30 de abril de 2014

LA IMPORTANCIA DE LOS BLOGS JURÍDICOS (BLAWGERS)



Tomando de entrada mi página personal (Derecho Público), podría decir que la idea de iniciar el Blog fue cuando una agrupación de compañeros habían creado bitácoras para escribir allí sus pensamientos (en la Universidad Externado de Colombia) en el 2009. Estos mismos tomaron la idea de profesores de derecho y estos a su vez de otros en diferentes países. «El boom de la blogosfera» comienza aproximadamente a partir del año 2005 en adelante para el habla castellana. La idea de todo esto era crear un derecho accesible a todos y no solamente los abogados.
El cerco del blog se fue cerrando hacia el Derecho Sancionatorio, y a otros temas, pero siempre relacionados con el derecho. Las ganas de escribir, es importante; desarrollar el hábito propicio como forma de plasmar tus pensamientos, sintetizando lo que te gusta es lo que se busca. Contactar con personas que no conoces, interactuar con otros, es lo que se puede conseguir en tan poco tiempo. Cualquier cosa que uno lea en la prensa, escuche en la radio o vea en la televisión, son formas de entusiasmo para desarrollar cualquier tema/coyuntura en particular.
Tener un Blog es una herramienta esencial y complementaria para tu vida académica, como también para fomentar el conocimiento.  Esto es lo que llamamos «exhibicionismo intelectual», que no es otra cosa que mostrar lo que tú sabes a otros. Aquí la libertad de pensamiento y de expresión son vitales, puedes decir lo que quieres, lo que se te venga en gana (respetando el derecho de los demás). Es importante la voluntad (99%) y el conocimiento (1%). Lo que nosotros pensamos lo exteriorizamos, y lo transmitimos para que los demás vean cómo pensamos.
El mensaje debe ser el siguiente:
EMISOR debe transmitir conocimiento (el bloguero)  
RECEPTOR genera crítica, confrontación y recibe el mensaje
CANAL deja una retroalimentación
La educación a través de la red tiene muchas ventajas; ya que es una forma de educar, de aprender, una forma de adquirir conceptos desde la casa (homeschooling). No se necesita de muchos requisitos para abrir uno. Después que lo hayas creado puedes tomarlo como algo personal, ya sea para escribir para ti: poemas, cuentos, historias, lo que sea. O ya sea de forma social; lo importante es que no sea algo casual, sino habitual, tal como lo es la lectura, de la cual no se puede perder el hilo porque si no por tanto pierdes entusiasmo. Todos los blogs deben estar en permanente construcción, haciéndoles retoques, modificandolos por aquí, por allá, arreglando el aspecto formal y material de la página, y esta es una tarea ardua, espontánea y que se trabaja paulatinamente.
Por último, como consejo y conclusión podría decir que no nos debemos precipitar, porque no solo es un aporte que haces cuando publicas una nueva entrada en el blog, sino que también es un trabajo que le comunicas a los demás, a la sociedad..., ya que estas ayudando a otros a conseguir lo que ellos quieren, como fin propio.

23 de abril de 2014

ESTRATEGIA DE ORATORIA PRÁCTICA PARA ABOGADOS: COMO HABLAR EFICAZMENTE EN EL PROCESO CIVIL, PENAL, LABORAL, ANTE EL TRIBUNAL DEL JURADO Y JUNTAS DE COMUNIDADES DE PROPIETARIOS





Por, @mariodaza

Este escrito representa una reseña del texto tal como aparece en el titulo de esta entrada del autor Julio Garcia Ramirez, (editorial Colex, sexta edicion del año 2009). Todo ello se hace debido a la importancia que tiene el hablar frente a los demas y frente a la audiencias publicas en lo referente en los temas del derecho, ya que todo se ha venido oralizando, ya lo tenemos en lo laboral, penal, administrativo y ya viene en lo civil, por ello debemos estar preparados asi sea minimamente para afrontarnos a esta realidad. 

El autor nos habla sobre la primera estrategia que debe ser siempre y sin esto no seriamos nada es la preparación del tema de la mejor forma posible, así de mejor manera podremos ejercer la retorica, la dialéctica y podremos convencer o persuadir para transmitir con entusiasmo de esta manera desarrollaremos mejor la capacidad de reflejos, para responder rápidamente ante imprevistos.

Para ello es importante lo QUE decimos en un 20% pero mas importante COMO lo decimos en un 80%, si para bien es cierto que hablar en público es un arte, que no podemos soslayar que junto a la habilidad negociadora y del conocimiento hará posible una buena dimensión analítica para el abogado.

Todo esto se hace nadando, es decir practicando.

La ¨zona de comodidad¨ es un figurín que está inmerso dentro de nosotros, como una procrastinación, por lo que nos resulta muy cómodo no hablar en público y ese figurín se va aumentando sino contrarrestamos esa zona, ¿Cómo lo podemos hacer?, enfrentándonos, atacándolo por todos lados, impedir que se adhiere, haciendo aquello que no se quiere.
Dentro de esta zona cómoda puede encontrarse la expresión ¨no puedo¨ que es una autolimitación que debemos dejar atrás, deberíamos remplazar esa palabra por ¨yo soy¨, ¨yo si puedo¨

A todo esto le sumamos que si sabemos cuáles son nuestras fallas, si tenemos conocimiento, para la próxima vez se suele prestar con más atención y preparar mejor lo que habitualmente se hace para evitar caer en el mismo error.

Antes de decir una palabra, la comunicación no verbal va hacer importante, por lo que no siempre existe una posición neutra hacia nosotros, siempre va a ser negativa o positiva, por ello debemos procurar que siempre lo sea positiva, porque la cara, la forma de andar, el manejo de las manos, la manera de vestir son el reflejo del alma.

Para tener en cuenta en una comunicación no verbal es importante ante el juez una simpática procesal, que es esa simpática que se desarrolla en el despacho, y esa primera impresión que creamos, por ello debemos entrar al juzgado con seguridad, con gesto amable, ,mirada y con una buena sonrisa siempre, así buscaremos que nuestro alegato pueda llegar mejor y pueda ser mejor tratado, hablar con todo el cuerpo, con un estilo personalísimo, porque antes de decir una palabra siempre somos prejuzgados ya sea en sentido positivo o negativo pero nunca neutro.
Es muy importante la mirada hacia al publico

La mujer nota con mayor frecuencia que el hombre los mensajes no verbales del cuerpo y los gestos, por ello lo importante es dejar a una buena impresión dentro del auditorio, por ello nuestro cuerpo debe estar hacia adelante para crear seguridad y confianza, así con una buena argumentación y con unos buenos ademanes lo conseguiremos.

Dentro de los gestos y además se encuentran las manos pero como siempre juega los nervios, solemos jugar con los dedos, hacer el estilo del ¨jabonzillo¨ con las manos, para eso es mejor coger un bolígrafo por un rato y saberlo cuando hacerlo, pero no aferrarse tanto a ello, utilizar para enfatizar algo de algún aspecto de nuestro mensaje y después dejarlo en su sitio, siendo progresivo hasta dejarlo de utilizar lo menos posible. Es bueno también abrir las manos hacia arriba dando un toque conciliador o de invitación al acuerdo

En fin los gestos nos valoran mucho y nunca deja indiferentes a nuestro auditorio, o servirían para mejor nuestra argumentación o para todo lo contrario, depende como se utilice.

