30 de abril de 2013

SOBRE LA EUTANASIA Y SUS IMPLICACIONES EN EL DERECHO PENAL




“Dios estimó bueno morir para salvar al hombre. Una y otra conducta permite inferir que no siempre conservar la vida es lo mejor. Tampoco entonces ocasionar la muerte a otro equivale siempre a infligir el peor de los males”.

(Carlos Gaviria Díaz)


Por, Mario Felipe Daza Pérez



Cada vez  que se  inicia un tema  controversial propio de la Bioética y del Derecho relacionado a la ética  de la vida se nos quiere colocar los  “pelos de punta”, debido  a que estos temas son todavía  discusiones  candentes que insufla emotividad y reacción ante la opinión pública. Puede que este tema sea delicado como lo es también el Aborto pero siendo distinto a este por lo que es probable que el proyecto sobre la digna muerte tenga un apoyo mayoritario.

Bien como sostiene RODRÍGUEZ GARAVITO[1] la Eutanasia hace la diferencia con el Aborto, ya que en la primera no hay ninguna disputa sobre la existencia de otro ser que estaría en peligro: “la única vida que está en juego es la de un paciente adulto que expresa libremente su voluntad”. Con este escrito no pretendo decir más de lo que han comentado otros autores, ni mucho menos abarcar toda la temática,  sino querer presentar información  necesaria y tomar postura sobre la cuestión titulada ut supra.

Para ello he querido abordar el tema de la Eutanasia en diversos textos y en la jurisprudencia, pero en particular haciendo referencia en uno de ellos más que todo. Tomando como  referencia a LORENZO MORILLAS[2] nos expresa sobre el asunto a tratar que etimológicamente la palabra Eutanasia[3] del vocablo compuesto griego eu que significa  bien y thanatos que significa muerte,  traduciéndose a buena muerte[4].

Nos esboza este mismo autor que la eutanasia ha sido  tratada históricamente desde época helenística y romana hasta en tiempo muchos posteriores con FRANCIS BACON en el que llegó aproximarse al término, así ha sido tratado por NIETZSCHE hasta pensadores contemporáneos del Derecho Penal tal como lo son los eméritos profesores CLAUS ROXIN y GÜNTHER JAKOBS.  

Frente un Rule of Law, el gran derecho de la vida viene consagrado en el artículo 11 de la CN, así mismo en las Declaraciones Internacionales Americana y Universal de Derechos Humanos, nos expresa que este es un valor sagrado e inviolable que se encuentra inmerso en todos los ciudadanos. El concepto de vida viene siendo utilizado por la CORTE CONSTITUCIONAL[5] desde un concepto físico-biológico, expresando que la vida empezaba de la unión del óvulo y el espermatozoide. Después esta concepción se fue normativizando en términos valorativos el derecho a la vida como el  derecho fundamental por excelencia; pero esta vida no implica la mera subsistencia sino vivirla en condiciones dignas adecuadamente, no se traduce a la preservación de la vida solo como un hecho biológico, sino del poder desplegar sus condiciones corporales y espirituales.

No puede afirmarse el deber absoluto de vivir, pues, como lo ha dicho RADBRUCH[6], bajo una Constitución que opta por ese tipo de filosofía, las relaciones entre derecho y moral no se plantean a la altura de los deberes sino de los derechos. En otras palabras: quien vive como obligatoria una conducta, en función de sus creencias religiosas o morales, no puede pretender que ella se haga coercitivamente exigible a todos; sólo que a él se le permita vivir su vida moral plena y actuar en función de ella sin interferencias. La dignidad es el bien jurídico primario por la cual todos los demás derechos tienen existencia, articula y sistematiza todos los derechos fundamentales, entendida como forma de vivir, como capacidad de orientarse según el sentido, el valor y la verdad.

