonces, las mejores posibilidades de conseguirse una revolución importante son ofrecidas por condiciones dentro de la cuales las fuerzas del cambio encuentran ante si una amplia benevolencia constitucional  que les permite conquistar mucho terreno sin llegar a la guerra civil propiamente dicha (Revel, 171).

Este margen constitucional, o sea, la libertad, existe en los Estados Unidos más que en otro país. Es lo que paso a tratar para después examinar los principales cambios de fondo que permite florecer. Porque en definitiva, las revoluciones no son hechos que fabricamos, sino hechos que interrumpimos o que dejamos que se produzcan. (Revel, 172)

Esta superioridad respecto a los USA es tan extendida que hasta los de izquierda de buena fe, más convencido se siente tentado de defender la causa, aunque solo sea para hacer comprender mejor la originalidad del movimiento revolucionario que se empeña contra esta misma (paradoja) , falsas revoluciones socialistas  que se convirtieron su derrota en totalitarismo, por ello la segunda revolución ha sido un fracaso, la primera ha sido mejor aunque haya sido causada por la derecha conservadora está bien posicionada, está bien instalada en palabras de Revel.

Hacer una revolución no es destruirlo “todo”, sino destruir lo necesario, que no es lo mismo en dos sitios ni en dos momentos. La tesis opuesta dispone de un solo teórico coherente, aquel que decía somos barbaros y queremos ser barbaros. Es un timbre de honor. Nosotros rejuveneceremos el mundo. El mundo actual está cerca de su fin. Nuestra única tarea es asaltarlo (Hitler), (Revel 182-3)

Quizás el capítulo más importante del libro sea el último, y por ello el título del libro llamado: Ni Marx ni Jesús. Es más bien una crítica a lo que llaman los conservadores: «el marxismo cultural».

La metamorfosis de las costumbres, la revuelta negra, el asalto femenino contra la dominación masculina, el rechazo juvenil de los objetivos sociales, la adopción de métodos no coercitivos de educación infantil, la culpabilidad de la pobreza, el creciente apetito de la igualdad, la eliminación del principio de la cultura autoritaria en beneficio de una cultura diversificada , el desprecio por el dominio del poderío nacional, han adquirido tamaña fuerza los grupos de protestas como ningún otro grupo unidos por lazos con los demás. Tales como Gay Libertarian, Liga de Mujeres, La Comunidad Homosexual… una revolución de costumbre, revolución cultural por ende política.

Muchas de estas revoluciones fracasaron sin duda porque entre otras razones se limitaron a un solo dominio, político, económico y no supieron engendrar al hombre nuevo el único capaz de dar sentido a las instituciones nuevas o a la nueva economía. Todo ello confiriéndose un valor político al movimiento hippie aun cuando los hippies no quieran “hacer política” (una contracultura) que no solo alcanza  a los jóvenes bajos, sino también burgueses, jardineros, camareros, plomeros, soldados, jefes de publicidad, aviadores, planchadores… Erotismo, drogas, pelo largo, barricadas, adoquines, cocteles molotov, guerra callejera, el diablo ese propio hijo, ese hijo que posee todos los rasgos de Lucifer: priápico, hirsuto e incendiario, el hippie encarna todos los pecados (Revel, 192)

No solo debemos buscar una revolución política sino también anti política sin la cual se seguirán creando Estados Policiales. La agresividad humana aparece como determinantes, más gratuito y mortal que la cusas sagradas en que se apoya y justifica, todo cabra pervertido, piensan lo hippies, sino se extirpa la raíz. Además los hippies tienen la ventaja de recordar a quienes aún dice la libertad está en la punta del fusil en un mundo que después de tantos siglos, repugna por la sangre vertida en vano, que su slogan es una arma vieja. (Revel, 195)

Ya se puede colegir que en USA hay una contracultura, una contra sociedad caracterizada por la igualdad de sexo, edades, razas, repudio de los vínculos autoritarios sobre  los cuales reposa toda sociedad jerarquizada por la fuerza y la arbitrariedad, la igualdad económica, educativa, todo ello para conseguir un “homo novus” asaz diferente del que habita en otra parte. La fuerza revolucionaria existe, dos sociedades, dos humanidades, cuyas ideas sobre el porvenir no son conciliables se encuentran ya cara a cara.  La clase obrera como vanguardia revolucionaria exclusiva lo cual es extravagante, esperan que la revolución venga del tercer mundo y los negros, en las huellas de Trostki, Guevara, Marcuse.  (Revel, 200)

A partir de la página 200 y siguiente es que se menciona la palabra Jesús para denotar, una crítica a la supuesta revolución hippie cultural, que quieren utilizar no solo el nombre de este, sino también de Marx para reivindicar cosas de un “nuevo hombre”, de la cultura de la droga, la homosexualidad, es una espiritualidad. Quizás a partir de esto, y por ello el nombre del libro, en que una nueva religión surgiría o estaba al porvenir, está por nacer. El ingrediente marxista y religioso, pueden encontrarse asociado en el marxismo zen o marxismo pop (cultural, marxismo cultural) Los jóvenes para los que Jesús es el mejor de los viajes, incitación en cambiar el trip (viaje) por Jesús.  Y los maoguevaristas se entienden a maravilla. Pero este acuerdo arriesga con hacerle compartir más a menudo la ayuda religiosa  que a las alegrías del poder. (Revel, 206)

Entonces, ¿podemos criticar al marxismo?, sí, claro que sí,  “el marxismo no teme a la crítica” si pudiera ser demolido por la crítica, ya no serviría para nada. Solo puede discutírselo en vano, porque es invulnerable.

Hasta hoy ningún imperialismo ha sido destruido, sino desde el exterior, por otro imperialismo, el beneficio por lo tanto fue siempre nulo para la humanidad. Constituirá un progreso entonces que sea destruido desde adentro y que el poderío sobre el cual reposa se aplique a otros fines. “El imperialismo sirve a menudo de chivo expiatorio para disculpar los fracasos económicos o las dificultades de la democracia” (Revel, 211).