ANTERIORMENTE LO DICHO SIEMPRE DEBEMOS EVITAR:

El aburrimiento en el publico, para ello nuestros alegatos no solo debe ser lo suficientemente bueno, sino parecerlo, porque bien el publico o el juez está obligado a oír pero no a escuchar, por ello escucha lo que le parece interesante el resto lo desecha.

Que lean el discurso, y se hace por pereza, porque es complicado y difícil aprenderse el alegato, pero nunca hay que aprendérselo completamente de memoria, así se debería hacer pero lo más importante (con precisión y concisión), por lo que leerlo y de manera monótona (aburrido) tiene como resultado la indiferencia y hay que evitarlo.

Enfrentarse al juez, a la parte y al público, para ello es mejor ser posible y perder la batalla con esa persona que perder la guerra con el auditorio, evitando el ¨efecto del grupo¨, no tiene sentido hipotecar el poco margen de simpática procesal o grupal que podamos tener en caso de duda.

¿CÓMO TRANSMITIR NUESTRO MENSAJE CON EFICACIA?

Limitar a leer nuestro mensaje, debemos hacer un ejercicio de interpretación trasmitiéndolo con convicción, emoción, fuerza, dinamismo y sentimiento. En una batalla dialéctica es importante ya que ayuda a la consecución de nuestros objetivo, sobre todo el juicio de la prueba, por lo que el juez podría darle mayor valor incluso a las alegación de las partes.

Todo esto se desarrollo con se ha dicho con la mayor preparación, de la mejor manera posible, haciendo la mejor entonación, ritmo, pausas posible, es como si fuese un partido de futbol donde hay que hacer las mejores jugadas, pases, y goles para conseguir nuestro objetivo, por ello ir a los entrenamientos de los partidos en este caso preparase va hacer un punto importante para conseguirlo.

Cada vez que vayamos hacer una pausa, cambio de ritmo, acentuación… podemos poner un símbolo como cuando vamos a exponer despacio, exponer rápido, pausa corta, larga, subir el tono bajarlo, mirar al juez o al publico… (Repito preparar nuestros argumentos de esta forma nos ayudara a ser más convincentes), debemos prepararlo todo, cuando bajar el tono, hacer entonación, hasta cuando coger las manos. Aunado a lo anterior con una buena preparación ya sea memorizando los argumentos más importantes o preparación del texto de la forma en que queremos nos dará unos resultados sorprendentes.

El alegato o lo que se va a decir en público es importante por ello como hemos dicho es importante él COMO se dice del QUE se dice, pero en caso de los estrados se podría convertir en un 50% y 50% si es presentada una buena prueba documental

Debemos ser concisos en vez de ser breve que es lo que uno tiene que decir de lo que tiene que probar ya sea en un minuto o diez, así el alegato es:

El razonamiento que defiende la postura mantenida en el proceso, exponiendo los fundamentos en que se basa y las pruebas que la acreditan, impugnando a su vez los razonamientos de la parte contraria.

Por ello el alegato debe constar cinco partes. (Debemos completar estas cinco partes, porque sino seria como un castillo de naipes donde se cae todo, si llegare a caer uno)

LA PREPARACIÓN DE NUESTRA EXPOSICIÓN (se encuentra implícito el inicio), sin este entrenamiento no somos nada, porque cuando mayor sea su preparación mayor será su eficacia a contrario sensu en cuanto peor lo preparemos será la posibilidad de que fracasemos en su exposición.  (Este es el elemento más importante del alegato la preparación).

También es importante que ensamble y estructure, todo nuestros argumentos (sistemáticamente), para una mayor compresión. (Debemos hacer análisis de lo que está dentro de los alegatos)

El derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando, es claro que debemos preparar los alegatos y cualquier escrito de importancia con los suficientes días de antelación como para que tengamos más probabilidades de que nos surjan las mejores ideas, para plasmar los mejores argumentos que permitan ganar el proceso.

La verdad es que nos centramos en cómo y qué se va a exponer en nuestros argumentos y nunca al tiempo de la refutación de los argumentos contrarios, que debemos de intuir, haciéndolo con más frecuencia y preparándonos mas, tendremos la posesión del balón, en este caso de la audiencia o del publico en un 90% si no es más, para ello debemos estar preparado y tener la ¨capacidad de reflejo¨  y de las ideas que nos surgen de las mejores ideas producto de nuestro estudio y reflexión.

EXPOSICIÓN DE LOS ARGUMENTOS, (que se encuentra implícita los argumentos propiamente dicho y la prueba de cada unos de los argumentos expuestos) debemos estar pendiente primero que el auditorio o el juez nos escuche , aunque quiere solo puede quedarse con la información el 20 o 30% de una hora de escucha, solo tomara lo más importante, por eso debo elegir los argumentos base de mi alegato, como se hacía en la antigua Grecia lo mas sólidos se pondrán unos al principio y otros al final se intercalaran los más débiles. (Con una buena estructuración y orden del alegato)

Debemos probar cada uno de los argumentos expuestos y deben tener lo mayor calidad posible.

Por ejemplo ha quedado probado el hecho, por la documentación aportada por esta parte, en concreto por el documento numero, donde se acredita que, por el interrogatorio propuesto por esta parte, ha quedado probado el hecho por la testifical que el testigo X,Y o Z, ha testificado o contestado, así debe hablarse dando evidencia de toda clase para así evitar la contradicción en el auditorio o con el juez, es decir cuánto más probemos, menos dudas de que lo que decimos es cierto ¨flotaran en el ambiente¨.

LA CONCLUSIÓN, es como una buena postre, con un buen cierre de argumentación final seria delicioso, lo que la conclusión sirve para remarcar lo dicho, para no tener duda de lo que pretendemos en el fondo, se puede hacer en resumen, como conclusión, en definitiva, de la forma haciendo le ver la sentencia de los tribunales jerárquicamente superiores puesto que pocos dictan sentencias con una fundamentación jurídica contraria a la jurisprudencia establecida, la mejor forma de terminar es ayudar al juez a que sepa cuáles son nuestros argumentos o el argumento base de nuestro alegato y además recordarle la sentencia más importante que resuma la jurisprudencia que nos da la razón.      

EN RESUMEN LAS PARTES DEL ALEGATO DEBEN SER:

LA PREPARACION DE NUESTRA EXPOSICION (mayor preparación, mayor resultado y su eficacia es mejor, nos evita problema en el auditorio)

EL INICIO (la primera impresión es importante es decir la comunicación no verbal y aun mas las primeras palabras, el que pega primero pega dos veces), debemos captar y darnos la primera imagen enseguida) (no debemos repetir las alegación expresadas en nuestros escritos)

LOS ARGUMENTOS donde debe estructurase de la mejor forma posible, para poder seguir el hilo conductor del asunto.

PRUEBA DE CADA UNO DE LOS ARGUMENTOS EXPUESTOS: lo que no se debe probar no se debe incorporar al mismo, salvo que tengamos prueba y tengamos que acudir a otros medios para apoyar lo argumentado.

LA CONCLUSION: reiterar al juez la idea principal en que se basa nuestro alegato, si decimos que vamos a terminar, vamos a terminar y no seguir hablando porque después puede que no nos escuche la mejor parte de nuestro alegato, utilizando siempre palabras como en resumen, en definitiva, mas los argumentos claves del alegato.

