26 de septiembre de 2014

EL ESTADO MEGALÓMANO (LA GRÂCE DE L'ETAT)





Para hablar sin ambages, el Estado hipertrofiado se convierte  en megalómano y la megalomanía es la antesala de la paranoia.

(Jean François Revel)


Por, Mario Felipe Daza Pérez. 



En esta obra Revel publicada en 1982, si bien reprime los gobiernos o los regímenes de socialistas, sobre todo cuando habla de Mitterrand (gobernante francés de 1981) también lo hace con los gobiernos o regímenes de derecha o conservadora, refiriéndose como la menos mala.

Revel advierte y da alerta que los franceses con Mitterrand que no votaron a favor del socialismo sino en contra de los errores de Giscard y afirma que el socialismo francés está llevando a cabo algo mucho más radical, un cambio de sociedad para lo que no está en modo alguno autorizado.

Pero, la parte más importante de este libro está en los últimos capítulos cuando habla en sí, del Estado Megalómano (que son el devenir de las nacionalizaciones y el dirigismo cultural —a lo que los conservadores llaman marxismo cultural) como también cuando termina con el capítulo de la lógica del sistema, que no tiene ninguna lógica, claro está, ya lo que está llevando a cabo este sistema es hacia la senda del Estado Totalitario, todo en contra vía de la voluntades de los individuos (electorado).

Tal como dice en este reseña que el autor Revel describe su obra con humor negro:

“Tal vez muchos vean El Estado megalómano como un libro acotado por fronteras físicas y culturales, debido a que se trata de una crítica al Partido Socialista Francés y al principio de la gestión de François Mitterrand como presidente de los galos. Pero quien piense eso está incurriendo en un error, El Estado megalómanoes una de las mejores críticas de cuantas se escribieron el siglo pasado al casi siempre manifiesto deseo del Estado, de cualquier país, por acapararlo todoEl Estado megalómano no es sólo una crítica al gobierno de Mitterrand en Francia, es una verdadera bofetada a los partidos izquierdistas de todo el mundo, es una patada donde más duele a la hipocresía de quienes teniendo a los pobres en la boca todo el tiempo quieren no sólo dinero sino poder ilimitado para hacer lo que les dicte su faraónica conciencia. Ojala los izquierdistas que en la actualidad tienen cargos públicos leyeran este libro; quizás le aprendan algo y sin duda verán en él su flaqueza intelectual y, desde luego, moral” (hacer clic, aquí).

Según el argumento corto que dan en Wikipedia es el siguiente y nos parece acertado:

“Revel utiliza el análisis de la realidad económica, social, política y cultural de su país como base para elaborar un duro ataque al socialismo. Argumenta que lo más grave del socialismo es que genera inevitablemente, por la naturaleza fundamentalista su propio proyecto, una politización generalizada de la sociedad civil donde el poder político empieza a excluir a la iniciativa privada -a la que se sataniza- y a absorber la economía, la información, la educación, y la independencia personal entregándolas al sector públicoSegún Revel, la propaganda socialista justifica esta "megalomanía" en nombre del bien común, y que el socialismo siempre fracasa precisamente porque no le importan las aspiraciones populares de bienestar social y económico sino la refundación de la sociedad, sacrificando el bienestar si es posible. Para ello la propaganda socialista evade fijarse en los resultados para fijarse en las intenciones "bondadosas" de su ideología.Usando el ejemplo de experiencias históricas previas, y del mismo PS francés, Revel concluye que todo partido o gobierno socialista, en sus diversas variantes e incluso si usa métodos moderados y democráticos, es totalitario en sus objetivos últimos. Con la única excepción de que estos renuncien a sus principios fundamentales”,(clic, aquí).
Y ahora, teniendo en cuenta la lectura del libro, pondremos también las citas que nos parecen las más importantes, con su respectiva cita.
Es de aclarar que en este libro Revel solo habla en contra del socialismo, del nacionalismo y del dirigismo cultural. Que todo ello evocaría al Estado Megalómano o paranoico (para ver un ejemplo de la versión argentina del Estado Megalómano, hacer clic, aquí).
El autor comienza a suponer que para un gobierno ser de izquierdas consiste en incrementar la felicidad de los hombres (humor negro). Apoyándose en esta suposición, un espectador inocente que observara un globo terráqueo podría sentirse inclinado a considerar de izquierda los países donde se vive mejor tanto del punto de vista material como en otros aspectos que ha hacen la existencia más soportable. La mayoría de las sociedades en las que vio mayor prosperidad y condiciones menos desfavorables para el desarrollo de los individuos son, les diría, las que, según la expresión habitual se les llaman: de derecha o conservadoras, mientras que por el contrario la lista de los países progresistas o socialistas figuran todos aquellos en lo que el pueblo es a la vez pobre por no decir miserable oprimido cuando no exterminado. Sin evocar los más casos más trágicos de ese “progresismo”  llamado socialismo. Quien quiera evitarlo deberá llamarse reaccionario, no deberá pues limitarse a desear la felicidad de los hombres. (Revel, pág. 12)

