28 de julio de 2013

SON LOS POLICÍAS: ¿CONCILIADORES O ABUSADORES DE LA NORMA?



“(...) De hecho, el soborno defensivo desempeña un importante papel social en todo el ancho mundo. En numerosos países no funciona el motor de los negocios sin el lubricante de los cohechos. En este sentido, deberían evitarse las acciones paralizadoras y las reglamentaciones y exacciones destructivas. Un "gobierno corrupto" no es necesariamente un mal asunto. Comparado con los "gobiernos incorruptos", cuyos funcionarios imponen la ley a rajatabla, la "corrupción" permite al menos el florecimiento parcial de transacciones y de acciones voluntarias en el seno de la sociedad”.
Murray Rothbard


“La corrupción es un mal inherente a todo gobierno que no está controlado por la opinión pública”.
Ludwig von Mises




Desde hace tiempo se ha venido reflexionando de la inseguridad que se está presentando en los ciudades. También se ha analizado si la causa de inseguridad proviene de los delincuentes o de los mismos representantes del Estado. No es lo mismo que te asalte un ladrón común, que te despoje de tus cosas, a que lo haga el mismo Estado; ya lo esgrimió Spooner, parafraseandolo en la metáfora del Bandolero versus Estado en su texto: «Constitución sin traición»:Al menos el primero te asalta una vez y te quita todo por un momento pero el segundo siempre lo hace, en el momento preciso y a la hora que quiera”.
Transgrediendo los derechos y deberes del ciudadano, coaccionándote física, moral y psicológicamente con el fin de llegar a un objetivo específico que no son los de la protección ni de la seguridad vial como primera medida sino a lo que llaman coloquialmente “la vacuna” (trasladándonos al lenguaje jurídico como la medida cautelar por excelencia de los policías: «conciliación») te extorsionan. Derivado del mecanismo de solución de conflicto prejudicial en este caso pre-administrativo utilizado por estos conocedores de la Ley, dándose paso a un largo de procedimiento, a la que deben ceñirse al pie de la letra, resultando ser exegetas empedernidos de la norma personal e institucional que los identifica.
Cada vez que transitamos por las calles y nos encontramos con un “honorable agente de policía” lo identificamos como una desgracia, más que una solución, ya que estos siempre cuentan con lo que se llama el «estatuto personal», en ello está inmerso la verdad absoluta, dejándonos con un vacío que solo es llenado por ellos mismos por medio de su interpretación analógica; no conociendo ningún término de aclaración, ni modificación. Si transitas por las calles y vías de la ciudad es mejor rezar de no toparse con algunos de estos conciliadores adscritos al Centro más grande de la ciudad, llamado el “Departamento Conciliatorio de la Policía Nacional” (DCPN) expandidos en todas sus dependencias.
Estas personas totalmente “competentes” para interpretar y aplicar la norma, pueden ser encontradas sin necesidad de buscarla porque es unas de las instituciones del Estado que te busca; ello se debe al "eficientismo/eficacia" de sus funciones y labores para combatir el crimen y los peligros de accidentalidad en la ciudad.  Tomando la hipótesis en la que tu no los busques, sino que ellos a ti (que en su mayoría sucede así) tendrás que tener algún tipo de fiasco jurídico, quieras o no, como también la de someterte a las consideraciones que hayan resuelto bajo su “acta de conciliación”, de la cual han interpretado a su manera, en este caso en contra del reo (el ciudadano de a pie, comerciante, conductor…).
El procedimiento que estos manejan aún no está regulado por ninguna norma al menos que haya sido elaborado por el Ejecutivo, Legislativo o por “creación” Judicial, sino que son normas que por costumbres y por medio de la cooperación se transmiten personal e institucionalmente; es por ello, que poseen algún tipo de legitimidad tradicional o como lo expresa Max Weber de legitimidad carismática por el solo hecho de ser “autoridad”.
El procedimiento de esta “autoridad” si se le puede llamar así,  es el siguiente:
— Después de haberte detenido ya sea por parecerles “sospechoso, delincuente, borrachín, drogadicto”…, (siendo ese su “fin primordial”)  lo hacen ya sea por medio de señas, luces, pitos, sacando armas o colocándote al automotor encima. Te expresan tácitamente que se iniciaría en contra tuya una Conciliación de la cual radicaron ellos mismos “espontánea, instantánea y libremente”, luego de pedirte “amablemente” que te bajes del carro y de preguntarte: ¿Dónde vives? (sin el saber de su importancia) ¿De donde vienes? Te dan entender se va a dar inicio  a una audiencia de conciliación por la cual tu eres parte y ellos son parte y conciliadores y que cualquier cosa que digas que no les guste puede ser usado en tu contra.  
— Te piden los papeles del vehículo, para verificar que “todo esté bien”, después de comenzar la “negociación jurídica” de la cual tu no tomas parte. Siempre habla uno de los conciliadores que es el experto en el tema de “vacuna” o como lo llaman algunos tajantemente “extorsión”. De allí que se resuelva por medio de sus interpretaciones eruditas las normas personales e institucionales que corresponden.
— Ulteriormente a esta pre-conciliación te preguntan después de haber verificado que “todo está bien”, si es que no estás caído (como lo llaman ellos) con los papeles, ya sea por tu: licencia, tarjeta de propiedad, SOAT, revisión técnico mecánica, por estar en estado de embriaguez o drogado (que nunca sucede) te siguen indagando hasta llegar a su fin malévolo; de lo que se deriva asombrosamente una interpretación teleológica.
— Luego de la corta negociación (aunque parezca larga), si bien se llega a un acuerdo conciliatorio que por lo general es así, pero en otras no; en todo caso se deja constancia de las implicaciones que hayan tomado durante su juicio conciliatorio, ya sea en caso de “si” la conciliación es verbal y en caso de “no” la conciliación es por escrito, haciendo de esta última la coacción su mayor delirio y porque no la coerción en mucho de sus casos, debido a sus facultades también preventivas. Imponiéndose una medida cautelar de la cual muchos dirían “secuestro”, en este caso “secuestro extorsivo”, bien por haberse impuesto en su parte resolutiva la cuota patrimonial en tu contra “la vacuna” o no haberse resuelto nada y no se haya llegado a ningún ánimo conciliatorio por medio de las “fórmulas” presentadas por estos. Reteniéndote, como también los papeles, coartándote la libertad de locomoción, expresándote altivamente que ese es el procedimiento a seguir personal, cooperativa e institucionalmente y que por lo cual debes respetar so pena de mayor reproche y por ello de mayor sanción por parte de estas “honorables autoridades”.
Si esto es así ¡vaya protección y seguridad vial que tenemos, de seguir así seremos el  líder regional y un ejemplo a seguir frente a la comunidad Latinoamericana!