La persona es reconocida por la norma de normas como sujeto moral autónomo, lo que significa que es ella la que ha de elegir los principios y valores morales que deben regir su conducta. El Estado, entonces, la asume como capaz de decidir. Sobre lo bueno y lo malo, sin que puedan los órganos de poder, legítimamente, sustituirla en esa radical decisión[7]. Este implica, claro está, el trazarse caminos, proponerse metas, decidir qué sentido ha de dársele a la vida, pues considerar que ésta ya lo tiene, conferido por un ser superior o por la naturaleza, es apenas una de las opciones posibles. Si la vida está consagrada como un derecho, y no como un deber (obligación), su titular puede legítimamente seguir viviendo o disponer que cese su curso vital.

MALINOWSKY[8] un experto en el tema expresa que el valor es así capaz de elegir los sistemas existentes para llevar adelante un propósito bien determinado, para aprender a utilizar los medios y lograr los resultados. Teniendo en cuenta este concepto de la Antropología Filosófica[9] el hombre destina su propio vida, valoraciones y formas de ver la vida lo que implica su autonomía personal, de allí que surja el derecho del libre desarrollo de la personalidad, donde los únicos criterios que puedan limitar el actuar humano son: los derechos de los demás y el orden jurídico bien como expresa el artículo 16 de la CN.

De allí que por mucho que se quiere respetar y proteger la vida si el titular no desea o no quiere continuar viviendo la vida conformemente este derecho se relativiza disponiendo de su propia vida, dando paso a la dignidad humana, porque en principio se entiende desde el artículo 11 de la CN que la vida debe ser protegida desde cualquier instancia, así mismo del artículo 49 de la misma Carta Política expone que toda persona tiene el deber de procurar el cuidado integral de la salud, suponiéndose el cuidado propio de protegerse la vida, pero todo cambiaría cuando no se quiere vivir.

Así, tomando como reflexión a CLAUS ROXIN podemos definir la eutanasia como la ayuda prestada a una persona gravemente enferma,  por su deseo o por lo menos en atención a su voluntad presunta, para posibilitar una muerte humanamente digna en correspondencia con sus propias convicciones[10]

Seguido de lo anterior debemos dejar claro que no podemos confundir los conceptos de homicidio eutanásico y homicidio eugenésico; en el primero la motivación consiste en ayudar a otro a morir dignamente, en tanto que en el segundo se persigue como fin, con fundamento en hipótesis pseudocientíficas, la preservación y el mejoramiento de la raza o de la especie humana.

De esta manera podemos hablar de las siguientes clases de Eutanasia:

EUTANASIA PASIVA: Se conoce como la omisión de un acto necesario para prolongar la existencia de una persona, también llamada ORTONASIA.

EUTANASIA ACTIVA: la eutanasia activa, se refiere al acto por medio del cual se pone fin a la vida de una persona que padece intensos sufrimientos fruto de enfermedad incurable y/o lesión corporal, “el ejemplo típico de la eutanasia activa sería el de la administración de una sobredosis de morfina con la intención firme de poner término a la vida del enfermo”[11].

Un ejemplo de ello podemos extraer del CASO HACKETHAL en Alemania sobre el médico que en 1984 a solicitud del paciente puso a disposición de esta gravemente enferma de cáncer irreversible en el cerebro se soluciona con cianuro potásico finalmente muerta no fue acusado el médico ya que fue la propia víctima quien auto determinó su propia muerte a propia mano.

Así mismo en este misma clase, está el conocido caso de RAMÓN SAMPEDRO es sin duda un hito para esta materia, tal como podemos recordar de la famosa película MAR ADENTRO, a lo que ha mediado de 1968, había quedado inmovilizado desde el  cuello hacia abajo, a lo que llevaba veinte y cinco (25) años solicitando garantías donde a contera nunca fueron reconocidas, terminó suicidándose bajo la ayuda de amigos y familiares pero que en últimas nadie fue enjuiciado al desconocer los autores del  hecho, por tanto fue archivado. RAMÓN SAMPEDRO expresaba: ¿Qué significa para ustedes la dignidad?, para mí la dignidad no es esto, ¡Esto no es vivir dignamente! Pienso que vivir es un derecho no una obligación, durante veintinueve (29) años y  (4) cuatro meses y algunos días. ¡Me niego a continuar haciéndolo por más tiempo! Todo esto fueron palabras de SAMPEDRO en el testamento que en finalidad por desidia del Estado terminó fulminando su vida dando uso de la propiedad más legítima y privada que tiene una persona: su cuerpo.