Claro está que hay regímenes de derecha que reúnen las condiciones que los mismos regímenes de izquierda que son tres: 

Bajar el nivel de vida, 

Aumentar la desigualdad y 

Restringir las libertades.

Pero también hay regímenes de derecha que no cumplen con estos requisitos y los socialistas la satisfacen completamente, entonces estos criterios para distinguir la izquierda de la derecha no dejaría de ser una falacia intelectual.

¿Qué se puede hacer?

Desechar definitivamente el prejuicio según el cual un gobierno pertenece a la derecha o al socialismo según los buenos o malos resultados que la acción de ese gobierno haya tenido para la mayoría de los ciudadanos.


Supuestos axiomas del pensamiento socialista según Revel:


Primero: es reaccionario juzgar a un gobierno por sus resultados

Segundo: el socialismo siempre es de izquierda, el capitalismo es de derechas. Este axioma fundamental no tiene nada que ver con el mejoramiento de la vida humana. Existen sistemas socialistas por cuya culpa se vive mal y sistemas capitalistas gracias a los cuales se vive menos mal. Los primeros son sistemas buenos que se han extraviado, los segundos sistemas malos cuyos accesos de euforia suenan a bueno y apenas consiguen disimular males incurables. Solo falta hacer admitir que los males de que sufre el socialismo pueden parecer más incurables aun.

Tercero: cuando el capitalismo fracasa, evidentemente la culpa es del capitalismo, cuando el socialismo fracasa, la culpa también es del capitalismo. (Revel, pág. 14-16)

En todos los países el socialismo siempre ha zozobrado o ha tenido que tergiversarse ante los ataques y las conjuras de la derecha. Se impone, pues, la vigilancia para desenmascarar tales conjeturas y para ello se cuenta con dos armas que siempre obrar prodigios en los comienzos de las eras socialistas. (Revel, pág. 40)

¡Qué paradoja!, los socialistas que siempre se han negado a que alguien establezca al menor balance de lo que ellos han hecho, que nunca aceptan que los regímenes, o las experiencias socialistas se juzguen por sus resultados, a menos que se trate de la impura socialdemocracia; los socialistas, que protestan vehementemente cuando alguien se atreve a buscar en los actos de un gobierno dirigido por ellos la aplicación de su naufragio que son maestros en el arte de descubrir siempre fuera de sus filas a los autores de los fracasos aculados por su gestión cuando han ocupado el poder; los socialistas, pues cuando se trata de los demás, se transforman en maniacos del balance, en obesos de la acusación, en fiscales puntilloso y acerbos de la responsabilidad integral de todo gobierno, sin admitir la menor circunstancia atenuante. (Revel, pág. 59)

Partido socialista, dueño absoluto del poder ejecutivo y del legislativo, no podrá decir, o al menos (porque intentara decirlo), hacer creer, que no ha tenido los medios para desarrollar su experiencia de acuerdo con sus concepciones. A no ser que se falsee las cifra y que se amordace a la información tentaciones a las que me niego a pensar que pueda sucumbir, llegara un día y este será una gran novedad en la historia del socialismo, en que el partido de Mitterrand tendrá que aceptar la responsabilidad de su actos y reconocerse en la consecuencias de su política. (Revel, pág. 60)

Ahora, bien, el propósito de los socialistas consiste, sin equivoco posible, en cambiar de sistema económico. Consiste en retirar lo antes posible la iniciativa, la decisión, la gestión de la economía a los capitalistas privados del país y a las empresas multinacionales, para entregárselas al Estado o a organismos cuyo estatuto aún no se ha precisado, pero que pertenecerán al dominio del poder público. (Revel, pág. 63)

