3 de febrero de 2013

¿DESPENALIZACIÓN O DESREGULARIZACIÓN DE LAS DROGAS?





El gobierno con respaldo de la ONU y la Fiscalía han presentado un proyecto para despenalizar el consumo de sustancias psicoactivas, ahora llegando el turno a  las llamadas drogas sintéticas. El tema está en debate y hay quienes afirman que tal medida aumentaría el consumo en la sociedad, más aún entre los jóvenes. Todos los modelos que se emplean frente a una situación sea cual sea tiene ventajas y desventajas, como todo, vivimos en una sociedad de riesgos que ante cualquier situación debemos afrontarlo tomando como se presentan, pero siempre pronosticando que esas decisiones que tomemos sean positivas.
Uno de los mayores temores frente a los escépticos en susodicho tema es el aumento del consumo, pero ¿qué problema puede ser despenalizar una droga que se sigue consumiendo estando prohibida o no? Por lo menos desde que se despenalizó jurisprudencialmente el consumo de la marihuana y la cocaína en 1994 no habido desde entonces un aumento vertiginoso del consumo de estas sustancias, igual siguen consumiéndose, ahora sin el riesgo de ese aumento que se vaticinaba.
Estoy de acuerdo parcialmente cuando Uprimny utiliza los términos despenalización,  regularización o legalización regulada y liberalización, porque aclara en la sociedad lega que es lo que se pretende con la despenalización, aquí no se está analizando la legalización en pleno sentido, ni mucho menos la liberalización del mercado; por ello, de los equívocos que posiblemente llegaron  entender el público son de la mala abstracción que toman de la palabra «despenalizar». No podemos poner el grito en el cielo cuando mencionamos a la despenalización, ya que describir este término más que el de aterrorizarse es el de quitar un peso encima a los problemas sociales, tales como el de: enviar a prisión a personas  consumidoras, evitar el hacinamiento carcelario y contribuimos así a la purificación del derecho penal que cada vez más esta contagiado de reformas inanes que colapsan el sistema judicial.
Sí que debemos de discutir cuando tratemos el tema de la legalización  de la droga, y con menos razón escandalizarnos cuando se analice sobre su liberalización; por ello, el problema no está en la despenalización sino en la legalización, en el factor económico de las bandas delincuenciales que se dedican a ello, del expendio de drogas, libremente, allí sí que se cambiaría el busilis del asunto. Estamos de acuerdo que es un tema que aún no se ha llegado a tratar en Colombia, que de igual forma sucedió si recordamos bien en medio de la Ley Seca de Estados Unidos (1920-1933) que prohibía la legalización del alcohol, en la que finalmente llegaron a regularizar. Las sociedades avanzan, son dinámicas y siempre en el mundo en que estamos lo hará hacia una tendencia “liberal”, hacia la protección del individuo y de ello no es ajeno el libre desarrollo de la  personalidad.
Si algún día llegase a suceder, esperemos que estemos permeados en una sociedad más justa, igualitaria y preparada para recibir este tipo de medidas, para ello, la sociedad civil por medio del Gobierno regularizará/legalizaría de buena forma proveyendo los suministros adecuados para el consumidor transitoriamente, creando centros de salud para los enfermos, programas de  prevención y educación, programas de desintoxicación, sitios donde puedan consumirla, regulando donde no, cómo y de qué forma; de esta manera se podría hablar de reducción del daño en la sociedad y de la persecución de un bien para los consumidores y no el de tratar de imponer a las malas que deben o no hacer dejando por fuera su derecho a la autonomía individual.