Entendemos por DISTANASIA como alejar la muerte, no dejar que esta llegue. Se utilizan todos los medios posibles para prolongar la vida, por eso se denomina encarnizamiento terapéutico. Es decir, que los médicos se encargan de suministrar medicamentos, de mantener a la persona conectada a medios electrónicos de supervivencia, sin importar los demás elementos que puedan rodear la situación, solo importa mantenerlo vivo.

Entendemos por ORTOTANASIA como no quitar la vida, ni prolongarla, sino simplemente dejar que ese suceso se desarrolle naturalmente, en este caso lo único que se utiliza es el suministro de medicamentos que evitan los dolores y sufrimientos intensos, es decir, un tratamiento paliativo.

Según REYES ALVARADO[12] no existe ni para con el Estado, ni para con la sociedad, la obligación de mantenerse vivo. La diferencia que suele plantearse entre la validez del actuar de quien por propia mano se mata y lo censurable de ayudar a otro a suicidarse, me parece artificial. Si yo puedo legítimamente acabar con mi existencia, debo poder hacerlo tanto cuando disponga de la autonomía física para ello (me preparo e ingiere un veneno) como cuando carezca de la misma (el cuadripléjico que necesita la ayuda de un tercero para beber la pócima letal).

Hay quienes temen que se pueda aprovechar la figura de la Eutanasia para perpetrar homicidios, bien sea engañando a personas desvalidas para que accedan a ser eliminadas, o simplemente simulando esa aquiescencia. Desde luego que esas eventualidades pueden ocurrir; pero para evitarlas basta con establecer los controles necesarios para poder verificar no solo la presencia previa del consentimiento, sino que el mismo haya sido conferido de manera expresa, libre y voluntaria. En lugar de obligar a vivir a quien por sus graves problemas de salud no lo desea, el Estado (los particulares) debería preocuparse por prestar servicios médicos eficientes y oportunos a quien no quiere morir dice REYES ALVARADO[13].

De lege ferenda se han propuesto proyectos o ideas para que el legislador los tenga en cuenta para una presunta regulación del tema que por hoy no se ha dado.

Así, RODRÍGUEZ GARAVITO[14] sostiene que el procedimiento es posible sólo en casos de enfermedad terminal o graves lesiones que no dejen posibilidad de mejoría; la petición del paciente de terminar con su vida debe ser voluntaria, inequívoca y, por regla general, expresada por escrito; además de la autorización del médico tratante, se necesita la de un segundo médico independiente y el de un consejo de psiquiatras y profesionales que certifiquen la voluntad del paciente, y ningún médico puede ser obligado a practicar la Eutanasia.

Eso no es todo. Cuando el paciente haya caído en estado de inconsciencia, se establecen condiciones adicionales exigentes para que sus familiares o el propio médico tratante solicita la terminación de la vida. Todos los procedimientos deben ser meticulosamente documentados y reportados a una nueva Comisión de Evaluación y Control de Procedimientos Eutanásicos y Suicidio Asistido. La Comisión elaborará los formatos para consignar las peticiones de los pacientes y las autorizaciones de los médicos y las clínicas, además de compilar cifras y publicar informes anuales sobre la aplicación de la ley[15]

Según lo que expresa RAMIREZ CLEVES[16] La eutanasia activa o el suicidio asistido ha sido regulado en Europa por países como Bélgica (2002), Holanda (en caso de dolor continuo e insoportable, también en el 2002), Suiza (1941), Luxemburgo y Japón (1962) en donde está permitido pero por condiciones culturales no se aplica. El Tribunal Federal alemán en una decisión de 2010 estableció que la eutanasia no era delito si había existido un consentimiento previo. En Estados Unidos hay lugares donde el suicidio médico-asistido es legal como por ejemplo se encuentran Estados tales como: Oregón, Montana y Washington.