CUATRO SON LOS FACTORES QUE INFLUYEN EN FORMA POSITIVA O NEGATIVA EN NUESTRA ARGUMENTACIÓN:

LA ENTONACIÓN: debemos enfatizar aquello que sea más importante, porque de nada sirve tener un pastel con los mejores ingredientes y no saberlo mezclar, haciéndolo como nos viene ne gana, debemos elevar el tono en los argumentos que creemos hacerlo, para mayor credibilidad., ese entusiasmo en última se transmite

EL RITMO: el ritmo lento permite lo que vamos a decir sea con mayor claridad y exactitud, haciéndolo junto con la preparación del alegato memorizando el guion y las ideas principales, así nos dará tranquilidad necesaria para exponer lentamente nuestras ideas, así el auditorio podrá cambiar de dar una reacción depende como digamos las cosas.

LAS PAUSAS, es importante ya que primero asimila lo que se está escuchando y segundo genera una expectación provocando que nuestro mensaje llegue mucho mejor a la persona a las que va dirigido. (Así lo intercalamos de la mejor forma posible), porque de nada nos sirve que sepamos mucho sino sabemos expresarlo, para que las personas a quienes vaya dirigido lo puedan comprender.

LA CLARIDAD EN EL LENGUAJE: debemos ser claro con el juez o con el auditorio, pues podemos ser expresivo a la hora de hablar en público o con el juez, como indicándole levantándonos, simulando como ocurrió el accidente, dando pasos, cogiendo papeles, así podemos darle claridad y sencillez al lenguaje para ayudar a comprender mejor el objeto y alcance de nuestros argumentos.

Podemos memorizar los alegatos, dando una sensación externa de credibilidad e interna de seguridad en nosotros mismos, y una buena memorización nos ayuda hacer frente a los imprevistos que pudieran servir en el desarrollo de la vista, ayudara a solventarnos, no hacerlo de palabra por palabra, podemos ayudarnos se nos quedamos en blanco algunas vez decir la palabra y lo que es más importante! Lo que se vaya a decir a continuación se dirá incluso con más fuerza.

Solo memorizar las ideas básicas no aprenderse el alegato de memoria.

Los alegatos deben ser interpretados y no leídos, el hecho de memorizar ideas básicas de nuestra exposición, nos dará mayor seguridad y mayor credibilidad en la sala o en el auditorio, (siempre y cuando tenga las pruebas que lo soporten), y si no se tienen ni el mayor alegato sacara provecho.

El descanso y la ausencia de estrés son los principales factores que permite que la información de ultra corta vaya cimentándose en la memoria corta duración, y no es la repetición o la comprensión en su totalidad.

Por lo tanto además de repetir y comprender, lo más importante es prepararse el alegato, como mínimo, el día antes, para así dejar que mientras dormimos, nuestra memoria vaya trabajando sin esfuerzo y con más seguridad, ya que si estamos estresados los datos van a resbalar en nuestra memoria y van a tener muchísimas dificultades en fijarse.

Debemos ayudarnos además de lo dicho anteriormente a aprehender nuestro conocimientos, como sabemos el cerebro en su lado izquierdo que es el que controla el lenguaje y los pensamientos lógicos debemos de utilizar junto con el derecho que crea las imágenes para complementarlo, porque siempre va haber una parte del alegato que se nos olvide, y dado que los abogados solo utilizamos el hemisferio izquierdo para pensar y redactar el alegato, deberemos dibujar una imagen en el margen izquierdo o derecho para que quede fijado, al dibujar la imagen está ayudando la información del hemisferio izquierdo por lo que debe guarda relación con el alegato que queremos memorizar y si le damos movimiento a la imagen es mucho mejor. La fijación será total!.

EN CONCLUSIÓN:

Un alegato esta para ser interpretado y no leído por eso lo importante de la memorización de las ideas básicas en la que se basa nuestra defensa, para luego desarrollarla, lo que nos dará mayor imagen frente al cliente.

PRIMERO se debe leer el alegato uno a dos veces antes de proceder a su memorización

SEGUNDO se deberá leer en alto, para poder interpretarlo debe hacerse en alto, para comprobar las frases que queremos enfatizar y así en la comunicación no verbal nos ayude a potenciar nuestro mensaje, (estar sentado siempre hacia delante)

TERCERO se subraya lo más importante de cada argumento

CUARTO se pone en el margen del papel una palabra que resuma la idea básica de cada argumentación, por si acaso se nos olvida algo del desarrollo y con tan solo leer dicha frase se no viene todo enseguida.

QUINTO, Se da vuelta al papel y sin ver nada, se recita en alto el alegato para comprobar que hemos registrado.

SEXTO Y ULTIMO, siempre habrá argumentos que por mucho repitamos se nos olvidara, por lo que debemos poner al margen de dicho argumento, algún símbolo que tenga que ver con la idea.

Cuando se presente un perito ante el despacho debe estar acorde al espejo del alma, su informe debe ser claro y conciso, traducido de manera comprensible, que emita total credibilidad, cada argumento con su evidencia y decir mi opinión se basa en los estudios de uno de los mejores técnicos de la materia que es, trabajo en un resumen de los mejores manuales que son, viene avalada por los estudios del arquitecto tal, publicados en el manual tal, que cada conclusión está avalada por datos, estadísticas, testimonios de expertos que acrediten una mayor objetividad al informe, debe saber defenderse de los abogados contrarios en sala, por ello se debe elaborar un buen informe, una exposición clara y concisa, también debemos de advertirle sobre las probables ataques de la parte contraria.

El temor escénico es un problema grande que se puede atacar, porque de nada sirve prepararse durante el entrenamiento de un partido si en los 90 minutos de juego nos da miedo patear, pasar la pelota… siempre debemos tener claro que el otro es igual que nosotros, es de carne y hueso por lo tanto tenemos las mismas condiciones.

El sentimiento verdadero es que la responsabilidad de querer hacerlo bien y el respeto por todo lo que rodea el entorno donde vamos a actuar, provoca unas respuestas físicas del cuerpo como la sudoración excesiva, dolor de estomago, respiración acelerada, (porque parece que nos falte aire) y un movimiento y haba excesivamente rápido.

En el fondo entre mas sepamos cómo funciona nuestro organismo mejor nos podemos controlar, pero no es malo estar nervioso, porque si no lo estamos puedo que no sorprenda la contraparte con algo que no teníamos planeado, por ello debemos mitigarlo pero no desaparecerlo, ahora el sistema parasimpático se encarga de contrarrestar las funciones y síntomas del sistema simpático, por ello se llama freno fisiológico, ataja esas aceleraciones de adrenalina que no nos permite hablar bien o expresarnos bien, o mostrar nuestro potencial intelectual, podemos hacer lo siguiente

Bebiendo un poco de agua, antes de entrar a la sala o incluso antes de empezar hablar, nos ayuda a tranquilizar la ansiedad, también respirar dos o tres veces profundamente cuando lo hacemos activamos el freno y contrarrestamos los síntomas físicos que se deriva de una situación de nerviosismo.