El termino socialismo puede entenderse en el sentido general de sociedad de solidaridad. Tomándolo en este sentido, de cuando se escribió la tentación totalitaria que el mundo evoluciona hacia el socialismo. Las sociedad capitalistas han alcanzado un grado de desarrollo económico avanzado, únicamente ella han progresado de forma sustancial en el camino de la solidaridad social. El termino socialismo designa la supresión del capitalismo privado. Aunque que esta supresión como algo gradual sigue siendo el objetivo final. Conduce a la socialización de los medios de producción lo único que da un contenido y una coherencia a la doctrina socialista, tal como lo formularon la inmensa mayoría de los socialistas  y tal como se pone en práctica en los Estados socialistas. Esta segunda acepción es la que el partido socialista Francés reconstituyo en 1971 volvió a poner en rigor Y desde la llega al poder, muestran sus actos que se mantienen escrupulosamente fieles a ella. (Revel, pág. 65)

La realidad de la doctrina socialista francesa es que en su seno la corriente socialdemócrata desde hace diez años es muy minoritaria, pero ha perdido todos los debates, si la esencia de la socialdemocracia consiste en dejar la iniciativa económica al sector privado, para otorgar al Estado la función de la distribución de la renta nacional y garantizar la solidaridad. (Revel, pág. 70)

Mitterrand en las 110 proposiciones publicadas en 1981 ha escrito:

El capitalismo es malo, la defensa del lucro es la casa de la inflación y del paro, el gran capital, es decir, hoy en día principalmente las multinacionales, basta para explicar la miseria del tercer mundo y el escándalo de los niños que mueren de hambre. Se trata, de moralizar a la sociedad eliminando el lucro, (Ibid).  

El objetivo de Mitterrand solo muy accesoriamente es económico, para el ante todo hay que forjar una sociedad justa, según la entiende, reformar al hombre, vengar al pobre y castigar al rico, o al menos el dinero. (Revel, pág. 75)

Estas reflexiones no son insensatas. Pero adquirirían más valor si se enriquecieran con la observación de que el intervencionismo el Estado es parcialmente responsable del retraso industrial francés. Las nacionalizaciones carecen de toda utilidad práctica desde el punto de vista del control de la economía. Se insertan, pues en un vasto plan de carácter moral y político. (Revel, pág. 76-77)

En efecto el gobierno francés quiere desprivatizar la economía con objeto de escapa a la lógica del capitalismo, evitando al mismo tiempo el reproche de caer en una economía dirigista, administrada por funcionarios. (Revel, pág. 81)

Tanto las izquierdas como las derechas, tanto las monarquía como las repúblicas, siempre ha coincidido en el continuo reforzamiento del poder central parisiense. En realidad la idea principal de Mitterrand es en los dos casos reducir el poder del capitalismo, suprimir la propiedad privada delos grandes medios de producción y el intercambio. (Revel, pág. 83)

De esta manera, el neosocialismo francés propone así un socialismo de tercer tipo, que no será, según afirma, ni el comunismo totalitario, provisionalmente poco recomendable, salvo en el tercer mundo, ni la socialdemocracia, aún demasiado ligada al capitalismo, del que en resumidas cuentas viene a ser como una secreción sedante, pero esa redención moral es la vía marxista ortodoxa, pero ¿Cómo hacer que haya una sociedad civil del derecho de iniciativa económica sin que ello implique caer en el capitalismo de Estado?. Por eso es importante discernir, rasgando la cortina de argumentos económicos y sociales más o menos solitos y a veces engañados de los socialistas, la verdadera razón que hay detrás de las nacionalizaciones. Esta es la verdadera razón la lógica profunda que subyace a toda la operación de las nacionalizaciones es que los socialistas quieren construir una economía que se libere a un tiempo de lo que llaman la ley del beneficio de las leyes del mercado. Tiene que vengar su nueva economía a personas que aun solo comprenden el lenguaje de la antigua. Justifican, pues las nacionalizaciones argumentando que será el motor del relanzamiento o un campo de experimentación social o que van eliminar el paro. (Revel, pág. 84-88 y ss.)