En Latinoamérica en la regulación de la eutanasia se destaca Uruguay que en el 2009 aprobó se da la posibilidad de la eutanasia con el consentimiento previo por escrito y dos testigos cuando se encuentre en estado terminal o por una patología incurable o irreversible en caso que no se puede expresa con la autorización de su cónyuge, concubinos o familiares en primer grado de consanguinidad, en todo caso el médico comunicará al Comité de Bioética y se puede ejercer la objeción de conciencia por parte del médico tratante un buen ejemplo de regulación que debe ser tenida en cuenta en Colombia. Igualmente se debe resaltar la "Ley de la muerte digna[17]

Tal como se ha indicado en las propuestas presentadas por los anteriores autores también es el mismo magistrado sustanciador CARLOS GAVIRIA DÍAZ de la sentencia C-239 de 1997 quien expone que estas regulaciones deben estar destinadas a asegurar que el consentimiento sea genuino y no el efecto de una depresión momentánea. Por ejemplo, bien podría el Estado exigir que la petición sea expresada en más de una ocasión, y luego de transcurrido un término razonable entre las mismas.

Podría también considerarse la posibilidad de que en todos los casos se contará con una autorización judicial, a fin de asegurar la autenticidad del consentimiento y garantizar que todos los intervinientes se preocupen exclusivamente por la dignidad del enfermo. Igualmente la ley podría ordenar que, previa a la última petición, la persona atienda a una reunión con un equipo de  apoyo  que  le  explique integralmente su situación y le ofrezca todas las alternativas posibles distintas a la opción de morir. Esto significa que el Estado, por su compromiso con la vida, debe ofrecer a los enfermos terminales que enfrentan intensos sufrimientos, todas las posibilidades para que sigan viviendo, por lo cual es su obligación, en particular, brindarles los tratamientos paliativos del dolor. En fin, puntos esenciales de esa regulación serán sin duda:

  • Verificación rigurosa, por personas competentes, de la situación real del paciente, de la enfermedad que padece, de la madurez de su juicio y de la voluntad inequívoca de morir.

  • Indicación clara de las personas (sujetos calificados) que deben intervenir en el proceso.

  • Circunstancias bajo las cuales debe manifestar su consentimiento la persona que consiente en su muerte o solicita que se ponga término a su sufrimiento: forma como debe expresarlo, sujetos ante quienes debe expresarlo, verificación de su sano juicio por un profesional competente, etc.

  • Medidas que deben ser usadas por el sujeto calificado para obtener el resultado filantrópico.

  • Incorporación al proceso educativo de temas como el valor de la vida y su relación con la responsabilidad social, la libertad y la autonomía de la persona, de tal manera que la regulación penal aparezca como la última instancia en un proceso que puede converger en otras soluciones.

Actualmente en Colombia existen dos Fundaciones dedicadas a la ayuda o asesoramiento para una muerte digna, que prestan ayuda psicológica y médica a la hora de elaborar el procedimiento eutanásico, dichas Fundaciones son PRO DERECHO A MORIR DIGNAMENTE[18] Y OMEGA.

La CORTE CONSTITUCIONAL ha concluido como si de lege data se tratara y no ya como lo expusimos de lege ferenda ut supra, que para que se dé la EUTANASIA PROPIAMENTE DICHA y por tanto no sea punible se deben dar unos presupuestos tales como:

El sujeto activo debe de ser un médico, puesto que es el único profesional capaz no sólo de suministrar esa información al paciente sino además de brindarle las condiciones para morir dignamente. Por ende, en los casos de enfermos terminales, los médicos que ejecuten el hecho descrito en la norma penal con el consentimiento del sujeto pasivo no pueden ser, entonces, objeto de sanción y, en consecuencia, los jueces deben exonerar de responsabilidad a quienes así obren.