Un bueno orador, es un buen comunicador, por lo tanto hay veces que se tiene mal día, nosotros y otros, por tanto debemos ser capaces de mejorárselo haciendo lo mejor posible para que sea comprensible nuestro mensaje, por ello primero debemos prepararnos de la mejor forma posible, el poder de la sinergia del público puede que esté con nosotros o no, siempre todo se puede contrarrestar sobre nuestra argumentación en un auditorio si se prepara de la mejor forma posible y utilicemos la técnicas de la retorica que creamos más pertinente para persuadir.

PARTE ESPECIAL

No es lo mismo cuando nos enfrentamos ante un proceso penal, laboral o civil porque tanto la materia como los jueces son distintos, tienen hábitos diferentes y nos tratan a los abogados de forma distinta.

Debemos ser conciso, porque lo no se pudo decir en 5 minutos no se va a poder decir en 20
En cada proceso demanda la mayor preparación posible, para estar atento ante los reflejos de los imprevistos que puedan surgir, para captar en nuestro interlocutor que no está diciendo o captar la contraparte que quiera hacer, con esos reflejos, con la preparación, no dejamos nada a la improvisación, dar entender que lo que nosotros decimos es lo más razonable, por eso debemos saber cuál es el perfil del abogado y del juez.

La oralidad debe ser entendida que todos seamos conscientes que debe haber un diálogos entre las partes que intervienen en el procedimiento, incluido el juez como parte activa y fundamental del mismo, la oralidad no es repetición de sus alegación sino como una oportunidad de hacer ver cuál es el objeto de la pretensión y ayudar al juez a valorar la prueba.

Preparemos perfectamente el alegato, nuestra responsabilidad en esta materia lo exige más que en ninguna otra y también nuestros clientes, en todo caso nuestra contraparte puede tener mayor experiencia que nosotros, pero la vocación suele derivarse un mayor interés porque gusta lo que se hace, así de este modo vamos a estar preparados absolutamente de todas las circunstancias que rodean el proceso, lo única forma es preparar el procedimiento mucho mejor que él, y no es fácil.

Uno de las virtudes de la oratoria es el no repetir lo que se ha dicho en los escritos o dicho verbalmente con anterioridad, y siempre tener presente los mensajes no verbales del cuerpo, siempre tener el efecto del grupo, minimizarlo y recordar siempre decir es posible que usted tenga la razón, lo que supone alimentar su ego, no obstante, respetando su opinión y ahí hacemos respetar la nuestra. Nunca no enfrentemos personalmente sino hablando a lo general, es una forma de diluir la presión y así conseguiremos que se adhieran a nuestra respuesta.

No nos limitemos a leer, no tartamudear, presentar total interés y credibilidad en la defensa esgrimida. Convencer, hacer cambios ritmos, entonación, gráficos, levantarse, da una mayor sensación de credibilidad, utilizando las técnicas verbales y no verbales de comunicación, con las pruebas imprescindible argumento por prueba, para evitar contradicción, nuestra postura siempre debe ser hacia delante. Pero siempre manteniendo la claridad en el lenguaje, hablar claro y traducir lo que queremos decir, con lenguaje sencillo que facilite comprensión y asimilación. Hacer pausas, evitar el aburrimiento, que no sea largo, enfaticemos lo más importante, así haremos que nos presten más atención.  


11 de abril de 2014

TEORÍA DE LA NORMA[1]





Carlos Arturo Gomez Pavajeau en un Congreso de Derecho Disciplinario


Por  Carlos Arturo Gómez Pavajeau


Se define a las categorías como “conceptos generales por los cuales se agrupan individuos u objetos con caracteres comunes y se ordenan las ideas”[2], destacándose en ellas, en tanto principios del entendimiento, su “función relacionadora”[3].

Podría decirse que allí se define y se destaca una función básica de las categorías. Llama la atención, inmediatamente, cómo las nociones utilizadas por los primeros dogmáticos, tal cual se verá, responden de manera adecuada a dicha definición, por demás el alma de la dogmática, concretada en el pensamiento sistemático, que tiene como base de desarrollo la tarea de relacionar instituciones por medio de la identificación de semejanzas extraídas de su análisis particular y contraponerlas, para la construcción de las especies, a las diferencias específicas.

Por ello en filosofía las categorías “constituyen momentos estructurales de la teoría del conocimiento”, conceptos fundamentales del saber en general, que forman un “sistema cerrado y completo de estructuras”. Son “elementos del edificio articulado del saber mismo, determinaciones sistemáticamente deducidas y distintamente localizadas de la unidad del ser y del saber”. Explicitan “la relación de la razón con el lenguaje” y aparecen como “momentos de construcción de una realidad racional”, de unos “principios racionales”[4].

Si las categorías introducen e imponen la noción de estudio sistemático, toda ciencia es fundamentalmente teoría y la ciencia “busca no el conocimiento puntual sino el sistemático”, resulta verdad inconcusa el hecho de que para hacer ciencia necesaria e indefectiblemente tenemos que trabajar los conceptos que demanda a partir de su elaboración categorial[5].

De allí que la tarea de la dogmática como ciencia del Derecho Positivo “consiste en la construcción de las instituciones jurídicas, en la reducción de las normas jurídicas a conceptos generales y en la deducción de las consecuencias que derivan de estos conceptos”, imponiéndose la “construcción categorial”,  según LEGAZ Y LACAMBRA[6].

Por tanto entonces, por medio de la razón, utilizando un análisis lógico, para la elaboración del dato se “extrae del objeto su carácter y cualidad”, esto es, se identifican a partir de la letra de la ley las proposiciones jurídicas que encarnan y a partir de ellas se dividen los objetos en clases a través de la comparación de diferencias y semejanzas, clasificando a cada uno de ellos a través de la agrupación por homogeneidad, la cual “está determinada por la comunidad o identidad de un número mayor o menor de caracteres”[7]; método denominado como el paso del estado precientífico al científico, esto es, al sistemático, y que implica:

a) La “individualización de los géneros fundamentales;

b) La “división de los géneros en especie”; y,

c) La “definición de los nombres que indican tanto los géneros como las especies”[8].

Allí resalta la función clasificatoria de la dogmática, cuya característica pone de presente un orden establecido a partir de diferentes niveles de los objetos del conocimiento, los cuales paulatinamente van siendo reducidos a conceptos abstractos de mayor o menor entidad.

Surge a partir de tal procedimiento la idea de sistema, también artículo del credo positivista, cuya necesidad es imperiosa e indefectible, por cuanto como decía SAVIGNY, “se debe partir de la exégesis y relacionar con ello el sistema”[9].

Lo anterior implica que el estudio de la ley positiva, esto es, del objeto del conocimiento, parte de identificar individualmente a los preceptos jurídicos, aquellas oraciones legales que portan un mensaje normativo, relevantes para la regulación de situaciones y relaciones jurídicas, las cuales se captan a través de las proposiciones que conceptualmente se van formando por la aplicación, por parte del sujeto del conocimiento, de un progresivo grado de abstracción.

De la misma manera AUSTIN daba cuenta materialmente de ello, puesto que demandaba encontrar en la ley unas “largas series de proposiciones”, que tienen como particularidad la “relación entre ellas”, relación que se caracteriza por mostrar una “conexión íntima e indisoluble”, que las muestra “unidas bajo una denominación común”, que además permite distinguir sus caracteres que las diferencian entre sí[10].