Ahora como es sabida las desigualdades son mayores y más inmorales  en las sociedades pobres que en las sociedades ricas, pero también que se soportan mejor porque permanecen mas ocultas, ante semejante iniquidades hay que convenir en que hasta resulta inexacta la célebre expresión de que solo se socializa la pobreza. Las sociedades de penuria, más que las sociedades ricas, son sociedades de privilegios, sociedades en la que incluso sobrevivir es un privilegio.
Marx destetaba la división del trabajo, que según el mutilaba al hombre, y su corolario, el intercambio. Para el, pues, el horror supremo, la hidra caníbal, el pulpo que asfixia al planeta, y cuyo negocio rapaz lleva su bellaquería hasta rizar sus tentáculos, es el sistema global de intercambio, es decir, el mercado mundial(Revel, pág. 94)

Desde este punto de vista las nacionalizaciones adquieren su verdadero sentido y así deben verse para poder ser comprendidas. Son mucho más que un símbolo o una alegoría, a pesar de lo que a veces se ha querido creer. Al menos, si se quiere descifrar la alegoría, si se quiere tener una noción exacta de la verdadera función de las nacionalizaciones, hay que escuchar a sus padres, que nos exponen con franqueza no solo en qué consisten, sino adonde conducen: a la absorción del poder económico por el poder político. (Revel, pág.104)

El socialismo consiste en suprimir la propiedad privada en todo lo referente a la producción y al intercambio, y a socializar la decisión económica, es decir, a entregar su monopolio a los representantes de toda la sociedad. Cada cual es libre de decir, es decir no es eso, lo que no se puede es afirmar absurdamente que una economía completamente subordinada al poder público puede seguir beneficiándote de todas las ventajas del sistema de la empresa privada y respetar las leyes del mercado, (Ibid).

¿Cómo puede el Estado asumir en cantidad casi ilimitada nuevas tareas sin ensanchar al mismo tiempo su campo de acción y multiplicar sus agentes en la misma proporción?  Todo producto de un determinismo que se aloja en el corazón de todo socialismo y que engendra una politización generalizada de la sociedad civil. Para hablar sin ambages, el Estado hipertrofiado se convierte  en megalómano y la megalomanía es la antesala de la paranoia. (Revel, pág.111)

Descendemos unos peldaños cuando acabamos por decir en nombre de la salvación publica, esto es algo que puede pasar inadvertido tanto a los que lo deciden en una euforia moral, como a los que se someten en la resignación cívica. La intolerancia de las izquierdas es a veces más implacable que la de las derechas, que no obedece más que a triviales consideraciones de interés, mientras que la de las izquierdas aspira a salvar al hombre y tranquiliza aferradamente su conciencia con el sentimiento de su misión sagrada. (Revel, pág.112 y ss.)

Salvar al hombre, esta es la meta de los socialistas, no es el progreso económico y social o al menos un progreso entendido según los criterios de un método empirismo. Todo el equívoco estriba en que el socialismo es más que un sistema económico, un sistema político que exige para su implementación el sacrificio de la economía. En el tercer mundo los regímenes socialistas no son juzgados por la opinión de izquierdas de los pueblos ricos según los mismos criterios que los países capitalista medianamente industrializados, que han iniciado el despegue económico. Las izquierdas que nunca aplauden a estos últimos siempre aplauden a los primeros. Diciendo este es el que quita los pecados del tercer mundo. (Revel, pág. 114)

Es un error pensar que las nacionalizaciones solo son obra de los regímenes de izquierda y que caracterizan exclusivamente a las políticas de izquierda. Se producen en todos los regímenes en los que el Estado quiere poseer el monopolio o al menos el control global de la decisión económica y cultural no por el placer de ocuparse economía o de cultura sino para completar la organización políticas de la sociedad. También los fascistas son devotos de las nacionalizaciones. Es cosa sabida que Franco fue el mayor nacionalizador de la historia de España, lo cual explica el escaso éxito, al menos por el momento que tiene la cuestión de las nacionalizaciones del PSOE. La misma ambición de incorporar al Estado la mayor parte del poder económico animaba a Mussolini y a Hitler, contradiciendo las visiones sobrenaturales marxistas sobradamente conocidas, según las cuales estos dos dictadores aupados por el Gran Capital. (Revel, pág.115)

Hablando sin tapujos el posible fracaso de la política socialista conducirá al poder a no corregir esta política, sino a resolverse contra los que señalan sus fallos. Así pues la oposición lo que le interesa siempre es callar: después de la radicalización, porque ya no podrá hablar, antes, para no provocar la radicalización. (Revel, pág.116)

Los socialistas tienen un prejuicio el de que liberan todo lo que sustraen al dinero y confían al Estado. Una vez sentada esta premisa, se conceden a sí mismos sin problemas y sin mala intención un permiso de intolerancia, puesto que los que critican al Estado socialista, según ellos, están pagados por el dinero, imperdonable crimen que ya escapa a la discusión ideológica (Ibid).