Tomando como consecuencia lo propuesto por la CORTE CONSTITUCIONAL podemos decir que la EUTANASIA PROPIAMENTE DICHA, se ha podido llegar a ella bien como lo expresamos arriba por la introducción de criterios como calidad de vida y autonomía individual tal como se ha venido construyendo con la secularización de la ética, es decir de pasar de una ética religiosa a una civil. Por tanto esbozando los distintos casos de EUTANASIA que nos menciona GÓMEZ PAVAJEAU[19] podemos indicar los siguientes:

El SUICIDIO pese a que ya fue tratado en otro artículo publicado en este blog, lo mencionaré brevemente, aunque este no sea un tipo de EUTANASIA PROPIAMENTE DICHO, se abarcaría indirectamente dentro del susodicho tema. Podemos decir que este no es más otra cosa que la supresión de la vida para eliminar sufrimientos físicos o psíquicos. Denominado también AUTO-EUTANASIA, siendo este una expresión propia del libre desarrollo de la personalidad  no puede ser penado por lo que no agrede a terceras personas, no resulta antijurídico ni siquiera en su grado de tentativa.

Cabe anotar[20], además, que ni en ese estatuto ni en el Código Penal que hoy rige se consagró como delito la tentativa de suicidio, admitiendo así, aún bajo el imperio de una Constitución notoriamente menos explícita que la vigente en el reconocimiento de la autonomía personal, que la decisión del individuo sobre el fin de su existencia no merecía el reproche penal. Lo crucial como lo he dicho en el artículo publicado es la posición de garantía que se tenía frente al garantido, por lo tanto algunos sugieren que se debe el deber de actuación de solidaridad social, otros expresan que no se debe este ni el de omisión de socorro, porque nadie está obligado contra la voluntad de alguien que desea morir, sin embargo frente a un menor de edad o un afectado psíquicamente deberá ejercerse el deber de salvamento.

Frente a la situación de MUERTE CEREBRAL[21], aunque tampoco sea un tipo de EUTANASIA PROPIAMENTE DICHA, otros lo llaman EUTANASIA PASIVA, se deriva que aquí no hay vida, por tanto no hay acción de matar si el médico le retira voluntariamente los aparatos o los desconecta sería atípica si lo llegase hacer, pero de no hacerlo se origina lo que se conoce como encarnizamiento de los tratamientos médicos, lo cual va en contra de la prohibición de tratamientos inhumanos, crueles o degradantes, así toda vez que haga el retiro se encuentra cobijado bajo la lex artis siempre y cuando exista diagnóstico de muerte cerebral no se tiene obligación de mantener el funcionamiento de los aparatos artificiales

Frente la situación de DAÑOS CEREBRALES IRREVERSIBLES  aquí podría darse la EUTANASIA PASIVA (retirando los alimentos) o EUTANASIA ACTIVA (aplicando algún procedimiento que ponga fin al sufrimiento), en todo caso se debe proceder la voluntad del paciente expresada previamente o por autorización de la vía judicial, aquí no existe muerte cerebral acreditada lo que lo hace distinto al pasado, pero encontrándose los dos en estado inconsciencia y de mínima esperanza, aquí se da lo que se conoce como testamento vital y si es un caso de EUTANASIA PROPIAMENTE DICHA.

El consentimiento que si se debe dar opera como excluyente de tipicidad, existe un caso excepcional que no se necesita consentimiento que se da cuando hay casos extremos descartado toda posibilidad y esperanza de alivio o cura de la enfermedad, el médico no tiene la obligación de usar procedimiento o darle medicamentos amparado por el deber objetivo de cuidado y la lex artis.

Frente a la situación ESTANDO EN FASE TERMINAL CON SU CONSENTIMIENTO O NO, PERO TOLERANDOLO QUE SE LE DE MEDICAMENTOS QUE PUEDEN CAUSARLE LA MUERTE, aquí existe un estado de necesidad justificante por colisión de deberes entre aplicar los medicamentos para mitigar el dolor o la muerte pero entendiendo el primero no intencionalmente no como para acabar la vida sino para acortarlo, aquí lo importante no es la vida sino la calidad, por tanto será atípica si de ella se presenta el resultado que sería la muerte, actuando conforme al deber objetivo de cuidado y a la lex artis, en la doctrina se le denomina a esta situación EUTANASIA ACTIVA INDIRECTA o ORTOTANASIA.