Un gran maestro italiano, me refiero a CARNELUTTI,  era claro en señalar que interesaba “observar más atentamente esta fase de la clasificación, que representa el fruto de la comparación de los datos. El estudioso opera, ante todo, en el sentido del análisis, esto es, descomponiendo los objetos, y por consiguiente, las imágenes en sus varias cualidades y caracteres; pero la descomposición no daría ningún resultado si no fuese seguida de la recomposición, mediante la cual, extrayendo de la  especie se obtiene el género. Establecer, observando los objetos, sus analogías y diferencias, esto es, entresacar las cualidades comunes de las cualidades diversas, no serviría para nada si con las cualidades comunes no se fabricase un modelo que sirva de término de comparación para poner en un grupo los objetos similares y eliminar los objetos diversos, o también podría decirse para servir de caudillo del grupo. Este modelo o maniquí es lo que llamamos el género en contraposición de la especie, las cualidades relevantes para la formación del concepto … son las cualidades comunes a todos los individuos del genus[11].   

Puede entonces entenderse, con precisión, por qué decía GIMBERNAT ORDEIG que la ciencia del Derecho procede “formando conceptos allí donde el legislador ha empleado sólo, por ejemplo, representaciones”[12]. Ello se logra deduciendo de la ley la solución aplicable al caso “mediante la construcción jurídica, esto es, a través de la abstracción progresiva de los conceptos más específicos a los generales”[13].

Por medio de dicho procedimiento se captaba la esencia de lo que constituía la responsabilidad y sus componentes, llegándose a la determinación de que los mismos se representaban en las ideas abstractas, por tanto categorías, de la tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad.

Expresan tales ideas la noción de relación jurídica, término en el cual englobaba SAVIGNY la esencia de la naturaleza orgánica que demandaban los estudios dogmáticos, lo que se evidenciaba “en el contexto de sus elementos que mutuamente se apoyan y condicionan”. Por eso concluía que “todas las instituciones jurídicas están ligadas en un sistema” y “sólo pueden ser comprendidas por completo dentro del magno contexto de este sistema”[14].

En fin, pues, con el descubrimiento de la tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad se logra lo que IHERING denominaba el encumbramiento de “las reglas del derecho a la categoría de elementos lógicos del sistema” y estos a su vez “pueden colocarse en categorías superiores”, hasta mostrar el “precipitado de las reglas del derecho en un sistema”, lo que no es otra cosa que “penetrar en su inteligencia misma”[15].

El precipitado de las reglas del derecho sancionatorio se encuentra en la categoría dogmática de la responsabilidad, entendida ésta como el instituto que da cuenta de los elementos y de su organización a partir de los cuales puede decirse que se ha creado una situación o un acto jurídico que comprende una serie de relaciones de tal tipo, a partir de las cuales puede afirmarse la necesidad de atribuirle consecuencias, lo cual se hace a través de la llamada sanción jurídica.

Pero no toda consecuencia jurídica que conoce el derecho sancionatorio se comporta de igual forma, pues no es lo mismo derivar responsabilidad del comportamiento de un sujeto de derecho personal que del de un sujeto de derecho societario, como tampoco lo es de un sujeto individual que del de un sujeto colectivo. Súmase a ello también, por diferencia genérica y específica, que no resulta igual derivar responsabilidad de un sujeto, cualquiera que fuere, que realizara un comportamiento dotado de sentido ético que hacerlo respecto de otro cuyo valor del comportamiento se encuentra en lo adecuado o apropiado del mismo para el funcionamiento del orden económico general de un país.

Por ello debe decirse, que la ciencia jurídica se encuentra en deuda con el derecho sancionatorio, pues prácticamente sólo ha trabajado el modelo de responsabilidad que conoce el Derecho Penal, el cual, de todos modos, incluso para su propio ámbito, resulta incompleto para la comprensión de la responsabilidad de las personas jurídicas.

La ciencia jurídica debe comprometerse con el estudio del derecho sancionatorio como género y a partir de allí con la concreción de las diferentes estructuras de responsabilidad que demandan las situaciones y relaciones jurídicas vistas desde la perspectiva de los sujetos involucrados en ellas y del sentido del acto o comportamiento que se les endilga, pues diametralmente se aprecia que no puede tener la misma estructura de análisis conceptual la responsabilidad de una entidad bancaria que se desencaja en cuanto a la proporción mínima de los depósitos que debe mantener en reserva, que aquella que se corresponde con el comportamiento de un servidor público cuyo núcleo fundamental se encuentra en la perspectiva ética del substrato del juicio jurídico.

El concepto de estructura está referido a la manera como están organizadas las partes de un todo y muy especialmente a la “solidaridad e interdependencia de cada una de ellas”, en orden a que se facilite el análisis interno de la totalidad, el cual depende de las relaciones de sus componentes vistos desde una perspectiva sistemática[16].

Cuando nos ocupamos del comportamiento ético, para nuestro caso del comportamiento conforme a la ética de lo público o de la ética profesional, sin duda alguna corresponde identificar, además del objeto del juicio, por cuanto se trata en los juicios éticos de la aprobación o desaprobación a través de una valoración, de lo correcto o incorrecto de las acciones, cuál es la estructura de la relación obligacional, en tanto lo importante ya no es sólo la explicación como tal de la conducta, sino de la dirección de conductas como cometido de la ética, esto es, de la “norma de conducta”[17].

Esa relación obligacional, para el Derecho Disciplinario, tiene connotación especial y surge, como también se entiende y configura, a partir de la categoría dogmática superior de la “relación especial de sujeción”.

En términos jurídicos, por vía general, se ha dicho que responsabilidad es “la obligación de reparar y satisfacer por sí o por otro cualquier pérdida o daño que se hubiere causado a un tercero”[18].

La responsabilidad es un “concepto jurídico fundamental” y por su intermedio “la adscripción de responsabilidades jurídicas puede pretender dirigir directamente la conducta a través de la imputación de deberes”[19], cometido propio del Derecho Disciplinario.

En el juicio ético de lo público o ético profesional se compromete la visión del hombre como sujeto dotado de autonomía ética y dicho concepto, hoy reconocido como dignidad de la persona, resulta ser el fundamento del orden jurídico colombiano (artículo 1 de la Carta Política).

Por tanto, como bien se ha dicho, la responsabilidad es una personalísima atribución[20], de allí que se diga que es una categoría ética[21].

El hombre se libera de la necesidad y de la naturaleza haciéndose libre, por tanto, como lo sostiene la antropología filosófica, “con el concepto de libertad volitiva va anejo necesariamente el concepto de responsabilidad”[22], lo que implica que el “sujeto debe administrar responsablemente su esfera de libertad personal”[23], en tanto como ser responsable de sus actos “orienta su futuro y asegura su destino” [24]

Si ello es así, igualmente, la estructura de la responsabilidad disciplinaria deberá aprehender conceptualmente la esencia del sujeto ético[25], y como tal, la norma de conducta al formular la relación obligacional, también deberá respetar la esencia de lo humano.

Desde la filosofía se afirma que todo juicio implica:

a) Desarrollar una “teoría del valor o axiología”, que apunta a un juicio de valor sobre lo apetecible o despreciable respecto de fines, objetos, experiencias, estados de cosas o disposiciones, aquello que extrínseca o intrínsicamente se persigue por el estatuto ético disciplinario, aquello que da cuenta de la “teoría de lo que uno debe proponerse o buscar”; y,

b) Desarrollar una “teoría de la obligación o deontología” que se ocupe de los juicios de obligación”, esto es, de aquello que está referido a la obligatoriedad, rectitud o incorrección del juicio o, con mayor precisión, se ocupe de la “teoría de lo que debe hacerse”[26].     