El socialista va más lejos: dice que la mayoría siempre tiene razón y en consecuencia si según él, se equivoca, solo puede ser debido a que la engañaron unos enemigos desleales de los que conviene protegerla. Cuando el socialismo gobierna, atacarlo equivale, pues, a la misma democracia. Cuando otro partido que no es el socialista está en el poder, atacarlo es por el contrario practicar el juego democrático, que el adversario falsea cuando se niega a perder las elecciones. Estos razonamientos en los que son parientes cercanos los razonamientos tradicionales de los comunistas. (Revel, pág.122)

La base de la política socialista es la información a lo que pondrá fuera la esclavizada régimen de derecha y va a gozar de libertad gracias al régimen de izquierda ahora el poder y el dinero tendrá que respetar la independencia, esta es el principal enemigo de la información, por ello en este capítulo Revel habla de la información de Estado al dirigismo cultural (¿o al marxismo cultural?), (Ibid). 

La tutela del Estado en los medios de información debe aumentar, según la fase socialista del dirigismo, debe reforzarse puesto que es el único poder lo bastante fuerte para contrapesar el del dinero. El tránsito a la información de Estado se justifica así como la ayuda de argumentos democráticos. (Revel, pág.136)

El partido socialista debe luchar contra la coalición casi universal de los medios de comunicación manipulados directa o indirectamente por el capital y su ideología. Todo esto constituye no un atentado a las libertades según ellos sino una salvación publica dictada por él debe de hacer frente con toda claridad a la organización capitalista y a la lógica del mercado. (Revel, pág.138)

Los socialistas tienen la intención de ampliar aún más el sector público, porque por ahora estamos en la fase  de simple transición al socialismo y tienen además como veníamos antes el propósito de abandonar la economía de mercado. El Estado será el único empresario y único distribuidor en materia de televisión (Revel, pág.140)

Y en lo concreto que el discurso socialista, como buena, superestructura ideológica, que es, tiene la función de enmascarar, es que el Estado socialista tiende día a día apropiarse del monopolio de la información. Los oradores socialistas ofendidos por tan mezquina sospecho invocaron el testimonio del mundo entero y de su propia familia, dispuesta atestiguar que un socialista es el más tolerante de los individuo, el alma de la bondadosa con que uno puede llegar a topar. ¿Cómo que unos seres tan buenos puedan abusar de sus poderes exorbitantes que se le atribuyen con el objetivo de expulsar el dinero de Francia? Esos alegatos resultan jocoso. Ver unos marxistas defendiendo la preponderancia de la subjetividad individual como motor de la historia es un hermoso ejemplo de elasticidad de la conciencia humana. (Revel, pág.142)

En todas las épocas todos los políticos han sabido que uno de los mejores medios de confiscar el poder era confiscar la información. Conviene asimismo garantizar su perennidad en el poder y disponer de los medios para conseguirlo, de tal modo que después del periodo de transición, lleguemos al socialismo. Ello implica pues el mantenimiento del partido en el poder. (Revel, pág.144)

El Estado  se hace autor empieza la era de la cultura como pedagogía estampillada. Para comenzar, la educación no se nos ha ocultado, ha de consistir en inculcar a los niños el significado de la lucha de clases. (Revel, pág.144)
Gracias a Mitterrand se ha conseguido todo esto, si los socialistas quieren introducir la moral en la vida económica, es evidente que les parece superfluo introducirla en la vida política. (Revel, pág.176)

De todo eso se ha podido ver que el comunismo ha retrocedido pero que el marxismo ha ganado terreno. La tendencia mayoritaria de la izquierda francesa en los últimos años se ha hecho antisoviética, sin dejar de permanecer apegada a un socialismo netamente anticapitalista, de tipo estatificador e incluso colectivista. Semejante mezcla explica al mismo tiempo el retroceso del partido comunista y le hecho de que tal retroceso no haya beneficiado a los conservadores, sino a los socialistas: se ha llegado a un marxismo antisoviético. (Revel, pág.176)