Frente a la situación en que ESTE CONSCIENTE PERO RENUNCIA AL TRATAMIENTO QUE LO LLEVA A LA MUERTE, al no poder tratarse el paciente contra su voluntad el médico debe ajustarse a su petición, así el deber del médico decae, a lo atípico siendo auto determinable por el mismo paciente y bajo el libre desarrollo de la personalidad, la colisión de deberes presente se debe resolver a favor de respetar su voluntad y no a la atención del médico, así se respeta la lex artis con la mayor atención posible pero respetando los deseos de este. Igual sucede cuando se respeta las creencias y las costumbres de los pacientes como por ejemplo de no quererse hacer una transfusión de sangre, aquí existe una EUTANASIA PASIVA también llamada ORTOTANASIA.

Frente a la situación en que se ENCUENTRA CONSCIENTE Y MEDICAMENTE SE SUSPENDEN LAS FUNCIONES O SE AYUDA PARA QUE ESTE MISMO LO HAGA, aquí la voluntad se debe hacer claro y expreso y hacerse varias veces, con intervención judicial que asegura la autenticidad del consentimiento, es un caso muy parecido al homicidio consentido ya que esta voluntad seria, se hace presente ahí mismo y no previamente, por tanto el médico lo podrá hacer o el mismo paciente a propia mano (con supervisión médica), así por tanto su aplicación es atípica, por cuanto este consentimiento lo excluye, si la conducta del autor es lícita también la de los partícipes, la ayuda no se califica y puede ser de mayor o menor importancia, siendo en el primer caso EUTANASIA ACTIVA y en el segundo AYUDA AL SUICIDIO LÍCITA o EUTANASIA COADYUVANTE.

Debe propiciar en todo caso y obligatoriamente entregarse al paciente la información necesaria respecto a la enfermedad que padece como los procedimientos y tratamientos a seguir. Cuando el paciente sea menor de edad  o imposibilitado físicamente para consentir serán sus familiares  o representantes legales quienes lo hagan, dejando expresa constancia y ojalá escrita de su decisión. [22]

Presentando otra caso de EUTANASIA no previsto por GÓMEZ PAVAJEAU, pero si mencionado por CLAUS ROXIN[23] se trata de la EUTANASIA PRECOZ referido a los supuestos en lo que se deja morir a recién nacidos con graves malformaciones en los que no exista ninguna perspectiva de curación o mejora, puede ser omitido o suspendido con un diagnóstico suficiente y con la voluntad de los padres, lo mismo para niños inmaduros cuyo inevitable muerte está prevista, como para recién nacidos con lesiones cerebrales,  el recién nacido no tiene voluntad y tampoco es averiguable su voluntad presunta, puede basarse estos hechos como necesidad justificante, un daño menos grave no constituye motivo para retener ilícitamente medidas para mantener la vida e incluso aunque los padres lo promuevan.

La AYUDA E INDUCCIÓN AL SUICIDIO que ya fue tratado en el otro escrito[24], pero de igual forma se mencionan algunas precisiones.

Primero antes de hacer las precisiones quisiera referirme a que este tipo como lo dije anteriormente[25] debe ser eliminado del CP, primero por su falta de practicidad existente y bien como hemos dicho, el suicidio abarca el consentimiento mismo del suicidado que es algo que no puede ser abarcado o comunicado a sus partícipes directamente sino que es algo propio del ser, un crimen sin castigo, un delito sin autor…

Segundo siendo un delito autónomo, la inducción y la ayuda deben ser estos eficaces y veraces esa inducción vinculante que conlleva a cometer el delito supuesto que el suicidado concibió, así como lo plantea ROXIN debe darse un correctivo a este delito basado bajo la égida de la teoría del dominio del hecho, así como lo exprese en la conclusión del artículo del Suicidio del Derecho Penal citado ut supra y en el pie de página.

Tercero y último aunque el delito se encuentre explicitado en el Código Penal doméstico debe determinarse primera esa ayuda real efectiva y esa inducción concreta y vinculante con que el dominio del hecho sea quien determine sé si muere o no el mismo y no sea un tercero, en donde primero el suicidado pueda si él quiere retrotraer la situación a su estado anterior o mejor dicho repeler esa ayuda por el mismo, por ello nos parece irrelevante, por lo que si esa fuerza vinculante cometida por el tercero fue teniendo el dominio de hecho, recayendo en este, seria homicidio consentido y no este tipo de delito. Piénsese en el caso del tercero que abra la llave de gas para que este muera en la casa (teniendo el consentimiento claro está), pero el suicidado no hace nada para evitarlo, el dominio del hecho lo tiene este último, diferente sería cuando el arma de fuego lo tiene el tercero y no el suicidado el dominio del hecho sería distinto.