Lo que constituye lo contrario a Derecho en nuestra disciplina está dado por tal juicio.

No incumbe sólo lo relacionado con lo correcto o incorrecto respecto de las obligaciones formalmente concebidas, aquello que importa para el juicio referido a la “teoría de la obligación”, lo que denota la infracción de los deberes funcionales o profesionales, determinado a partir de lo que “debe hacerse” como substrato de la deóntica, esto es, la cuestión del “significado y status de lo correcto o incorrecto”.

También importa, y no en menor valía, lo referido a lo bueno o correcto “por referencia al bien o al valor de algo, haciendo así a “la teoría de la obligación dependiente de la teoría del valor”[27], lo cual caracteriza a la ética actual, cada vez más preocupada por los valores[28].

En la actualidad la interioridad del hombre no se reduce sólo a las esferas conativas y de voliciones, esto es, a los conocimientos y deseos, sino que hay otros componentes de ella que los trasciende, va más allá de la referencia a objetivos, se caracteriza por cuanto “la dimensión del valor es el elemento fundamental de todo tender” y son las “cualidades de valor presentes en el tender las que delimitan el margen de maniobra de la voluntad”. Esto es, que las “actitudes interiores exhiban de manera originaria una dirección hacia un valor determinado”[29].

Por ello es que ya no bastan aquellas afirmaciones acerca del entendimiento del hombre como un ser corpóreo-psíquico o, en una visión más avanzada, como dotado de una dimensión corpóreo-psíquica y psíquico-espiritual, sino comprender su esencia a partir de su conciencia “técnico-práctica” y “ético-práctica”; refiriéndose la primera a la capacidad de lograr objetivos propuestos por medio de la utilización de instrumentos y la segunda como la capacidad de comprensión de lo valorativo, esto es, la llamada “conciencia axiológica[30].

Pero tendrán su particular sentido y contenido, apropiados y adecuados a su propio objeto y finalidad, lo cual podemos afirmar se encuentra muy cercano a la deóntica jurídica, puesto que las normas tienen como función primaria “la de motivar o guiar la conducta de la gente”, función que se cumple a través de las “normas de mandato”[31].

WELZEL decía que “si hay un lugar donde reside el núcleo de la personalidad ética y el fundamento de la dignidad humana, éste es la conciencia”[32].

Así, el Derecho Disciplinario como ética juridizada persigue, a través de las normas, dirigir la conducta de los servidores públicos, particulares que ejercen funciones públicas y abogados en el ejercicio profesional, a través de pautas de conducta.

KALINOWSKI concibe a la deóntica como “la teoría general del deber-ser”[33] y otros expertos manifiestan que la norma es un acto de comunicación en el cual se involucra lo que se comunica, quién comunica y a quién se comunica, expresándose lo comunicado a través de una fórmula lingüística. Las normas de conducta o prescripciones son enunciados que contienen una prescripción, esto es, comportan un mensaje a través del cual se le ordena, prohíbe o permite “ciertas acciones o actividades” a su destinatario[34].

La expresión idiomática de norma “es un imperativo o una frase referente a lo que debe ser”, “quien da una orden o manda algo quiere que algo deba suceder”; esto es, quien impone una norma “demanda un determinado comportamiento, prescribe, quiere que una persona (o varias de ellas) se deba (o deban) comportar de una determinada manera”[35].

Así aparece la norma como un objeto lógico destinada a la comunicación humana. La norma jurídica influye sobre el comportamiento humano “para darle el adecuado impulso o freno hacia una coordinación social”; las palabras utilizadas por la norma “tratan de afectar los comportamientos humanos en sociedad”[36].

El directivo, a través del lenguaje, expresa una idea-acción, un tipo o forma de conducta; de allí que “el rasgo distintivo del lenguaje prescriptivo es su función, la cual es guiar la conducta”[37].

Según OLIVECRONA el propósito de toda disposición jurídica es “influir en la conducta de los hombres y dirigirla de ciertas maneras”[38]. Para K. OPALEK las normas como directivas cumplen una “función de información indispensable porque ellas influyen sobre el comportamiento de sus destinatarios”[39].

En fin, pues, el intento exteriorizado de influencia impone la idea de que “la existencia de la norma jurídica viene así a significar un encauzamiento y limitación de las conductas alterales de los hombres” por una “objetiva necesidad de ordenación social”[40].

La tipicidad, en consecuencia, encarna las normas directivas o de encauzamiento de conductas. La ilicitud sustancial como constatación de una afrenta axiológica y deontológica de las normas de conducta y la culpabilidad el reproche por no conducirse, pudiendo hacerlo y con la comprensión axiológica del quebrantamiento de la norma de conducta, de conformidad con alternativas conforme a lo mandado por el ordenamiento jurídico.

Recordemos cómo ese gran dogmático que fue IHERING precisaba que se elevan “las reglas del derecho a la categoría de elementos lógicos del sistema” y estos a su vez “pueden colocarse en categorías superiores”.

Las reglas del derecho no son más que la base lingüística de las proposiciones jurídicas, aquello que como sentido porta la letra de la ley, toda vez que la proposición es “una entidad abstracta que puede ser caracterizada como el significado de una oración declarativa”[41]. Esto es, las proposiciones jurídicas son portadoras de un significado determinado[42], de allí que para Aristóteles “toda expresión es significativa, esto es, “dotada de sentido”[43].

Ya vimos cómo las categorías dogmáticas tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad se constituyen en lo que IHERING denominó “categorías superiores”, empero, el mismo señaló que a un nivel inferior encontrábamos otras categorías, que surgían de las reglas de derecho como base de las denominadas proposiciones jurídicas.

Su conjunción hacía saltar el concepto lógico de categoría, puesto que al pensar el derecho como sistema, se cumple con la importante función de “suministrar criterios de pertenencia de las normas que componen el orden jurídico”. La construcción sistemática se constituye en un marco conceptual básico aceptado para la teoría del derecho. Es un “presupuesto recurrente” en la dogmática jurídica, que apunta al conocimiento científico de la norma[44].

Para BOBBIO existe una conexión estrecha entre teoría estructural del Derecho y punto de vista jurídico, como también entre teoría funcional del Derecho y punto de vista sociológico[45].

Lo anterior pone de presente la discusión actual sobre la materia jurídica. Por un lado destaca el pensamiento de los dogmáticos puros, aquellos que conciben el sistema jurídico como un modelo lógico formal, abstracto y cerrado; como por otro el de aquellos que le apuestan a la dogmática así concebida pero admitiendo la importancia de reconocer que lo jurídico no se queda atrapado en la fórmula jurídica y mucho menos en la lógica formal, sino que trasciende hacia el reconocimiento de contenidos materiales aportados por las realidades sociológicas y los intereses que en su seno se plantean, fuente material de los avances de las doctrinas jurídicas y que evitan la petrificación del Derecho.

De allí que se conciba al Derecho complejamente, puesto que han penetrado al seno de lo jurídico una serie de postulados funcionales que miran más allá de la estructura lógica, para dotar a las mismas de un leit motiv que puede responder a diferentes orientaciones.

Muy bien las resume FERRARI cuando da cuenta que al Derecho se le atribuyen las siguientes funciones[46]:

a) De orientación social.