Las nacionalizaciones efectuadas por la mayoría socialista que ocupa el poder tienen un objetivo político y no económico. La discusión se desarrolla en el plano económico no es más que un cortina de humo. Ya hemos comprendido que hay que tomar al pie de la letra es un cambio de sociedad, la ruptura con el capitalismo, la construcción de una colectividad de la que empresa privada quedara excluida o al menos arrinconada y en la que la influencia del capitalismo internacional, encarnado por las empresas apátridas y multinacionales serán aniquiladas, en pocas palabras, las nacionalizaciones están desprovistas de racionalidad si se las examina en sí misma, pero adquieren todo su sentido si pensamos en sus fines últimos, si comprendemos que son más que herramientas, el instrumento de la transición del socialismo. (Revel, pág.179)

¿Aceptarían los socialistas que los defensores dela economía de mercado se negaran a priori a discutir sobre el capitalismo tal como puede observarse, el capitalismo que existe, afirmando que solo se admite la referencia de un capitalismo ideal que nunca ha existido todavía y que propenden elaborar? Para ellos la injusticia, las desigualdades entre clases sociales entre países ricos y países pobres son una consecuencia de lucro. El lucro en sí mismo es inherente a la lógica del capitalismo privado. Si se suprime el lucro y ello solo es posible cambiando de lógica y abandonando el capitalismo privado se habrá liquidado de un solo golpe la causa primordial  de las injusticias de las desigualdades de la pobreza del tercer mundo y de la crisis económica. Este marxismo rudimentario ha sido refutado por toda la historia económica desde hace un siglo. Los países en lo que ha desaparecido la penuria y done han aumentado la igualdad de las condiciones sociales, son los que han sido enriquecidos por los efectos del capitalismo, incluyendo la agrícola. Los países en los que el por el contrario la economía han roto con el capitalismo. Nunca han despegado y si eran prósperos antes de la transición, se han empobrecido inexorablemente en relación a los países capitalistas de nivel comparable, (Ibid).

Por mucho que digan de forma además completamente gratuita, que el fracaso económico de los países socialistas se explica por causas extrínsecas o sobreañadidas al sistema, tales como la burocracia y la centralización excesiva o la planificación autoritaria, no deje de ser cierto que si la desprivatización de la economía contuviese en si misma virtudes curativas tan eficaces, a pesar de todas las torpezas produciría algún efecto bueno. Pero no es asi. Lo que la pantalla ideológica impide admitir es que el fracaso no se debe ni accidente ni a conjuras, sino a la lógica misma de sistema. (Revel, pág.181)

Finalmente, la tercera lección de los socialistas es negarse discutir el sistema abstracto que quiere imponer la realidad, cada vez atribuyen con mayor frecuencia sus dificultades a conjuras y adoptan medidas políticas más económicas para corregir los efectos negativos de su obstinación. Este es el modelo de que exista en Francia un verdadero peligro de radicalización y de intolerancia. El gobierno cada vez va hacer más responsable de sus problemas a los que se tomen la libertad de criticarlo. No le faltaran fiscales para sostener la tesis de que los fracasos o las lentitudes no se deben a la realización de la doctrina socialista, sino por el contrario a una aplicación insuficiente de la misma. Los electores habían oído repetir tan a menudo desde hacía años que la política de las derechas, por no decir su voluntad sádica de sumir al pueblo en la austeridad, eran las únicas responsables de la crisis, que están un poco escandalizados al comprobar que la llegada de las izquierdas al poder no ha producido por si misma el milagro prometido (Revel, pág.182-183).

Revel, termina diciendo que no acusa a ningún socialista en particular, porque muchos de ellos son amigos del desde hace tiempo. Pero la lógica y los apremios de los sistemas se ríen de los temperamentos y de las personas, (Ibid).

Los sistemas poseen su impulso propio, despliegan inexorablemente sus implicaciones, sin que la buena voluntad de los hombres tenga nada que ver con las consecuencias que se desprenden necesariamente de un principio, una vez esta queda sentado. (Revel, pág.183)