Dejando atrás la crítica y haciendo las precisiones podemos decir que es un tipo penal básico, los sujetos son indeterminados ya que comparte las mismas características del homicidio, no puede haber dentro del tipo como sujeto pasivo un menor o un incapaz porque si existe sería autoría mediata y se trataría como homicidio por esta vía, los verbos rectores son complementarios alternativos es decir que cualquiera que se presente se recorre el tipo ya sea inducir o prestar ayuda, pero esta debe ser eficaz y efectiva, cuando una simple ayuda no es determinante por tanto sería atípica.

Este tipo penal es de peligro efectivo por tanto le cabe tentativa, no se requiere la consumación para se dé el delito, con la sola creación en la mente del sujeto para suicidarse es suficiente o suministrarle esa ayuda efectiva material o psicológica después que ha nacido esa idea suicida también es suficiente para que se configure el delito, así el momento consumativo coincide con los actos de ejecución, la ayuda del suicidio se pena como complicidad, siendo principal.

En el segundo inciso de este mismo tipo se tiene un tipo privilegiado cuando se hace con el ingrediente subjetivo de poner fin a sufrimientos intensos.

Así que cuando no se dan los presupuestos de la Eutanasia entraría en juegos los otros delitos tales como este, el homicidio por piedad, el homicidio agravado, homicidio simple, homicidio consentido, todo dependiendo del caso.   

Lo mismo acontece con el HOMICIDIO CONSENTIDO o llamado PSEUDO EUTANASIA que también fue abordado en el otro escrito

Este tipo se debe hacer de manera libre y espontánea, en este no nos encontramos frente a un suicidio asistido sino un homicidio pero de menor reproche, aunque JAKOBS lo llama suicidio con división de tareas, toda vez que organiza quien ordena su muerte  su petición hacia sus propios fines, lesionando una disposición formal mas no la vida, por tanto es un delito de peligro abstracto.

Al fin al cabo se debe tener menor pena cuando estamos frente a este delito ya que el injusto es menor, y dependiendo si el caso fue para poner fin a sufrimientos padecidos  o simplemente porque se lo pidieron, en este último se exigirá valga la redundancia la exigibilidad de otra conducta, que sería diferente a la primera siempre ponderándose la necesidad de la mayor o menor gravedad de la conducta y el daño real o potencial creado, según lo que expresa el artículo 61 inciso 3 del CP.

Por último frente al HOMICIDIO POR PIEDAD como una EUTANASIA PUNIBLE diferente a la EUTANASIA PROPIAMENTE DICHA porque primero no se cumple con los presupuestos descritos en la sentencia C-239 de 1997, se trata además de un tipo especial gozando de características propias del homicidio simple, tiene un ingrediente subjetivo, su sujeto pasivo es cualificado natural, se involucran elementos de solidaridad y humanidad artículos 1 y 95.2 de la CN, por tanto se exige un menor desvalor de acción, donde no podrá achacarse de homicidio por piedad agravado, aquí importante con diferencia a la EUTANASIA PROPIAMENTE DICHA es que no necesita del consentimiento, pero si existe la falta de oposición de la víctima, igual partícipes quienes hayan conocido las circunstancias atenuantes de carácter personal que concurren en el autor se le comunicará las circunstancias así como lo prevé el artículo 62 del CP.

Como conclusión expresamos que lo que la CORTE CONSTITUCIONAL de Colombia ha hecho no es, como lo pretenden sus críticos intensos, una apología de la muerte sino un rescate del sujeto  moralmente responsable, digno y libre.