Se dice por nuestro autor que el Derecho cumple la función de “orientación general de la conducta a través de la influencia ejercida recíprocamente por los miembros del grupo, mediante modelos, más o menos tipificados o coordinables institucionalmente”.

b) Tratamiento de conflictos declarados.

El Derecho se ocupa de resolver los conflictos surgidos al interior de las sociedades, donde se disputan unos y otros de sus miembros diferentes derechos o intereses, asunto de importancia para nuestra disciplina, si se tiene en cuenta que no es menos cierto que al interior de la organización estatal y de la profesiones liberales intervenidas pueden surgir disputas entre los sujetos a la relación especial de sujeción o entre éstos y los representantes del Estado, cuando los primeros se apartan de las directivas de conducta que se han materializado en deberes de conducción o encauzamiento, fijados a partir de los principios, valores y derechos fundamentales que imperan como principios de la conducta humana en sociedad.

c) Legitimación del poder.

Precisamente es allí, en dicho escenario, donde debe legitimarse el ejercicio de la potestad penal, siendo la dogmática de tal naturaleza un invaluable aporte cuando se ocupa de organizar los presupuestos de la responsabilidad en el marco de los principios, valores y derechos pregonados por tan significativo modelo de Estado.

Pero, por ahora, pues los demás módulos se ocuparán de la forma en que se procesan los conflictos funcionales y profesionales, como la legitimación procedimental de la aplicación del Derecho Disciplinario, es importante resaltar que para la primera función afirma FERRARI, que el Derecho como es una modalidad de acción social de naturaleza jurídica, que “consiste en la persuasión de los interlocutores a través de la influencia de mensajes normativos”[47].

Por eso debemos recordar a KELSEN cuando señalaba que el “hombre es destinatario de las normas, o sea, sujeto del comportamiento prescrito por las mismas”, toda vez que la norma manda, permite y autoriza[48].

Para FERNÁNDEZ MONTES las normas son exigencia propia de las organizaciones[49].

De allí que, siguiendo el concepto funcional de FERRARI, haya de acordarse sin mayor esfuerzo que “el Derecho se compone de reglas dirigidas más o menos directamente a orientar comportamientos”[50].

Magistralmente ALF ROSS enseña que la norma se dirige al ciudadano prescribiéndole cómo comportarse y al juez prescribiéndole cómo ha de reaccionar a las violaciones de la norma[51].

Nuevamente aquí se destaca la función directiva de la norma y la función legitimante del Derecho expuestas por FERRARI, puesto que toda norma porta un doble mensaje. Aquel dirigido al destinatario primario, quien debe comportarse de conformidad con las pautas de conducta señaladas por la norma directiva o prescriptiva, por un lado; y por otro al juez, aquel encargado de realizar el control, por tanto entonces destinatario secundario, cuando el destinatario primario no se ha encauzado correctamente.

Esta última función cumple con la atribución de un poder legitimante del Derecho, que a través de las autoridades instituidas, mediante la concepción de que la norma se dirige al ciudadano prescribiéndole cómo comportarse y al juez prescribiéndole cómo ha de reaccionar a las violaciones de la norma, mediante la señalización y establecimiento de autoridades competentes y  dictando las reglas procedimentales para un ejercicio legítimo del poder, que no es otra cosa que un instrumento de control social de sus destinatarios[52].

KELSEN ya señalaba desde hacía mucho tiempo que toda “orden que se designa como norma, presupone la existencia de dos personas: una que ordena, que da la orden o que instaura la orden, y otra a quien va dirigida la orden, a quien se le ordena algo: es decir, una persona cuyo comportamiento está prescrito en la norma como algo debido”[53].

Allí se pone en evidencia la idea de control social[54], pues hay un sujeto que manda y otro que obedece, lo cual muestra en la relación general de sujeción la idea de relación jurídica, que se instaura entre el Estado, su titular, y el ciudadano, su destinatario.

Ya decía OLIVECRONA, desde la perspectiva del realismo jurídico, que a través del lenguaje jurídico se efectúa un control, por lo tanto, al utilizar la norma un lenguaje directivo, se constituye en un instrumento de control social[55]. Ese control se ejerce en tanto “las normas tienen su origen en la voluntad de un agente emisor y que van dirigidas a algún agente para que adopte un determinado curso de acción”, por tanto entonces, las “normas consisten en directivas dadas por alguien que se halla en posición de autoridad a otro que se encuentra en situación de sujeto destinatario[56].

La relación normativa entre el sujeto que envía el mensaje, esto es, la autoridad normativa y el receptor, queda trabada con el acto de recibirla materializado en la promulgación de la norma. Tal acto es el que marca su puesta en vigor y no su expedición[57], esto es, su “relevancia para justificar una decisión jurídica”[58].

Si el destinatario no cumple se activa la actualización de la norma secundaria a través de la cual se hace un llamado al juez para que, coactivamente, al detentar el Estado el monopolio de la fuerza, se constriña al sujeto al cumplimiento de las normas[59].

Así, tenemos que cada norma es conexión de dos normas. La primera, norma primaria, es aquella que ordena hacer algo a alguien o establece como debido un comportamiento; la segunda, norma secundaria, dirigida al que debe imponer la sanción por el incumplimiento de la norma[60].

Pero vuelve a aparecer, al lado de la función directiva o prescriptiva, la función de legitimación del Derecho, pues VON WRIGHT dice que al lado de las anteriores aparecen las normas constitutivas dirigidas a las condiciones que deben satisfacer las acciones y sus operadores para que las anteriores sean aplicables[61].

Formulada la norma, comunicada su vigencia a través de la promulgación y activados deberes especiales del Estado y de los servidores públicos como particulares que ejercen funciones públicas, todo queda dado para que la orientación de la conducta de conformidad con los principios, valores y derechos fundamentales funcione de tal forma que produzca un efecto en la conciencia de los destinatarios, suficiente para que los comportamientos sean ajustados a Derecho.

De allí que haya que suscribir, sin reserva alguna, la afirmación de KALINOWSKI cuando concibe a la teoría de la norma como teoría de la “significación de un acto de voluntad”[62].

La norma porta un mensaje y el Estado se compromete a realizar los esfuerzos necesarios para su comprensión, tal como se vio, por tanto entonces, sólo quien tenga la capacidad de comprender y de actuar de conformidad con tal comprensión, respecto de dichos mensajes normativos, puede ser un receptor válido de los mismos.

No en vano se ha dicho que la norma es entendida, complejamente, como: a) Norma-comunicación, en tanto porta un mensaje prescriptivo; b) Norma-prescripción, por cuanto da cuenta de un comportamiento que debe ser observado en circunstancias de tiempo, modo y lugar; y c) Norma-sentido en cuanto porta un significado[63].

Ya decía muy claramente KELSEN, que la “violación subjetiva de un mandato sólo aparece cuando el comportamiento del destinatario del mismo deja de corresponder a un mandato por él conocido, es decir, cuando no quiere comportarse tal como corresponde al sentido por él entendido del acto mandado”[64].

Esto es, si la responsabilidad punible sólo puede ser “originada en el uso ilícito de la libertad”[65], sólo aquel que, en la situación concreta y más allá de cualquier abstracción tenga libertad, puede ser sujeto del Derecho Disciplinario.