[1] Rodríguez Garavito, César. Tres razones a favor de la ley sobre eutanasia. Columna del Espectador. Versión en línea: http://www.elespectador.com/opinion/columna-381322-tres-razones-favor-de-ley-sobre-eutanasia
[2] Prólogo de Lorenzo Morillas Cueva en el texto Eutanasia y Suicidio: Cuestiones dogmáticas y de Política  criminal, edit.  Comares, 2001.
[3] Jiménez de Asúa, Tratado de Derecho Penal, IV, 1976, p. 649, citado por. López Barja de Quiroga, Jacobo. Los límites de la vida y la libertad de la persona, edit. Alternativa, 2011, p. 189
[4] Fernando Mantovani lo llama muerte indolora  o muerte dulce.
[5] C-133 de 1994 MP. Antonio Barrera Carbonell y C-013 de 1997 MP. José Gregorio Hernández Galindo
[6] Filosofía del Derecho, Editorial Revista de Derecho Privado, 1952, Pág. 43. “El derecho sirve a la
moral, no por los deberes jurídicos que ordena, sino por los derechos que garantiza; está vuelto hacia la  moral por el lado de los derechos y no por el de los deberes. Garantiza derechos a los individuos, para que puedan cumplir mejor sus deberes morales”.
[7] Gaviria Díaz, Carlos. La Eutanasia, Fundamentos Ético-Jurídicos para despenalizar el homicidio piadoso – consentido. Versión en línea: http://www.dmd.org.co/pdf/laeutanasia.pdf
[8] Citado por Gómez Pavajeau… Estudios de Bioderecho, 2002, p. 138
[9] Cfr. Gómez Pavajeau, Carlos. La dignidad de la persona como fundamento jurídico. La teoría del sujeto de derecho penal, 2012, p. 27-42. Revista de Derecho Penal y Criminología, Universidad Externado de Colombia.
[10] Roxin, Claus. Eutanasia y Suicidio: Cuestiones dogmáticas y de Política criminal. Tratamiento jurídico-penal de la Eutanasia, edit. Comares, 2001, pág. 3
[11] Farfán Molina, Francisco,. “Un estudio sobre el derecho a disponer de la propia vida” en “Eutanasia Derechos Humanos y Ley Penal” Santafé de Bogotá, Ediciones Jurídicas Gustavo Ibáñez. 1996. Pág. 22
[12] Reyes Alvarado, Yesid. Eutanasia. Columna del Espectador. Versión en línea: http://www.elespectador.com/opinion/columna-386044-eutanasia
[13] Reyes Alvarado, Yesid… Ibídem
[14] Rodríguez Garavito, Cesar. Un acuerdo sobre la muerte digna. Columna del Espectador. Versión en línea: http://www.elespectador.com/opinion/columna-380115-un-acuerdo-sobre-muerte-digna
[15] Rodríguez Garavito… Ibídem

[16] Ramírez Cleves, Gonzalo. La eutanasia: Alguna jurisprudencia y legislación reciente. Escrito del Blog: Iureamicorum. Versión en línea: http://iureamicorum.blogspot.com/2012/10/reflexiones-en-torno-de-la-eutanasia-en.html


[17] Ramírez Cleves… ibídem.
[18] Pagina web de la Fundación PRO DERECHO A MORIR DIGNAMENTE: http://www.dmd.org.co/
[19] Gómez Pavajeau… Estudios de Bioderecho, 2002, p. 145 y ss.
[20] C-239 de 1997 MP. Carlos Gaviria Díaz
[21] Verificada la muerte cerebral las acciones eutanásicas carecen de sentido. Cfr. Farfán Molina, Francisco. Eutanasia Derechos Humanos y Ley Penal. Bogotá, Ediciones Jurídicas Gustavo Ibáñez, 1996, p. 23
[22] Gómez Pavajeau… Estudios de Bioderecho, 2002, p. 167
[23] Roxin, Claus. Eutanasia y Suicidio: Cuestiones dogmáticas y de Política criminal. Tratamiento jurídico-penal de la Eutanasia, edit. Comares, 2001, pág. 36
[24] Daza Pérez, Mario Felipe. El suicidio en el derecho penal. Versión en línea: http://derechopublicomd.blogspot.com/2011/07/el-suicidio-en-el-derecho-penal-oleada.html
[25] Daza Pérez, Mario Felipe… ibídem