[1] Fragmento del trabajo “Dogmática Disciplinaria Judicial”.
[2] FLORIÁN VÍCTOR. Diccionario de Filosofía. Bogotá, Panamericana, 2006, p. 59.
[3] RUNES DAGOBERT. Diccionario de Filosofía. Barcelona, Grijalbo, 1994, p. 54.
[4] KRINGS HERMANN, BAUMGARTNER HANS MICHAEL y WILD CHRISTOPH y otros. Conceptos fundamentales de filosofía. Barcelona, Herder, 1977, pp. 235, 236, 238 y 239.
[5] DEL ACEBO IBÁÑEZ ENRIQUE y BRIE ROBERTO J. Diccionario de Sociología. Buenos Aires, Editorial Claridad, 2006, p. 66.
[6] LEGAZ Y LACAMBRA LUIS. Filosofía del Derecho. Barcelona, Bosch, 1979, pp. 109 a 111.
[7] CARNELUTTI FRANCESCO. Metodología del Derecho. México, UTEHA, 1962, pp. 51.
[8] LE PERA  SERGIO. La naturaleza jurídica. Buenos Aires, Ediciones Pannedille, 1971, p. 30.
[9] SAVIGNY FEDERICO CARLOS VON. Metodología jurídica. Buenos Aires, Valletta Ediciones, 2004, pp. 22 y 23.
[10] AUSTÍN JHON. Sobre la utilidad del estudio de la jurisprudencia. Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1981, pp. 29, 33, 40 y 41.
[11] CARNELUTTI, ob.cit, pp. 54 y 55.
[12] GIMBERNAT ORDEIG ENRIQUE. Concepto y método  de la ciencia del derecho penal. Madrid, Tecnos, 1999, p. 90 y 91.
[13] SILVA SÁNCHEZ JESÚS-MARÍA. Aproximación al Derecho Penal Contemporáneo. Barcelona, José María Bosch Editor S.A., 1992, p.  53.
[14] SAVIGNY FEDERICO CARLOS VON. “Los fundamentos de la ciencia jurídica” en La ciencia del derecho. Buenos Aires, Editorial Losada S.A., 1949, pp. 30 y 32.
[15] IHERING RUDOLF VON. La dogmática jurídica (extractos de su obra “Espíritu del Derecho Romano”). Buenos Aires, Editorial Losada S.A., 1946, pp. 32 y 33.
[16] FLORIÁN, ob.cit, p. 113.
[17] RUNES, ob.cit, p. 131.
[18] Así ESCRICHÉ JOAQUÍN. Diccionario razonado de legislación y jurisprudencia. París, Librería de Rosa, Bouret y Cía, 1852, p. 1440.
[19] LARRAGAÑA PABLO. El concepto de Responsabilidad. México, Fontamara, 2000, p. 15.
[20] FERNÁNDEZ MONTES MARCIAL. Estructuras de responsabilidad punible. Madrid, Aguilar, 1957, p. 51.
[21] POLO LEONARDO. Ética. Hacia una versión moderna de los temas clásicos. Madrid, Unión Editorial, 1996, p. 39.
[22] HAEFFNER GERD. Antropología filosófica. Barcelona, Editorial Herder, 1986, pp. 163 y ss.
[23] FELIP I SABORIT DAVID. Error iuris. El conocimiento de la antijuridicidad y el art. 14 del Código Penal. Barcelona, Atelier, 2000, p. 127.
[24] RUFFIÉ JACQUES. De la biología a la cultura. Barcelona, Muchnik Editores, 1982, p. 114.
[25] POLO, ob.cit, p. 86.
[26] RUNES, ibídem.
[27] RUNES, ob.cit, p. 132.
[28] FLORIÁN, ob.cit, p. 114.
[29] RODRÍGUEZ LEONARDO. Deber y valor. Madrid, Tecnos, 1992, p. 114.
[30] HAEFFNER, ob.cit, pp. 158 y 159.
[31] ATIENZA MANUEL y RUIZ MANERO JUAN. Las piezas del Derecho. Barcelona, Ariel, 1996, p. 67.
[32] WELZEL HANS. “Ley y conciencia” en Más allá del derecho natural y el positivismo jurídico. Córdoba, Universidad Nacional de Córdoba, 1970, p. 68.
[33] KALINOWSKI GEORGES. Lógica de las Normas y Lógica Deóntica. México, Fontamara, 1996, p. 9.
[34] ALCHOURRÓN CARLOS y BULYGIN EUGENIO. Sobre la existencia de las normas jurídicas. México, Fontamara, 1997, p. 17
[35] KELSEN HAS. Teoría General de las Normas. México, Editorial Trillas, 1994, pp. 20 y 41.
[36] LÓPEZ CALERA NICOLÁS MARÍA. La estructura lógico-real de la norma jurídica. Madrid, Editora Nacional, 1969, pp. 11, 20 y 47.
[37] ROSS ALF. Lógica de las normas. Granada, Comares, 2000, pp. 3, 46 y 47.
[38] OLIVECRONA KARL. Lenguaje Jurídico y Realidad. México, Fontamara, 1992, p. 43.
[39] Citado por KALINOWSKI, ob.cit, p. 13.
[40] LÓPEZ CALERA, ob.cit, p. 8.
[41] ALCHOURRÓN y BULYGIN, ob.cit, p. 18
[42] ROSS, ob.cit, p. 4.
[43] Citado por KALINOWSKI, ob.cit, p. 14.
[44] CARACCIOLO RICARDO. La Noción de Sistema en la Teoría del Derecho. México, Fontamara, 1999, p. 47.
[45] BOBBIO NORBERTO. Contribución a la teoría del derecho. Madrid, Editorial Debate, 1990, p. 256.
[46] FERRARI VINCENZO. Madrid, Editorial Debate, 1989, pp. 111 y ss.
[47] FERRARI, ob.cit, p. 107.
[48] KELSEN, ob.cit, pp. 19 y 100.  
[49] FERNÁNDEZ MONTES, ob.cit, p. 51.
[50] FERRARI, ob.cit, p. 117.
[51] ROSS, ob.cit, p. 147.
[52] Le resulta aceptable la idea de que el Derecho funcione como “instrumento de control social” a FERRARI, ob.cit, p. 131.
[53] KELSEN, ob.cit, p. 45.
[54] Muy claramente sobre el concepto de “control social” que implica el entendimiento de la norma jurídica como directiva NAVARRO PABLO y REDONDO CRISTINA. Normas y Actitudes Normativas. México, Fontamara, 2000, pp. 22 y 27.
[55] OLIVECRONA, ob.cit, p. 43.
[56] MENDONCA, ob.cit, p. 126.
[57] ALCHOURRÓN y BULYGIN, ob.cit, pp. 23 y 24
[58] MORESO y otros, ob.cit, p. 153.
[59] De allí que se diga que las normas primarias son aquellas que estipulan obligaciones y las normas secundarias son aquellas que estipulan sanciones; VON WRIGHT, ob.cit, p. 22.
[60] KELSEN, ob.cit, p. 68.
[61] VON WRIGHT, ob.cit, p. 22.
[62] KALINOWSKI, ob.cit, p. 23.
[63] ALCHOURRÓN y BULYGIN, ob.cit, p. 19
[64] KELSEN, ob.cit, p. 69.
[65] FERNÁNDEZ MONTES, ob.cit, p. 58.